Mientras la 83ª Mostra de Venecia concentra buena parte de sus focos en las películas que aspiran a definir el presente del cine entre el 2 y el 12 de septiembre, una de sus secciones más valiosas dirige deliberadamente la mirada hacia atrás. Venice Classics regresa este año con 19 restauraciones, presentadas en estreno mundial, que recorren más de medio siglo de historia cinematográfica y reúnen nombres como Luis Buñuel, Roberto Rossellini, Ernst Lubitsch, John Cassavetes, Andrzej Wajda, Roman Polanski, Ann Hui o Ettore Scola.
Creada en 2012 y comisariada por el director artístico del festival, Alberto Barbera, con la colaboración de Federico Gironi, la sección no entiende la restauración como un ejercicio de nostalgia. La intención es devolver las películas a las condiciones de imagen y sonido que permitan descubrirlas —o reconsiderarlas— desde el presente. De hecho, las normas de Venice Classics exigen que las restauraciones seleccionadas correspondan a películas estrenadas originalmente entre 1930 y 1995 y que los nuevos trabajos de restauración no hayan sido exhibidos previamente.
La idea adquiere especial sentido en las palabras con las que Barbera ha presentado la selección de 2026: el cine del futuro —sostiene— solo puede alimentarse de la savia del cine del pasado. Y la programación de este año parece concebida precisamente alrededor de esa doble posibilidad: volver a películas indiscutiblemente instaladas en el canon y rescatar otras que, por problemas de distribución, censura o simple desplazamiento de los gustos, permanecen mucho menos visibles.

To Be or Not to Be (Ser o no ser, Ernst Lubitsch, 1942).
De Rossellini y Lubitsch a Cassavetes
Entre las restauraciones más reconocibles se encuentra Viaggio in Italia (Te querré siempre, 1953), de Roberto Rossellini, protagonizada por Ingrid Bergman y George Sanders. Recibida inicialmente con hostilidad por parte de la crítica, terminó convertida en una obra capital de Rossellini y en uno de los puntos de referencia de la modernidad cinematográfica. La restauración presentada en Venecia ha sido realizada por Cinecittà.
También regresa To Be or Not to Be (Ser o no ser, 1942), la extraordinaria sátira antinazi de Ernst Lubitsch, protagonizada por Carole Lombard y Jack Benny. Rodada en plena Segunda Guerra Mundial, la película convirtió el teatro, la suplantación de identidades y la comedia en armas contra el totalitarismo. La nueva restauración corre a cargo de Studiocanal.
Desde otro territorio completamente diferente, Minnie and Moskowitz (1971) devuelve a la pantalla grande el universo de John Cassavetes, con la fantástica Gena Rowlands y Seymour Cassel en una historia de amor tan excéntrica como alejada de las convenciones románticas de Hollywood. Universal Pictures firma la restauración de una película que mantiene intacta la particular combinación de caos, vulnerabilidad e intensidad emocional del cineasta estadounidense.
El cine norteamericano está representado también por The Wild Angels (1966), de Roger Corman, protagonizada por Peter Fonda, Nancy Sinatra, Bruce Dern y Diane Ladd. Fue el mayor éxito comercial de Corman y participó en la competición de la propia Mostra en 1966. Sesenta años después regresa a Venecia restaurada por Amazon MGM Studios.

The Catch (Shinji Sōmai, 1983).
Buñuel y los clásicos menos evidentes
Uno de los grandes atractivos de Venice Classics reside, sin embargo, en aquello que resulta más difícil encontrar fuera de cinematecas y retrospectivas. Es el caso de La ilusión viaja en tranvía (1954), una de las películas mexicanas menos vistas de Luis Buñuel. La restauración, fruto de la colaboración entre el Museo Nazionale del Cinema de Turín, Fundación Televisa y Cineteca Nacional México, recupera esta comedia protagonizada por Lilia Prado, Carlos Navarro y Fernando Soto “Mantequilla”.
Algo parecido ocurre con Los de la mesa 10 (1960), de Simón Feldman. Nunca distribuida en Italia, la película está considerada una de las obras fundamentales de la llamada Generación del 60, equivalente argentino de las nuevas olas que estaban transformando el lenguaje cinematográfico en distintos lugares del mundo. Su restauración ha sido realizada por la Asociación Amigos Museo del Cine de Buenos Aires.
Desde India llega English, August (1994), debut de Dev Benegal, restaurada por Film Heritage Foundation, mientras China está representada por On the Beat (1995), de Ning Ying, segunda entrega de su trilogía de Pekín y restaurada por China Film Archive. Japón aporta The Catch (1983), de Shinji Sōmai, uno de los autores cuya reconsideración internacional ha adquirido mayor impulso en los últimos años.

