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Joe Hisaishi, la banda sonora de Ghibli

En Cine y TV 24 May, 2020

Alejandro Serrano

Alejandro Serrano

PERFIL

Es difícil imaginar cualquiera de las películas dirigidas por el director Miyazaki sin las melodías del prolífico compositor Joe Hisaishi (cuyo nombre real es Mamoru Fujisawa). Década tras década, la alianza de ambos nos ha regalado preciosas e inolvidables bandas sonoras. La historia del encuentro entre Miyazaki e Hisaishi se remonta a 1983, cuando el compositor fue recomendado por una compañía discográfica para producir la música de Nausicaä, y desde entonces, su amistad llega hasta nuestros días.

Hisaishi también es conocido como el John Williams japonés, debido a su larga asociación con Hayao Miyazaki. Al igual que Steven Spielberg y el compositor John Williams, el vínculo de Miyazaki con Hisaishi sigue siendo estrecho hasta el día de hoy. Joe Hisaishi ganó el Premio de la Academia Japonesa a la Mejor Música ocho veces en su carrera, y su música aparece en cuatro de las once películas más taquilleras de todos los tiempos en Japón. Además de los premios de cine, Hisaishi también recibió la Medalla de Honor del Gobierno de Japón en 2009 por sus servicios a las artes, a la que añadió las siguientes palabras: Creo que este premio demuestra que soy apreciado y mi trabajo es apreciado. No puedo pedir nada más en mi vida.

Joe Hisaishi

Sus piezas, impresionistas, se las compara a menudo con las del compositor moderno Claude Debussy y consiguen evocar esa sensación de estar suspendido en el tiempo, en un lugar pacífico y mágico. Este elemento clave da a esta emblemático proyecto de animación un lugar especial y único, lo comprobamos en este repaso a algunas de las películas más notables de Miyazaki.

Nausicaä del valle del viento (1984)

En esencia, Nausicaä tiene un sentido de grandeza. Esto se subraya a través de la composición musical. En las escenas donde Nausicaä se encuentra con los Ohmu, grandes insectos que han invadido el mundo post-apocalíptico, la música te ayuda a comprender, sin palabras, que estos seres son poderosos, peligrosos y de otro mundo.

La música electrónica compuesta con sintetizador fue un boom en los ochenta, e Hisaishi lo reflejó muy bien en la partitura, en los momentos apropiados.

El Castillo en el cielo (1986)

Se trata de una historia de aventuras de una sensibilidad e imaginación desbordantes para la que Hisaishi compuso unas melodías cargadas de optimismo, y donde cada nota subrayaba ese mundo de ensueño en las alturas con un sonido mágico y un tema principal delicioso.

Mi vecino Totoro (1988)

Es un himno nacional de Japón. Se ha integrado tanto en la sociedad japonesa que ya parece indisociable a ella. En esta tierna historia el compositor siguió muy de cerca a las dos hermanas a través de sus notas; to-toro to-to-ro. Parece que cuando Hisaishi se sienta al piano el mundo es un lugar mejor.

Nicky, la aprendiz de bruja (1989)

Se trata de uno de los títulos más injustamente olvidados de Miyazaki. Es una historia de aventuras de apariencia infantil, pero con mucho más que ofrecer, es una historia de madurez con un trasfondo melancólico que Hisaishi traslada a sus notas, manteniendo siempre su tono risueño.

Porco Rosso (1992)

La referencia más clara y directa con El viento se levanta (2013). No sólo tienen en común elementos temáticos y biográficos, sino que la nostalgia y el melodrama clásico de Hollywood, con tintes mediterráneos, está muy presente en ambos títulos.

La princesa Mononoke (1997)

La música de La princesa Mononoke está inspirada en la época feudal que se representan en la película. Hay momentos, como las escenas ambientadas en el bosque, donde la música suena totalmente natural y orgánica. Parte de su singularidad reside en la mezcla de melodías mágicas y fantasmagóricas para la naturaleza, en contraste con todo las consecuencias de la industrialización que empieza a sufrir el bosque con la llegada de Lady Eboshi.

Lo más notable para mí en esta película son los primeros diez minutos, donde Mononoke entra en acción al instante. Pero es curioso cómo en tan pocos minutos, pasamos de una escena idílica a un momento vertiginoso y brutal, que catapulta al espectador al borde de su asiento mientras observa luchar al héroe, Ashitaka, contra un espíritu de jabalí demonio. He visto esta introducción muchas veces, y sigue siendo una barbaridad, y eso es gracias en parte al trabajo de composición de Hisaishi.

El viaje de Chihiro (2002)

La banda sonora de El viaje de Chihiro es entrañable y se combina perfectamente en cada escena. Trae a primer plano muchos de los temas a los que Miyazaki recurre en su trabajo artístico: tradición, lujo y exceso, pobreza, travesuras e incluso represalias, ideas que están profundamente arraigadas en la psique cultural japonesa.

En las escenas en el interior de la casa de baños se da cita la música más memorable de la película.

El castillo ambulante (2004)

La banda sonora de El castillo ambulante varía considerablemente respecto a las dos colaboraciones anteriores de Miyazaki y Hisaishi. En esta película se pone un gran énfasis en el piano de forma singular, a menudo haciendo referencia a estilos europeos. El estado de ánimo de los personajes varía desde la autocompasión hasta la emoción más desgarradora, y la música de Hisaishi refleja cada uno de sus gestos.

Ponyo en el acantilado (2008)

La banda sonora de Ponyo es fugaz, traviesa y alegre. El resto de la música, aunque quizás no sea tan memorable como algunas de las obras anteriores de Hisaishi, refleja el tono lindo y apacible de la película.

La canción de los créditos finales en la versión japonesa de Ponyo, interpretada por Nozomi Ōhashi, con tan solo ocho años, se convirtió en un éxito en Japón, a finales de 2008. Fue clasificada como el decimocuarto single más vendido en las listas anuales de Oricon.

Además, en el año 2015, celebrando los 25 años de Studio Ghibli, el maestro Hisaishi brindó un concierto en Budokan que reúne algunas de las partituras que hemos comentado anteriormente.

A lo largo de más de 30 años, desde las imágenes y la música, Hisaishi nos ha hecho sentir como niños, volviéndonos a sorprender de la magia que entraña la realidad. Y si Miyazaki consigue crear historias a través de sus preciosistas imágenes, Hisaishi lo hace a través de cada una de sus brillantes y coloridas notas. Su música tiene vida y esencia propias, un magia especial que nos hace esperar con expectación el estreno del nuevo film de Miyazaki ¿Cómo vives?, en 2021. 

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