«A Bigger Splash», David Hockney: una holística

En Cine y Series martes, 25/08/2026

Manolo Gil

Manolo Gil

PERFIL

El pasado mes de junio falleció en Londres David Hockney, uno de los máximos representantes del Pop Art y uno de los artistas británicos más influyentes de los últimos cincuenta años. Su muerte llevó a algunas plataformas a rescatar A Bigger Splash (1973), el documental de Jack Hazan. Una obra a reivindicar frente a la sobreabundancia de documentales actuales que, con frecuencia aburridos y dotados de ínfulas de vanguardia trasnochada, aportan poco o nada al género. El filme de Hazan abrió un camino fértil que muy pocos cineastas —entre ellos Todd Haynes, Ira Sachs y Joanna Hogg— han transitado, demostrando que, aunque todo esté inventado, nada está agotado artísticamente.

A Bigger Splash fue el primer largometraje documental de Hazan (Mánchester, 1939), un reputado director de fotografía que solo dirigió tres títulos —Rude Boy (1974) y Comic Art (1998) completan la lista—, hoy considerados referentes del cine independiente británico del último tercio del siglo XX. En 1970, después de que su socio David Mingay le mostrara un catálogo de Hockney, le surgió la idea de yuxtaponer la obra y la vida personal del pintor para crear un documental que plasmara el ambiente cultural londinense de aquellos años. Aunque el artista rechazó el proyecto inicial, terminó aceptando que Hazan le filmara en solitario y junto a sus amigos durante tres años con una cámara Cameflex de 35 mm.

A Bigger Splash

A Bigger Splash (Jack Hazan, 1973).

Frente al auge del Cinéma Vérité impulsado en Francia por Jean Rouch y Edgar Morin, Hazan optó por la docuficción: un ensayo fílmico que hibrida técnicas documentales con dramatizaciones y guiones propios de la ficción. La fórmula no era nueva —Robert J. Flaherty la exploró en Nanuk, el esquimal (1922); Roberto Rossellini en Roma, ciudad abierta (1945); Luchino Visconti en La terra trema (1948) o Vittorio De Sica en Ladrón de bicicletas (1948)—, pero Hazan la aplicó guionizando acciones reales de Hockney y su entorno, pidiéndoles que repitieran conversaciones y recreando sus espacios vitales.

El resultado es un retrato hiperrealista, íntimo y melancólico, de gran impacto artístico y emocional. Horrorizado al ver expuesta su intimidad en la película, Hockney ofreció a Hazan 20.000 libras por el negativo para destruirlo, aunque sus allegados lo convencieron de su valor artístico y permitió su estreno.

Pese a recibir la calificación «X» en el Reino Unido por sus desnudos masculinos y una escena de sexo gay explícito —algo insólito en la época—, la película fue elogiada en el Festival de Cannes de 1974. Posteriormente logró el Leopardo de Plata a la mejor dirección en Locarno y cosechó el reconocimiento de los festivales de Nueva York y Gante, consagrándose como título de culto. Restaurada en 2019, hoy la ensalzan Martin Scorsese, la revista Sight & Sound y el British Film Institute como una obra maestra del cine británico de los setenta.

Titulado como la célebre pintura de Hockney de 1967, el documental aborda la estancia del artista en Londres entre 1971 y 1973. La trama sigue su ruptura sentimental con el fotógrafo californiano Peter Schlesinger, la ataxia creativa subsiguiente y el doloroso proceso de gestación de Portrait of an Artist (Pool with Two Figures) (1972).

Nacido en Bradford en 1937 y formado en el Royal College of Art, Hockney pasó de la influencia inicial de Francis Bacon a un Pop Art de temática abiertamente queer. Tras relacionarse con Andy Warhol en Nueva York en 1961, se estableció en Los Ángeles en 1964. Allí inició sus célebres pinturas de piscinas y las composiciones con Polaroid que derivarían en sus joiners o collages fotográficos a partir de 1980.