Cul-de-sac (Roman Polanski,1966).
Wajda, Polanski y Kluge: Europa después de la guerra
Especialmente potente resulta el bloque europeo de los años cincuenta y sesenta. Popiół i diament (Cenizas y diamantes, 1958), de Andrzej Wajda, regresa restaurada por Di Factory. Protagonizada por Zbigniew Cybulski, la película fue duramente cuestionada en su momento por el régimen comunista polaco y se convirtió en una de las obras fundamentales de la nueva cinematografía polaca; Martin Scorsese la ha incluido entre sus películas predilectas.
Junto a Wajda aparece uno de sus discípulos, Roman Polanski, con Cul-de-sac (1966), realizada en Reino Unido y protagonizada por Donald Pleasence, Françoise Dorléac y Lionel Stander. El propio Polanski la considera uno de sus trabajos más logrados. La restauración presentada este año ha sido realizada por Fixafilm.
También de 1966 es Abschied von gestern (Yesterday Girl), el debut de Alexander Kluge, con el que obtuvo su primer León de Plata precisamente en Venecia aquel año. Su presencia en Classics adquiere ahora un carácter conmemorativo tras el fallecimiento del cineasta unos meses antes de esta edición. A ella se suma la fascinante Valerie a týden divů (Valerie and Her Week of Wonders, 1970), de Jaromil Jireš, fantasía checoslovaca marcada por la brujería, el deseo y la alucinación que tuvo problemas con la censura en distintos países.

Minnie and Moskowitz (John Cassavetes, 1971).
Otra historia del cine italiano
Italia ocupa inevitablemente un lugar central. Antes incluso de la inauguración oficial del festival, Venice Classics presenta como preobertura Col cuore in gola (Deadly Sweet, 1967), de Tinto Brass, restaurada por el Centro Sperimentale di Cinematografia–Cineteca Nazionale con el apoyo de Netflix y en colaboración con Compass Film. Barbera reivindica en ella a un cineasta durante demasiado tiempo incomprendido y recupera esta incursión pop en el Londres de los sesenta realizada con la colaboración de Guido Crepax.
El programa permite también regresar al corrosivo universo de Ettore Scola con Brutti, sporchi e cattivi (Feos, sucios y malos, 1976), una de sus películas más excéntricas, restaurada por el Centro Sperimentale di Cinematografia–Cineteca Nazionale y Cineteca di Bologna en colaboración con Surf Film. Junto a ella aparece La lunga notte del ’43 (1960), debut de Florestano Vancini y una de sus obras más celebradas.
Pero quizá el rescate italiano más singular sea Lo zio di Brooklyn(1995), de Daniele Ciprì y Franco Maresco. Tras una distribución italiana casi clandestina, la película prácticamente desapareció de las salas. Su recuperación por la Cineteca di Bologna, en colaboración con Filmauro, convierte Venice Classics en aquello que la sección puede ser en su mejor expresión, es decir una celebración del canon a la que suma la oportunidad de modificarlo.

Abschied von gestern (Yesterday Girl, Alexander Kluge, 1966).
De Hong Kong a Guinea-Bisáu
La selección amplía todavía más su geografía con The Story of Woo Viet (1981), de Ann Hui, una de las primeras películas políticas del cine de Hong Kong y segunda parte de su llamada trilogía sobre Vietnam. Con Chow Yun-fat como protagonista, aborda la experiencia de los refugiados vietnamitas y la incertidumbre política de una ciudad que comenzaba ya a preguntarse por su propio futuro. La restauración procede del M Plus Museum Limited.
Finalmente, The Blue Eyes of Yonta (1992), del cineasta de Guinea-Bisáu Flora Gomes, restaurada por la Cinemateca Portuguesa–Museu do Cinema, completa un programa cuya amplitud geográfica permite leer la historia cinematográfica más allá de sus centros habituales.
En total, 19 películas restauradas que convierten Venice Classics en una historia alternativa del cine: desde obras incontestables hasta películas olvidadas, censuradas, mal distribuidas o simplemente pendientes de una nueva mirada. Las restauraciones serán evaluadas por un jurado presidido por el director italiano Daniele Vicari e integrado por 24 estudiantes de estudios cinematográficos propuestos por universidades italianas, DAMS y la Universidad Ca’ Foscari de Venecia. Por decimotercer año, serán ellos quienes concedan el Venice Classics Award a la mejor película restaurada.
En un festival inevitablemente pendiente de descubrir qué películas marcarán los próximos meses, Venice Classics nos ofrece una oportunidad distinta, y siempre necesaria, de volver la vista atrás para comprobar que aún nos queda cine por ver, revalorizar y redescubrir.








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