Palestina 2025: imágenes contra el olvido

En Cine y Series lunes, 04/05/2026

Eva Peydró

Eva Peydró

PERFIL

En un año atravesado por la urgencia histórica, donde política, humanitarismo y también cultura se han enfrentado a la necesidad de posicionamiento de estados e individuos, el cine vinculado a Palestina tuvo en 2025 una relevancia política y formal extraordinaria. Lejos de una mirada unívoca, las películas producidas o centradas en el territorio ocupado por Israel han desplegado un mapa complejo donde conviven el relato histórico, la memoria íntima, el testimonio directo y la experimentación narrativa. La presencia de la filmografía y su reconocimiento en festivales y temporada de premios, obteniendo prestigiosos galardones, es una prueba de vida y un testimonio artístico de valor incalculable.

En ese impulso destacan de manera significativa varias cineastas —Cherien Dabis, Annemarie Jacir, Kaouther Ben Hania, Diana Allan, Sepideh Farsi y Nada Khalifa— que firman algunas de las obras más relevantes del año, además de haber sido premiadas internacionalmente. Su mirada desplaza el foco hacia la intrahistoria, hacia los cuerpos y las genealogías afectivas donde la política se vuelve experiencia, sin olvidar el trasfondo histórico y las implicaciones geopolíticas del conflicto.

Largometrajes de ficción: entre la historia y la herida

Todo lo que fuimos (All That’s Left of You), de Cherien Dabis, representante de Jordania a los Oscar, se ha consolidado como una de las obras centrales del año, con el Premio del Público en Tesalónica y el galardón a Mejor Director en Sevilla. Coproducida por Alemania, Chipre, Palestina, Jordania, Grecia, Qatar, Arabia Saudí, EEUU y Egipto e interpretada por la propia Dabis junto a Mohammad Bakri (en su última aparición en la pantalla), Saleh Bakri y Adam Bakri, la película articula un fresco generacional que recorre desde el trauma fundacional hasta el presente. Su estructura retrospectiva, activada por un adolescente atrapado en una protesta de la intifada, permite observar cómo la historia se inscribe en la intimidad familiar y en la transmisión de la identidad.

Todo lo que fuimos. All That’s Left of You. Palestina.

Todo lo que fuimos (Cherien Dabis, 2025).

En Once Upon A Time In Gaza, de los hermanos Tarzan y Arab Nasser, premiados como Mejor Director en Un Certain Regard (Festival de Cannes 2025), el conflicto adopta una forma inesperada: la del thriller policiaco. Con Nader Abd Alhay, Majd Eid y Ramzi Maqdisi en el reparto, la película sitúa una trama de corrupción y supervivencia en la Gaza de 2007, donde la violencia estructural contamina incluso los códigos del género. Los directores, que con Gaza, mon amour (2020) obtuvieron el premio al Mejor Guion en el Festival de Valladolid, han conseguido demostrar con esta coproducción de Francia, Palestina, Alemania y Portugal, que el cine es un arte de resistencia, capaz de iluminar conciencias mientras entretiene en los entornos más adversos.

Palestine 36, de Annemarie Jacir, ganadora del premio a la Mejor Película en el Festival de Tokio, retrocede hasta el levantamiento de 1936 contra el mandato británico. Su ambición histórica se sostiene en un reparto sólido encabezado por Hiam Abbass, Kamel Al Basha, Yasmine Al Massri, Saleh Bakri y Jeremy Irons. La película articula una dimensión épica sin perder el anclaje en lo individual, mostrando el choque inevitable entre fuerzas históricas. Mientras las aldeas de la Palestina del Mandato Británico se alzan contra el dominio colonial, Yusuf deambula entre su hogar rural y la energía vibrante de Jerusalén, anhelando un futuro más allá de la creciente agitación. Pero la historia es implacable y las consecuencias del creciente número de inmigrantes judíos que huyen del antisemitismo en Europa, y la población palestina uniéndose en el levantamiento más grande y prolongado contra el dominio británico, llegan hasta el día de hoy.