Las piscinas —presentes en Picture of a Hollywood Swimming Pool (1964) o A Little Splash (1966), entre otras obras— le permitieron investigar la geometría y la refracción de la luz sobre el agua. El empleo pionero del acrílico, aplicado con rodillo y pincel fino, le proporcionó acabados planos y satinados de gran colorido, desprovistos de huella pictórica. Esta estética conectaba con la arquitectura de hormigón, la luz y la libertad californianas, en claro contraste con un óleo cuya densidad le remitía al conservadurismo británico de posguerra. La técnica pictórica nunca es gratuita y muchas veces, como en este caso, adquiere un gran valor simbólico.

A Bigger Splash

A Bigger Splash (1967) Tate Britain, London.

Ese mismo 1964, John Cheever publicaba en The New Yorker el relato El nadador, adaptado al cine por Frank Perry en 1968  y protagonizado por Burt Lancaster. Mientras que para Cheever la piscina simbolizaba el fracaso del sueño americano, para Hockney constituía una heterotopía queer: un refugio cerrado de libertad frente al exterior represivo, a su vez metáfora de Narciso, de la libertad sexual, del deseo homoerótico y de la melancolía por el cuerpo evanescente. Todas estas cuestiones impregnarán las secuencias oníricas del filme de Hazan.

Tras su paso por Londres e instalado de nuevo en California, Hockney mantuvo una prolífica trayectoria. Esta incluyó  sus escenografías para el Metropolitan Opera House, el Festival de Glyndebourne y las óperas de Los Ángeles y San Francisco; una gran retrospectiva en 2017 que recorrió la Tate Modern, el Met de Nueva York y el Pompidou de París; una vidriera para la Abadía de Westminster y la realización de A Year in Normandie (2020-2021), un friso digital de 90 metros creado en iPad durante el confinamiento. En 2023 regresa definitivamente a Londres junto a su pareja, el artista brasileño Jean-Pierre Gonçalves de Lima. En la capital británica fallecería el 11 de junio de 2026 a los 88 años.

A Bigger Splash

Little Splash (1966).

El documental de Hazan centra su foco en los años comprendidos entre 1971 y 1973. Analizada con la perspectiva del tiempo, la cinta ofrece un fresco fascinante de la cultura londinense de la segunda mitad del siglo XX: el Swinging London, el movimiento artístico y cultural que modernizó la capital británica en los años 60 y 70 y que se exportó al resto del mundo como los Swinging Sixties. Indagar y especular sobre su contexto histórico, sobre el devenir de los perfiles biográficos de sus protagonistas y sobre sus trayectorias vitales nos permite reconstruir un mosaico holístico de  interminables teselas que ni Hazan ni Hockney llegaron a imaginar en 1973.

Obviamente, el visionado actual hace que adquiera una dimensión histórica y cultural que no tuvo en el momento de su estreno. El tiempo lo ha cargado de nuevos contenidos y ha expandido los que ya tenía.

A Bigger Splash aborda las relaciones de siete personajes: el propio Hockney y seis personas fundamentales de su entorno en ese momento. En primer lugar, encontramos al pintor y Schlesinger; este último, tras la ruptura con Hockney, iniciaría una relevante carrera como fotógrafo de moda y escultor cerámico abstracto. Amigo de Manolo Blahnik, Paloma Picasso y Cecil Beaton, vivirá en Nueva York con el fotógrafo Eric Boman, colaborador de Vogue, Harper’s Bazaar, Vanity Fair y Architectural Digest, así como autor del fotolibro The Irreverent Audacity of Iris Apfel, dedicado a la conocida anciana centenaria e icono de la moda.

A Bigger Splash

Schlesinger en A Bigger Splash (1973).

