Cultura

Contra la inmediatez en el capitalismo demasiado avanzado

En Hermosos y malditas, Cultura miércoles, 30/09/2026

Jesús García Cívico

Jesús García Cívico

PERFIL

Uno de los ensayos que más me han interesado este año es La inmediatez o el estilo del capitalismo demasiado avanzado, de Anna Kornbluh, publicado ahora en castellano por Verso Libros, en traducción de Ricardo García Pérez.

Quizás porque se sitúa en el meollo de algunos de mis asuntos preferidos, los cruces —crossovers— entre las expresiones culturales y la filosofía de la normatividad o, dicho con menos aparato, entre arte, política y sistemas de normas (ético, moral y jurídico). La reflexión de la teórica y crítica literaria de la University of Illinois Chicago sobre los efectos en el pensamiento, en la esfera pública y en el arte de lo que llama, con un guiño a Fredric Jameson, «capitalismo demasiado tardío» me parece una de las propuestas ensayísticas más sugerentes del año.

La tesis de Kornbluh parte de la inmediatez como eliminación de la mediación, el proceso activo mediante el cual relacionamos, interpretamos y damos sentido a la realidad a través de formas, lenguajes, instituciones y estructuras culturales. Leemos noticias que no han redactado periodistas, vemos vídeos no editados, compramos sin vendedores, reservamos alojamiento sin agencias, escuchamos música sin discos ni esos entrañables personajes de High Fidelity, vemos películas y series en streaming con cartelas que funcionan no como cartelas sino como disclaimers.

capitalismo

Desde luego, entre el acontecimiento y nosotros siguen estando la plataforma, el algoritmo, la selección y la jerarquización de los contenidos. Solo que ahora esa mediación cuesta mucho más de reconocer (para insensata alegría de aquellos horizontalistas que reniegan de revistas, «listos»y «culturetas»). De esa apariencia de acceso directo trata, en buena parte, el libro de Kornbluh.

Mediar no significa solo interponerse. Significa construir relaciones, producir sentido y hacer perceptibles mediante palabras, imágenes o conceptos abstracciones que no podemos tocar ni ver, como la justicia, el valor o la propia sociedad. La mediación no es un obstáculo entre la realidad y nosotros. Es una de las condiciones para comprenderla mejor.

El capitalismo demasiado tardío incorpora una sensación de agotamiento histórico, un desgaste de la propia noción de posmodernidad cuando los desafíos ecológicos, jurídicos, políticos y sociales crecen mientras disminuye nuestra capacidad para imaginar sociedades alternativas. En línea con algunas de las ideas de Grafton Tanner en Porsiemprismo. Cuando nada termina nunca (Caja Negra, 2024), del que alguna vez hablamos aquí, esa falta de horizonte nos devuelve una y otra vez al presente, a lo urgente, a lo instantáneo, al ahora, conformando todo un estilo cultural.

En las artes visuales, la lógica de la inmediatez aparece ligada a la mercantilización acelerada y opaca. Kornbluh se fija en los NFT, los tokens no fungibles, como un caso extremo en el que la obra tiende a confundirse con su condición de activo único, verificable y transferible. El valor artístico corre el riesgo de reducirse a códigos de transacción.  La galería (todavía nos reímos del galerista del último filme de Hlynur Pálmason)  participa de forma directa en la lógica de circulación como mercancía, mientras que el museo, al menos en su función ideal, introduce otra clase de mediación, contexto, historia, comprensión.

En la literatura se manifiesta en el auge de la primera persona, las memorias, el ensayo personal y la autoficción. Kornbluh se detiene, entre otros ejemplos, en Mi lucha, el monumental ciclo autobiográfico de Karl Ove Knausgård, donde autor, narrador y personaje casi se superponen. La experiencia personal adquiere una autoridad singular frente a las viejas operaciones de la ficción, inventar personajes, construir narradores, establecer distancias, organizar mundos.

Algo parecido sucede en el audiovisual mediante la ruptura de la cuarta pared, la mirada directa a cámara, la confesión y las distintas formas de inmersión. El streaming constituye un entorno perfecto para esa estética, con su flujo permanente, su acceso instantáneo y su consumo individualizado.

Podríamos incluir en el desprestigio de las instancias de mediación, los furibundos ataques de Trump, Putin et al. contra las instituciones políticas y jurídicas que crecieron (al calor de un planeta humeante por  los campos de exterminio y las bombas) como frutos de una suerte de memoria y cultivo de la humanidad.

La lectura de Kornbluh permite detener por segundos, al menos interiormente, la circulación en tanto que flujo infinito inmediatizado del capital, esto es, volver por momentos a Marx; pensar en las superestructuras, esto es, en el flotante estético. Nos invita también a abjurar del culto al flujo, esa circulación acelerada de mercancías e ideas sincronizada con una estética de la autenticidad,  la transparencia absoluta (donde encaja tan bien, no solo el narcisismo sino toda la nueva sensibilidad).

En lo que tiene de reivindicación a la contra del mediador, el ensayo se inscribe en una línea crítica más amplia que alerta sobre la pérdida de credibilidad de la inteligencia, de la experiencia, de la trayectoria, del saber que almacenan las instituciones; previene frente a la extendida sospecha hacia el conocimiento profesional y la desconfianza creciente hacia profesores, periodistas, científicos, críticos o expertos. No son fenómenos idénticos, pero comparten un impulso contra las instituciones culturales y las instancias de mediación, algo que, modestamente, tratamos de señalar en  Me hicisteis mal (Vincle, 2026).

Teoría crítica, análisis de un estilo, ecos de Frankfurt (de Adorno y de Benjamin), dardos contra la zombificación y cierta escritura, contra el ecocidio y la lógica del capital; invectiva contra la inmersión, contra la vivencia como árbitro del tiempo libre, contra la cursilada de la experiencia inmersiva hoy en tantas salas de arte; reivindicación de la cultura, espejo de selfies. La inmediatez o el estilo del capitalismo demasiado avanzado es una forma inteligente de mediar entre el nuevo mundo y la posibilidad de comprenderlo antes de que acabe de pasarnos por encima.

Hermosos: periodistas.

Malditas: autoficciones autocomplacientes y experiencias inmersivas.

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