La sección Cannes Classics vuelve a ocupar un lugar central dentro de la 79.ª edición del Festival de Cannes con una programación que confirma hasta qué punto la preservación cinematográfica se ha convertido en una forma de resistencia cultural. Creada hace casi veinte años, en el momento en que la irrupción digital comenzaba a transformar radicalmente la relación del cine con su propia memoria, Cannes Classics nació como un espacio dedicado a las restauraciones impulsadas por cinematecas, archivos nacionales, laboratorios y productoras de todo el mundo. Hoy, convertida en una sección imprescindible de la Selección Oficial, continúa reivindicando la experiencia colectiva de las imágenes del pasado, devolviéndolas a la gran pantalla con una vitalidad inesperada.
La edición de 2026, dedicada a la memoria del legendario diseñador de producción Dean Tavoularis, reunirá 22 largometrajes restaurados, tres cortometrajes, seis documentales y dos obras contemporáneas. Entre los invitados figuran nombres tan diversos como Guillermo del Toro, Dario Argento, Jerzy Skolimowski, Bruce Dern, Laura Dern o el cineasta armenio Artavazd Pelechian. Más que una retrospectiva nostálgica, la programación propone un recorrido vivo por la historia del cine, donde conviven obras canónicas, rarezas redescubiertas y nuevas formas de pensar la relación entre archivo, restauración y contemporaneidad.

El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006)
Restaurar para volver a mirar
Uno de los acontecimientos más esperados será la proyección de la restauración en 4K de El laberinto del fauno, presentada por Guillermo del Toro veinte años después de su estreno mundial en Cannes, donde recibió una ovación histórica de 22 minutos. Supervisada personalmente por el director mexicano a partir del negativo original en 35 mm, la restauración devuelve todo el esplendor visual a una de las películas fundamentales del cine fantástico contemporáneo. La sesión tendrá lugar como preapertura del festival, en presencia del propio del Toro.
También destaca la recuperación de El extraño, de Orson Welles, fruto de una colaboración entre la Cinémathèque française y la Library of Congress estadounidense. La restauración se realizó a partir del negativo original y será presentada por Frédéric Bonnaud. A ello se suma una programación especialmente rica en cine europeo y asiático restaurado: El inocente de Luchino Visconti; Adiós a mi concubina, de Chen Kaige, con presencia de Gong Li; Moonlighting, de Skolimowski; o la recuperación de Sugata Sanshiro, debut de Akira Kurosawa, cuya nueva versión reincorpora una secuencia perdida durante décadas.
La selección incorpora asimismo títulos menos transitados pero fundamentales para repensar la historia del cine mundial: Eva, de Maria Plyta; Tilaï, del cineasta burkinés Idrissa Ouedraogo; o La Casa del Ángel, de Leopoldo Torre Nilsson. Cannes Classics insiste así en una idea cada vez más necesaria: preservar el cine implica también ampliar el canon y revisar los márgenes de la historia oficial.

Adiós a mi concubina (Chen Kaige, 1993).
Documentar el cine y a quienes lo hicieron
La sección volverá a prestar especial atención al documental cinematográfico, con obras dedicadas a figuras esenciales de la historia del cine. Entre ellas sobresale DERNSIE: The Amazing Life of Bruce Dern, de Mike Mendez, un retrato íntimo del actor estadounidense construido a partir de más de cincuenta horas de conversaciones filmadas durante cuatro años. El documental recorre la carrera y la vida de Bruce Dern, atravesadas por la reinvención constante y por una compleja relación con su hija Laura Dern, que ocupa el centro emocional de la película. Participan además figuras como Quentin Tarantino, Alexander Payne o Patty Jenkins.
Otra de las grandes apuestas será Maverick: The Epic Adventures of David Lean, de Barnaby Thompson, narrado por Cate Blanchett y con la voz de Kenneth Branagh encarnando a David Lean. El documental explora tanto la monumentalidad estética del director británico como las tensiones personales que acompañaron su carrera. Por su parte, Vittorio De Sica – Staging Life, de Francesco Zippel, revisita la figura del gran maestro italiano desde materiales familiares inéditos y testimonios contemporáneos.
Más experimental resulta Nostalgia for the Future, del belga Brecht Debackere, dedicado a Chris Marker. Narrado por Charlotte Rampling, el documental transforma los archivos del cineasta francés en auténticas “máquinas del tiempo”, interrogando la memoria y la identidad desde una lógica ensayística profundamente markeriana. A ello se suma The Story of Documentary Film (The 70s), nueva pieza monumental de Mark Cousins sobre la evolución del cine documental.
Nuevas películas y la memoria como creación
Aunque centrada en la preservación, Cannes Classics también abre espacio a obras contemporáneas que dialogan con la historia del cine desde el presente. Entre ellas destaca Une vie manifeste, de Jean-Gabriel Périot, documental dedicado a Michèle Firk, crítica de Positif, aspirante a cineasta y activista revolucionaria cuya vida quedó marcada por la lucha política y la defensa de la libertad. La película reconstruye la trayectoria de una figura singular que vivió el cine y la militancia como experiencias inseparables.
También tendrá su estreno L’Âge d’Or, primer largometraje de Bérenger Thouin, protagonizado por Souheila Yacoub, Vassili Schneider y Yile Yara Vianello. A través de una mezcla original entre ficción e imágenes de archivo, la película reconstruye la vida de Jeanne Lavaur atravesando el siglo XX entre guerras, revoluciones y desplazamientos geográficos.

L’Âge d’Or (Bérenger Thouin, 2026)
La programación se completa con un programa especial de cortometrajes recientes firmado por autores como Jia Zhang-ke, Darren Aronofsky o Amirhossein Shojaei. Especialmente llamativo resulta Torino Shadow, donde Jia Zhang-ke sigue a una mujer china que viaja a Turín en busca de su marido y termina encontrándose con el propio cine como espacio de reconstrucción identitaria.
Lejos de limitarse a la celebración patrimonial, Cannes Classics reafirma así una idea fundamental: el cine del pasado no pertenece al museo, sino al presente, porque restaurar una película le devuelve su capacidad de provocar nuevas miradas.






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