En segundo lugar figura el matrimonio formado por los diseñadores Ossie Clark y Celia Birtwell, nombres imprescindibles de la moda británica retratados por Hockney en Mr and Mrs Clark and Percy (1970-1971). Ambos dirigieron la firma Quorum, reconocible por sus vaporosos y lánguidos vestidos  femeninos,  y su mítica tienda de King’s Road a la que acudían Marianne Faithfull, Bianca y Mick Jagger, The Beatles o Peter Gabriel. Aclamados por Yves Saint Laurent y Tom Ford, han sido reivindicados recientemente por el auge de la moda vintage.

El documental explora su separación de forma paralela a la de David Hockney y Schlesinger. En 1996, Clark murió apuñalado por su amante Diego Cogolato, quien también ejerció de modelo para Hockney. En la cinta de Hazan, Cogolato aparece desnudo mientras el pintor lo fotografía en la secuencia onírica rodada en la villa italiana de la diseñadora Le Lezze.

En A Bigger Splash resultan igualmente fundamentales las intervenciones de Mo McDermott, Henry Geldzahler y John Kasmin. McDermott trabajó como escultor, modelo y asistente de Hockney durante los años que abarca la cinta, actuando como testigo de ambas rupturas y como nexo con la comunidad artística londinense. Desarrolló una discreta carrera como escultor pop de plantas y árboles en madera contrachapada, piezas que aparecen en la obra, principalmente en el balcón del estudio de Hockney en Powis Terrace, Notting Hill, escenario central del rodaje.

A Bigger Splash

Mr and Mrs Clark and Percy (1971). Tate Britain, Londres.

Por su parte, Henry Geldzahler fue el gran promotor estadounidense de la obra de David Hockney y una de las voces más autorizadas en Pop Art, Expresionismo Abstracto y Minimalismo. Amigo de Andy Warhol, Jean-Michel Basquiat, Jasper Johns y Claes Oldenburg, fue el primer conservador del Met y comisionado de Asuntos Culturales de la ciudad de Nueva York. Hockney lo inmortalizó en Henry Geldzahler and Christopher Scott (1969), obra que también aparece en el filme, donde actúa como confidente del pintor y puente con los círculos intelectuales neoyorquinos.

Por último, John Kasmin, el descubridor de Hockney en los años sesenta y su marchante. Su galería de New Bond Street resultó crucial para encumbrar internacionalmente la figura del pintor y para introducir en el Reino Unido el Pop Art y la abstracción americana con artistas como Frank Stella, Helen Frankenthaler, Ellsworth Kelly o Jules Olitski. Hockney lo retrató en Play Within a Play (1963), donde el galerista aparece presionando un vidrio transparente, un gesto que la cinta de Hazan replica en la escena onírica del nadador desnudo y las cabezas disecadas de animales rodada en la residencia de la coleccionista Betty Freeman, inmortalizada también en el lienzo Beverly Hills Housewife (1966).

El documental muestra las presiones del marchante para que el pintor superara su parálisis creativa, así como el cierre de la Kasmin Gallery en 1972, acontecimiento que marcaría el inicio del declive del Swinging London.

La estructura del documental es sumamente precisa. Se trata de una serie de secuencias reales y oníricas —estas últimas relacionadas con el proceso de creación de Portrait of an Artist (Pool with Two Figures)— protagonizadas por David Hockney y las personas de su entorno londinense, en las que se contrapone la melancolía y la luz grisácea de la ciudad de Támesis —a pesar de la alegría juvenil del Swinging London— con la metafórica libertad de las piscinas y la luz de California, tampoco exentas de pesadumbre. En realidad, todo el filme es una búsqueda cenicienta de la libertad y de la luz a través de la pintura.

A Bigger Splash

Henry Geldzahler and Christopher Scott (1969).

La cinta arranca y concluye con dos secuencias situadas en 1973: la primera muestra a David Hockney conversando frívolamente en Ginebra, Suiza, con el modelo Joe MacDonald; la segunda presenta a un abatido McDermott por la desaparición del artista en la casa de Notting Hill. El resto del metraje se articula mediante un dilatado flashback que abarca desde mayo de 1971 hasta mayo de 1972 en escenarios de Londres y Nueva York, adonde se traslada Hockney  para inaugurar su exposición en la André Emmerich Gallery e iniciar su huída hacia adelante y sin retorno a Londres.