Por su parte, La voz de Hind (The Voice of Hind Rajab), de Kaouther Ben Hania, distinguida con el Gran Premio del Jurado y el León de Oro en el Festival de Venecia y nominada como Mejor Película en los Oscar, reduce la escala para intensificar el impacto. Basada en un caso real, la película construye un suspense extremo con recursos mínimos, generando una identificación total con la figura de una niña atrapada bajo el fuego, símbolo de una tragedia colectiva. El 29 de enero de 2024, los voluntarios de la Media Luna Roja reciben una llamada de emergencia y contactan con Hind Rajab, de seis años, tiroteada dentro del coche donde sus familiares han fallecido por los disparos del ejército israelí. Esta coproducción de Francia y Túnez ha sido una de las películas más vistas, comentadas y seleccionadas en festivales del pasado año y consiguió una empatía con las víctimas y su impotencia, no exenta de polémicas, como su prohibición en India, la denegación de entrada en Estados Unidos para la ceremonia de los Oscar al actor Motaz Malhees, debido a su nacionalidad palestina o el rechazo del premio Cinema for Peace, por parte de su directora, durante el Festival de Berlín, debido al posicionamiento del certamen respecto a la ocupación israelí.

La voz de Hind Rajab. Palestina

Saja Kilani y Motaz Malhees, en el Festival de San Sebastián. Foto: @Milena Fontana para El Hype.

Documentales: reescribir la memoria

Partition, de Diana Allan, reconstruye el periodo 1917–1948 a partir de archivos coloniales recontextualizados. Esta coproducción de Palestina, Líbano y Canadá no ha tenido premios destacados pero ha contado con fuerte presencia en circuitos académicos y festivales. Partition cuestiona la autoridad del archivo y propone una lectura decolonial del pasado. Durante este periodo, se filmaron numerosas películas para documentar las operaciones coloniales del Imperio, que Allan re-fotografía y fusiona con canciones de resistencia y las voces de refugiados palestinos en Líbano, un proceso que desafía la autoridad colonial que hasta entonces solo se había otorgado a los archivos. Partition reconstruye más de un siglo de ocupación y desplazamiento a través de ecos, múltiples perspectivas e historias orales, sin voluntad de linealidad narrativa.

Put Your Soul on Your Hand and Walk, de la directora iraní exiliada en Francia Sepideh Farsi, ha sido reconocido como mejor documental en varios circuitos. La película más impactante a nivel emocional junto a La voz de Hind, por su inmediatez, sigue a una joven palestina en Gaza a través de videollamadas por teléfono que documentan su vida bajo bombardeo, la huida junto a su familia buscando un refugio imposible, hasta su desaparición. La dimensión íntima y desgarradora se construye a través de esa presencia que persiste incluso tras el silencio. La personalidad de Fatima Hassouna es tan conmovedora como sus ansias de vivir, de viajar al extranjero, de seguir soñando, mientras acepta su destino sintiéndose parte del de su comunidad. Su sonrisa llena la pantalla, helándonos la sangre, por su fuerza en medio del dolor.

With Hasan in Gaza, de Kamal Aljafari, ha acumulado un recorrido excepcional en festivales: Gran Premio en DMZ IDFF, Europa Cinemas Label en Locarno, Premio Ulysses en Cinemed, entre otros. Basada en cintas MiniDV de 2001, que se hallaron recientemente, la película reconstruye un pasado irrecuperable, donde la memoria de la vida en Gaza aparece como fragmento. Esta reflexión sobre la pérdida y paso del tiempo comenzó como la búsqueda de un antiguo compañero de prisión de 1989 y derivó en un inesperado viaje por carretera desde el norte hasta el sur de Gaza con Hasan, un guía local cuyo paradero se desconoce.

The Flowers Stand Silently, Witnessing, del director greco-libanés-palestino radicado en Escocia Theo Panagopoulos, premiada en IDFA y Sundance, analiza la violencia de la representación a partir de archivos botánicos. Su propuesta evidencia cómo la ausencia también construye relato. Un aparentemente bucólico ensayo cuestiona el papel de la construcción de las imágenes como herramienta para testimoniar la violencia, cuando la gente y sus tierras están fuertemente entrelazadas. Las imágenes de archivo de un color irreal muestran una Palestina próspera y fértil, donde los protagonistas son los extranjeros que la visitan con un proposito científico, pasean entre las flores, recolectan especímenes, sonriendo. Por otra parte, solo 2 minutos de todo el metraje hallado recogen la presencia de palestinos. Lo que no se muestra no existe, las plantas aparecen como un patrimonio anónimo, testigo del saqueo y la indiferencia.

