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Remedios Zafra y el valor de la esperanza

En Cultura 30 May, 2021

Alejandro Serrano

Alejandro Serrano

PERFIL

Remedios Zafra es escritora y científica titular del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de investigaciones Científicas. Ha sido profesora universitaria de Antropología, Políticas de la Mirada y Estudios de Género. Con su trabajo El Entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital se hizo con el Premio Anagrama de Ensayo y el Premio Estado Crítico, entre otras muchas otras condecoraciones y reconocimientos por su brillante obra, que no solo alentó la conversación pública sobre la autoexplotación de aquellos que viven, gozan y padecen su vocación creativa en un opresivo, competitivo y despiadado entorno neoliberal, sino que también estimuló el diálogo entre lectores.

Su último ensayo, Frágiles. Cartas sobre la ansiedad y la esperanza en la nueva cultura, publicado en la editorial Anagrama, es el resultado de esos diálogos que generó. De hecho, este libro es una respuesta a una carta que una periodista le envió a partir de su anterior ensayo, donde la anónima le confesaba que después de leer su ensayo su vida se le antojaba más conflictiva y complicada de vivir. Será la escritura de esta obra la que permite a Zafra hablarnos de la contingencia de esta sobrevenida situación pandémica en la que todavía nos encontramos y que obliga a quien lee a entender que, en tanto seres sociales, necesitamos la ayuda de los otros para sobrevivir.

Si en El Entusiasmo, Zafra se asomaba a las condiciones en las que actualmente se produce y gestiona la cultura, en Frágiles nos encontramos ante la ansiedad a la reivindicación de los tiempos de concentración frente a la saturación de celeridad y exceso de la vida contemporánea, como ella misma confiesa en el libro. Cuestión que subrayó en nuestra última entrevista sobre El Entusiasmo, Hace tiempo que el trabajo pausado fue puesto en crisis por la celeridad de los tiempos y la competitividad del sistema. Nos encontramos, por tanto, ante un alegato contra la impulsividad, a favor del goce emocional pausado, de las contradicciones y de los sujetos apasionados.

Remedios Zafra

Frágiles es una reivindicación de vulnerabilidad como un puente hacia los otros, hacia la comunidad, en un momento en el que parece que se ha vuelto transgresora la solidaridad, y por ende, la fragilidad compartida como mecanismo para empatizar y para crear complicidad y vínculo social. Si hemos llegado a un momento en el que parece transgresor intentar comprender al que piensa distinto para consensuar y cambiar junto a él, ¿hacia qué mundo nos dirigimos? Y en un mundo así, ¿dónde queda la esperanza cuando gobierna la ansiedad, precariedad y contingencia de los trabajos?

Más solitarios y conectados que nunca, la presión antigua sigue estando, pero la conciencia de la materialidad y la socialidad del sujeto crece, y, como efecto ante el tozudo martilleo de su flaqueza, la pregunta por el sentido de lo que hacemos vuelve como manotazo entre nuestras formas de vida, entre el exceso de producción e impostura cuando la ansiedad se naturaliza como lente opaca ante la conciencia de un ver que duele, señala Zafra en la introducción de Frágiles, y concluye: Una ansiedad que se tolera como daño colateral del privilegio de quien al menos vive y trabaja y mejor se calla ante la pobreza y mayor vulnerabilidad de los otros

Compartir nuestra vulnerabilidad, aquello que nos hace lo que somos, para renovar nuestros vínculos sociales, así como partir de una reflexión pausada y apasionada, parece que se han vuelto necesarios para afrontar la complejidad de nuestro tiempo. Y es que en Frágiles, Zafra no elude la complejidad de la autoconciencia, sino que nos acompaña para autonarrarnos, explicarnos y conquistar nuestros tiempos, y en la medida de posible, comprender esa angustia.

Remedios Zafra

Esta motivación de los vínculos éticos entre las personas nos permitirá hacernos pasar de la motivación personal a la motivación colectiva, a la imaginación de mundos mejorados, más igualitario, no tan ansioso por la hiperproductividad, que al final es cultura de la apariencia, del hacer y acumular en pos de índices cuantitativos donde la creación es tan precaria como los trabajos que predominan. Y es que, a raíz de una situación pandémica como la que estamos viviendo, parece que se nos revelen las costuras de nuestro sistema, su fragilidad, la de nuestra sociedad, pero también, la necesidad de su conciencia comunitaria a todos los niveles.

En Frágiles nos encontramos ante la ansiedad a la reivindicación de los tiempos de concentración frente a la saturación de celeridad y exceso de la vida contemporánea.

En definitiva, podríamos decir que Frágiles busca en la autonarración el modo privilegiado de dar cuenta de la intimidad del sujeto. Y este dar cuenta no es otra cosa que una aventura hacia aquello que nos hace lo que somos, en el reconocimiento del malestar, en tanto que conciencia incómoda, pensado como respuesta y no como estado; un malestar que nos permita sobreponernos a las limitaciones y sufrimientos que nos oprimen. Un malestar que se convierta en afecto activo e insatisfecho que nos obligue a movernos, a actuar.

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