Durante ese tramo se sigue la crisis sentimental y creativa del pintor y su deseo de abandonar la capital británica, donde no se siente a gusto ni artística ni anímicamente. Con los subrayados musicales de Timothy Gowers y el «Nessun dorma» del Turandot de Puccini, la cámara documenta el proceso de gestación de Portrait of an Artist (Pool with Two Figures). La primera versión de esta obra, iniciada en 1971, fue destruida por el propio artista tras cuatro meses de trabajo debido a problemas de perspectiva geométrica que no lograba resolver, lo que marca el punto de inflexión metafórico de la ruptura con Schlesinger.

Ante la inminencia de su exposición individual en Nueva York y empujado por Kasmin, David Hockney retomó el lienzo desde cero en 1972. Para ello combinó fotografías de la piscina de Le Nid du Duc —la residencia del cineasta Tony Richardson en Saint-Tropez— con retratos de Schlesinger tomados en Kensington Gardens. Tras elaborar un gran collage en las paredes de su taller de Notting Hill, compuso la versión definitiva en tan solo cuatro semanas.

El cuadro muestra la figura distorsionada de un nadador sin rostro bajo el agua —¿un nuevo amante de su expareja? — acercándose a un hombre —Schlesinger— que, situado en el borde, observa fijamente la superficie líquida. En esta pieza de gran melancolía, como en todas las suyas, Hockney plasmó su distanciamiento de Londres, la asunción del fin del noviazgo y la nueva irrupción de una luminosidad californiana como edén anhelado. Un paso adelante pero con el reconocimiento del pasado, como testimonia la presencia de la figura de Schlesinger en el cuadro.

A Bigger Splash

Portrait of an Artist (Pool with Two Figures) (1972).

La obra se expuso en Nueva York con un clamoroso éxito de crítica, marcando el inicio de una etapa de viajes que lo alejarían de Londres y que culminarían con su nueva residencia en Los Ángeles. Las secuencias finales de 1973 contraponen la imagen de un Hockney pletórico a la de un McDermott entristecido. Comprendemos la alegría del pintor tras superar su ruptura sentimental y recuperar la creatividad, y la soledad de McDermott tras la marcha del pintor de la capital británica. Este último plano es un símbolo inequívoco del final del Swinging London.

La trayectoria comercial de Portrait of an Artist (Pool with Two Figures) ilustra una llamativa paradoja de la historia del arte. En 1972, James Colonsay Langhorne Astor y su esposa, conocidos como «los dueños de Nueva York» y ligados al Swinging London por ser los propietarios del célebre Astor Club de Londres, adquirieron la pieza en Nueva York por 18.000 dólares. De esa cifra, Hockney apenas percibió ingresos debido a los compromisos contraídos por Kasmin, ahogado por la crisis financiera que le obligó a cerrar su galería.

En 1983 la obra pasó a manos del productor cinematográfico y fundador de DreamWorks David Geffen, para ser comprada posteriormente por el magnate británico Joe Lewis, dueño del club de futbol Tottenham Hotspur, quien la cedió para la gran retrospectiva itinerante del pintor en 2017. Finalmente, en 2018, el inversor taiwanés Pierre Chen la adquirió en Christie’s por 90,3 millones de dólares, marcando el récord de la pintura más cara de un artista vivo vendida en subasta.

Obviamente, el tiempo y todos estos matices especulativos sobre el contexto histórico y personal de David Hockney hacen que la narración esbozada por Hazan en A Bigger Splash adquiera nuevos matices y un sesgo de obra interminable. Posiblemente sea el paradigma de la obra abierta que nos apuntó Umberto Eco. Tal vez lo sea, ¿quién sabe?

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