Cortometrajes: la intensidad de lo mínimo

I’m Glad You’re Dead Now, del actor y director Tawfeek Barhom, (Conspiración en El Cairo, Tarik Saleh, 2022), obtuvo la Palma de Oro al mejor cortometraje en Festival de Cannes y es una de las piezas más relevantes del año. Protagonizado por el propio Barhom, en su debut en la dirección, el film construye, desde el minimalismo, un relato devastador sobre el trauma y el abuso, donde el fuera de campo adquiere un peso determinante. Coproducción de Palestina, Grecia y Francia, este cortometraje construye un territorio en el que se entrelazan la pérdida y la posibilidad de reparación, sostenido por interpretaciones intensas y una fotografía envolvente que traduce la tensión emocional y aporta una mirada singular sobre los vínculos humanos. Puede verse en Arte.

En Qaher, de Nada Khalifa, Jason, un palestino canadiense, regresa a Palestina tras años de ausencia para sorprender a su hermana, llevando consigo un regalo inusual —una cabra, ofrenda tradicional para su sobrino recién nacido—. En el trayecto hacia el reencuentro, su viaje se convierte en un proceso de redescubrimiento identitario. La distancia, que hasta entonces había amortiguado la comprensión del conflicto, se revela insuficiente cuando se enfrenta en primera persona a la violencia y a sus consecuencias. A través de su mirada, aún no habituada, casi inocente, la película restituye la capacidad de asombro ante lo intolerable, mostrando el horror desde la irrupción de lo inesperado.

Control Anatomy, de Mahmoud Alhaj, adopta la forma de ensayo experimental para analizar los dispositivos de control y la violencia de estado, mientras que Coyotes, de Said Zagha, introduce un conflicto moral en un trayecto cotidiano. Una doctora palestina regresa de madrugada a casa tras una larga guardia, para encontrarse en una desolada carretera de la Franja occidental con un policía israelí, retándose a sí misma sobre los límites de la moral y la resistencia pacífica.

Otros títulos como One Day I Will Hug You, de Mohammed Fares Al Majdalawi, sobre las cicatrices emocionales de la ausencia por la cárcel y el exilio entre un padre y una hija, o My Blood is Palestinian, de Omar Ismai y Jay Scanlan-Oumow exploran la dimensión íntima de la diáspora, la familia y la identidad, mostrando cómo la historia se filtra en las existencias separadas de su cultura y estilo de vida. El poder del espíritu humano sobre la adversidad, los manifiestos de esperanza y solidaridad siempre permanecen en conflicto con la realidad.

El cine que mostró a Palestina en 2025 es una herida abierta, que se despliega como un espacio de resistencia donde la memoria, la historia y la experiencia individual se entrelazan necesaria y dolorosamente, para que no dejemos de mirar ni olvidemos. Estas películas representaron el conflicto, lo observaron desde perspectivas y géneros diversos que lo enriquecieron, y sobre todo mostraron sus efectos en los cuerpos y en el tiempo.

Suscríbete a nuestra newsletter

* indicates required

Compartir:

I'm Glad You're Dead NowKaouther Ben HaniaLa voz de HindPalestinaPalestine 36Tawfeek Barhom

Artículos relacionados

Comentar

Debes ser registrado para dejar un comentario.

Sin comentarios

Nadie ha publicado ningún comentario aún. ¡Se tú la primera persona!

Revista cultural el Hype
Resumen de la privacidad

Esta página web utiliza cookies para poderte ofrecer la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones como reconocerte cuando vuelves y ayudar a nuestro equipo a entender qué secciones de la página web son de mayor interés y utilidad.

Puedes ajustar la configuración de las cookies navegando por las pestañas situadas en la franja lateral izquierda.