La nueva serie de Hulu y Disney+, Furious, creada por Elizabeth Meriwether (New Girl, Dying for Sex), se presenta como un thriller criminal sobre la persecución de una asesina en serie. Sin embargo, tras su premisa genérica se esconde una reflexión mucho más ambiciosa sobre la violencia, la rabia femenina, la obsesión y la erosión de las fronteras entre víctima y verdugo.
Furious se inscribe en la tendencia cada vez más visible del audiovisual contemporáneo que supone el auge de los relatos sobre la ira femenina. Desde Promising Young Woman hasta series como Sharp Objects, Big Little Lies o Mare of Easttown, la ficción reciente parece interesada en explorar emociones tradicionalmente negadas a los personajes femeninos, permitiéndoles ocupar espacios de ambigüedad moral, violencia y resentimiento que durante décadas estuvieron reservados a los antihéroes masculinos.
Protagonizada por Emmy Rossum (Shameless) y Lola Petticrew (No digas nada), con unas interpretaciones muy destacables, la serie —cuya lista de embargo de spoilers por capítulos es extensísima— sigue a la agente del FBI Alice Black (Rossum), encargada de capturar a Catherine (Petticrew), una misteriosa asesina cuyos crímenes parecen responder a una particular idea de justicia. A medida que ambas mujeres se aproximan, sus trayectorias comienzan a reflejarse mutuamente y la serie se adentra en un territorio moral cada vez más ambiguo.

Durante la rueda de prensa internacional de presentación, que tuvo lugar el 15 de julio, Elizabeth Meriwether explicó que su intención nunca fue construir un relato tradicional de buenos y malos. «Nunca quería que el espectador se sintiera cómodo pensando quién tiene razón y quién no», señaló la creadora, insistiendo en que la tensión dramática nace precisamente de la complejidad de sus personajes.
¿Qué lleva a una mujer a convertirse en asesina?
Uno de los aspectos más interesantes de Furious es que se pregunta qué circunstancias pueden empujar a una mujer hasta los extremos de la violencia. Emmy Rossum confesó sentirse fascinada por esa cuestión. «¿Qué hace falta para que una mujer mate, y luego vuelva a matar?», se preguntó la actriz durante el encuentro con la prensa. Para Rossum, la serie explora «ese motor interior, ese impulso, ese compromiso absoluto con la justicia y la venganza».
La actriz reconoció incluso haber experimentado una cierta identificación con el personaje de Catherine interpretado por Lola Petticrew: «Me descubrí pensando: ¿me estoy identificando con una asesina en serie en este momento?» Lejos de constituir una provocación gratuita, esta identificación constituye precisamente uno de los mecanismos fundamentales del género, ya que obligar al espectador a reconocer aspectos liminales de sí mismo.
La obsesión como motor
Rossum defendió también una idea particularmente interesante: la obsesión suele ser percibida negativamente, pero resulta indispensable para cualquier actividad llevada al extremo.
Tras reunirse con agentes del FBI y miembros de las fuerzas de seguridad para preparar el papel, la actriz llegó a la conclusión de que muchos de ellos viven su profesión como algo que trasciende el mero trabajo. «Para hacer algo realmente bien hay que estar un poco obsesionado», afirmó. «Para ellos no es un empleo, sino una parte esencial de su identidad».

Esta obsesión afecta igualmente a las protagonistas de la serie. Rossum destacó que Alice, Catherine y Nora (Quincy Tyler Bernstine) son mujeres que han sido constantemente subestimadas y que, precisamente por ello, se ven obligadas a trabajar más duro, a actuar de forma diferente y a desarrollar estrategias de supervivencia particulares.
La furia de las mujeres
No es casual que el título de la serie remita explícitamente a las Furias de la mitología griega, divinidades vengadoras encargadas de perseguir los crímenes que permanecían impunes. Durante la rueda de prensa, Lola Petticrew recordó precisamente que esta rabia femenina no constituye una moda pasajera ni una reacción a un caso concreto de la actualidad, sino una experiencia histórica y estructural que atraviesa siglos de subordinación y violencia.
Rossum fue especialmente contundente al respecto: «Existe una furia de las mujeres, una furia ante la sociedad y ante todo lo que las mujeres han soportado a lo largo de la historia». La actriz lamentó además que, en muchos de los grandes casos mediáticos de violencia y abuso, la memoria colectiva recuerde mejor el nombre de los agresores que el de las víctimas: «Lo triste es que conocemos perfectamente el nombre de esos hombres. Ojalá conociéramos también los nombres de esas mujeres y algunas de ellas estuvieran aquí para contar sus historias».
Mujeres imperfectas
Uno de los grandes atractivos de Furious reside precisamente en su voluntad de romper con la idea de la víctima perfecta. Lola Petticrew defendió durante la presentación la necesidad de mostrar mujeres contradictorias, incómodas y moralmente ambiguas. Según la actriz, la serie obliga al espectador a revisar continuamente sus propios límites morales, llevándole a justificar comportamientos que probablemente habría rechazado antes de empezar a verla.
Por su parte, Rossum reconoció sentirse cada vez más atraída por personajes difíciles de clasificar éticamente: «Estoy fascinada por las zonas grises de la moral. Me interesa mucho más el desorden de la realidad y la complejidad humana».

Un thriller sobre nuestro tiempo
La serie nos habla del peligro de que la rabia termine consumiendo a quien la experimenta, pero también aborda otros temas como la pérdida de confianza en las instituciones, la violencia sistémica contra las mujeres y la imposibilidad de alcanzar justicia.
Furious trata de evitar tanto la simplificación ideológica como la fantasía de venganza pura. Aunque la serie adopta la forma de un thriller criminal, no presenta la furia como una solución, sino como una fuerza profundamente ambivalente: puede convertirse en un motor de supervivencia y resistencia, pero también consumir a quienes la experimentan. Elizabeth Meriwether insistió en que la ira puede liberar, aunque también atrapar y conducir a formas de autodestrucción.
Además de ser una historia sobre una asesina en serie, Furious muestra lo que ocurre cuando una sociedad produce suficiente dolor, frustración y sensación de impunidad como para que la furia deje de ser una emoción y se convierta en una forma de existencia. Como ocurre en muchas narraciones recientes, el verdadero conflicto no surge únicamente de la existencia del mal, sino de la sensación de que los mecanismos sociales y legales son incapaces de responder adecuadamente a él.
Furious se estrena el próximo 27 de julio en Hulu y Disney+, con tres episodios iniciales y nuevas entregas semanales hasta el final de temporada, previsto para el 31 de agosto.






Nadie ha publicado ningún comentario aún. ¡Se tú la primera persona!