Berlinale 2015: adolescencias (muy) sexuales y el Kurt Cobain de verdad - el Hype
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Berlinale 2015: adolescencias (muy) sexuales y el Kurt Cobain de verdad

Berlinale 2015: adolescencias (muy) sexuales y el Kurt Cobain de verdad

Las secciones paralelas de la Berlinale dejan mejores sorpresas con The Diary of a Teenage Girl y Cobain: Montage of Heck. Según me demostré ayer mientras cruzaba Großer Tiergarten, el parque berlinés que separa el teatro Haus der Kulturen del Sony Centre en el que están los multisalas Cinestar, quizá deba explorar mis cualidades sobre suelo helado de

Las secciones paralelas de la Berlinale dejan mejores sorpresas con The Diary of a Teenage Girl y Cobain: Montage of Heck.

Según me demostré ayer mientras cruzaba Großer Tiergarten, el parque berlinés que separa el teatro Haus der Kulturen del Sony Centre en el que están los multisalas Cinestar, quizá deba explorar mis cualidades sobre suelo helado de cara a nuevas aventuras. Dos kilómetros a oscuras en menos de 10 minutos. El flash de mi teléfono móvil reflejaba en el hielo; y en los árboles, después. Parece sacado de una película de terror, pero créanme cuando les digo que en la Berlinale 2015 esto es tan común como los ronquidos en los pases de media tarde.

El tétrico filme que protagonicé entre origen y destino, en cuanto que cumplí en el marcar de los tiempos y llegué para coger butaca en la fila 8, no es comparable en cambio a los logros que acometieron los cineastas que presentaron películas en una y otra proyección.

Marielle Heller venía de recoger galardón en el Festival de Sundance con The Diary of a Teenage Girl y el recibimiento europeo a la película fue también acogedor. El numeroso público del Haus der Kulturen, aún alemán, carcajeó cada chiste. Y de forma justificada.

El nuevo largometraje de Heller explora el despertar sexual de Minnie (Bel Powley), una joven de 16 años de ojos azules saltones, papada, pantalones acampanados y camisetas setenteras poco favorecedoras. Lo hace con la comicidad carente de prejuicios y comillas que le deberían otros cineastas más precavidos a una temática como la presentada: la relación sexual de Minnie con el novio de su madre (Kristen Wiig), Monroe (Alexander Skarsgård).

En una de las escenas iniciales de The Diary of a Teenage Girl, apartada ya la contención de los personajes, Minnie le chupa el dedo a Monroe. Este le responde con un me la has puesto dura. A priori subversivo, lo genial del asunto es que hay tan pocos tapujos en el texto y es tan adecuado el tono, que aún en sus excesos y sus polémicas la película sabe encajar los chistes. Ayuda el elenco; ayuda el tratamiento visual, que a veces acompaña con animación de esquina de libreta Oxford; pero sobre todo ayuda la inocencia y el infantilismo que caracterizan a Minnie. La película es suya, de sus frustraciones como adolescente y de lo que desencadena su memorable, cuanto divertido y sincero, coming-of-age. Genial.

Cobain: Montage of Heck

Cobain: Montage of Heck

Al otro lado del parque, con una mezcla de energía, furia y ganas de contar bien una historia tan elevada por las leyendas y la cultura musical cuñadista, esperaba Cobain: Montage of Heck.

Apoyado en las grabaciones caseras de Kurt Cobain y en los garabatos que el malogrado cantante y compositor dejó en diarios perdidos por cajones y armarios, el director Brett Morgen afronta una aproximación honesta, íntima y trascendental de un personaje tan tentador, aún en su antipatía, como breve. Apenas acude a las entrevistas salvo que para justificar tramos ambiguos y sólo se asiste de animación para la reconstrucción de la infancia de Kurt, caótica y triste, o para desencadenar la retahíla de desgarradoras convulsiones autodestructivas que palpitaban en su interior.

Hay una fuerza inconmensurable en Cobain: Montage of Heck, pero sobre todo hay curiosidad (¿o hemos llegado ya a la fascinación?) por la figura de un hombre enigmático que dejó demasiadas preguntas, y mucha frustración fan, en el aire cargado de sus rincones de heroína y tinte de pelo barato. Quedará saber, quizá para más adelante, la relación que amarra sus disputas internas con el arte que mostró al mundo, pero el viaje de Morgen hay que sufrirlo. Y disfrutarlo, también.

Está claro que con este nivel los esquíes para el año que viene son ya una compra segura.

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