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Cine y TV

Liberté, el espíritu de la transgresión

En Director's Cut, Cine y TV 13 November, 2019

Eva Peydró

Eva Peydró

PERFIL

Liberté es un viaje cinematográfico y dieciochesco dirigido por Albert Serra —tras la maravillosa La muerte de Luis XIV y el desafío al espectador que suposo Rey Sol— que enfatiza el poder revolucionario del sexo, la liberación de los instintos como transgresión de las normas, una transgresión que ofende más a los burgueses que a los aristócratas, legendariamente más entregados a la fantasía que quienes se han tenido que ganar el pan, pero una provocación a la hipocresía, que es la línea de flotación y garantía de permanencia de las clases privilegiadas. Como el propio director explicó en la masterclass del 60 Thessaloniki Film Festival, una larga conversación mantenida con Yorgos Krassakopoulos, su mayor influencia fueron los movimientos de vanguardia de principios del siglo XX, además de la escena musical americana de los sesenta y setenta, y ello es bien evidente en su obra.

Esta adaptación al cine de su propia obra teatral, estrenada el pasado año en Berlín, se sitúa entre Potsdam y Berlín, donde los aristócratas Madame de Dumeval y los duques de Tesis y Wand, expulsados por el puritanismo de Louis XVI, solicitan el apoyo del legendario duque de Walchen —seductor y librepensador, interpretado por un anciano Helmut Berger—, para exportar el libertinaje a Alemania, una filosofía basada en el rechazo de la moralidad.

liberté

Liberté (Albert Serra, 2019).

El marqués de Sade fue en palabras de Rimbaud el espíritu más libre que jamás ha existido y el título del último filme de Albert Serra (Liberté) no es sino un homenaje al autor de Justine, quien pasó la mayor parte de su vida encarcelado por defender públicamente la legitimidad de las conductas sexuales que implican la sumisión y la aceptación de la tortura y el sufrimiento. El aristócrata no lo inventó, solo le dio el nombre, y Albert Serra, que no en vano estudió literatura en vez de cine, elige esta vertiente filosófico-revolucionaria para plasmar en una serie de cuadros, algunos de pornografía explícita, la expresión más desafiante de la libertad.

En un bosque de eucaliptos transformado en cuarto oscuro donde se dan cita los participantes en una larga noche de cruising, los actores se entregan sin condiciones. En cuanto a la desnudez y la forma de afrontar las escenas más íntimas por parte de sus actores, Serra realizó una controvertida declaración: Cuando llegas al límite, ocurren cosas. Por eso el propósito de un director no es usar a los actores sino abusar de ellos, porque existe un prístino objetivo artístico detrás de todo el proceso.

Albert Serra

Albert Serra. Foto © 60 Thessaloniki Film Festival.

Estructurada en tres actos, paralelos a las fases de la relación sexual, la reconocida elegancia y economía de medios del director es fotografiada una vez más por Artur Tort. Lo explícito de las imágenes convierte a Liberté en una verdadera provocación, que multiplica los puntos de vista y llega a causar una controlada deserción en el patio de butacas. Serra apela a su paisano Salvador Dalí, un personaje sin parangón, para confesar su profunda admiración por un artista que vivió cada momento de su vida de forma completamente diferente a los demás, rompiendo las reglas persistentemente. 

Evidentemente, sus obras son una declaración de la rebeldía contra el academicismo del cine burgués, la tiranía de la técnica que, según Serra, provoca el aburrimiento, mientras que su objetivo al hacer películas es jugar: Mi acercamiento a la dirección está ligado a mi personalidad. Cuando decides hacer una película optas por vivir en un mundo nuevo. Todo es diferente y las reglas cambian, todo se vuelve más intenso. Vives la vida y los acontecimientos más deprisa.

Si en alguna de sus obras es más evidente la libertad que pregona su título es en Liberté, donde la tecnología digital y el rechazo a todos los convencionalismos le ha permitido elaborar un completo diorama en el que el espectador tiene la sensación de deambular por el bosque, entre las parejas y los grupos como un voyeur llegando a sentir que somos nosotros quienes elegimos qué mirar, qué perspectiva elegir. En este sentido, Albert Serra explicó en su masterclass que rueda Con tres cámaras al mismo tiempo, sin informar a los actores de a dónde mirar ni de qué se está enfocando. No les pido que se «adapten» al cuerpo y la esencia del personaje que están interpretando. No quiero que sepan nada, solo que actúen frente a un objetivo. Mi propósito es que la profesionalidad no mate la libertad, porque así se mata también la inspiración. Respecto al uso recurrente del zoom para filmar, el director confiesa que A menudo, cuando algo parece intangible, la cámara puede capturarlo. Mi objetivo es conseguir que el ojo humano y el «ojo» de la cámara sean un «match» perfecto.

Si el objetivo es dejar que ocurran cosas, en Liberté está conseguido en una valiente y transgresora película que se revela como un perfecto vehículo para la creatividad sin límites de su director, a prueba de polémicas.

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