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Cultura

Redescubriendo Benidorm: urbanismo y cine

En Abandonen el edificio, Cultura 3 February, 2021

Sandra Jiménez

Sandra Jiménez

PERFIL

El otro día vi la última película de Isabel Coixet, Nieva en Benidorm. Aunque la película no me gustó, he de reconocer que la directora catalana tiene cierta sensibilidad arquitectónica a la hora de elegir las localizaciones de sus películas y series: Mapa de los sonidos de Tokio, La librería, Foodie Love, La vida secreta de las palabras… El universo privado de Coixet tiene una forma muy especial de seducirnos porque nos muestra la belleza de los rincones y lugares más insospechados de las ciudades. Y lo hace de una manera tan exquisita que, sin querer, esos espacios nos cautivan y nos dan ganas de conocer más. Esto es lo que ocurre con Benidorm, la protagonista de su última película. Una ciudad con uno de los modelos urbanísticos más sostenibles del litoral español.

Nieva en Benidorm

Nieva en Benidorm (Isabel Coixet, 2020).

El modelo de Benidorm es único e irrepetible, pues tiene dos bahías mirando al sur, de ahí que sea uno de los pocos enclaves del litoral con más de 3.000 horas de sol al año y un microclima protegido por las dos sierras que lo delimitan y protegen de la lluvia.

Benidorm es un lugar diferente por el que los extranjeros sienten auténtica fascinación, por la amalgama de personas, de idiomas (con ese spanglish tan característico), de gastronomía, de arquitectura, de música, de ocio nocturno, sol, playa, clima… en el que todo es posible.

Nieva en Benidorm

Nieva en Benidorm (Isabel Coixet, 2020).

Eso es lo primero que comprueba nuestro querido protagonista Peter (Timothy Spall), un hombre prejubilado, obsesionado con los fenómenos meteorológicos, al llegar a Benidorm. Una de las primeras imágenes de la película tiene lugar desde terraza del apartamento de su hermano, situado en la famosa Torre Lúgano (43 plantas y 158 metros de altura), obra del arquitecto Adolfo Rodríguez.

Torre Lugano

Torre Lugano en Benidorm. Arquitecto Adolfo Rodríguez. ©Skyline Benidorm.

La terraza ofrece una impresionante vista de esta ciudad, organizada a partir de una retícula perfectamente diseñada sobre un reducido territorio consumido, en el que predominan las edificaciones de carácter vertical. Este modelo urbanístico se contrapone a otros más típicos de nuestra costa: urbanizaciones de gran extensión con edificaciones de baja altura.

Contra lo que cabe pensar, estas masas de rascacielos son más ecológicas que las extensas urbanizaciones que consumen mucho territorio: la mayoría de ellas están dotadas de campos de golf, lo que se traduce en un mayor consumo de energía, más carreteras y medios de transporte.

Benidorm

Paseo marítimo de Benidorm. Arquitectos Carlos Ferrater y Xavier Martí. © Fotografías: Alejo Bague.

Si analizamos la época en la que se concibió la idea, podemos afirmar que se trata de un modelo pionero para aquellos tiempos. Si os fijáis, aunque parezca muy edificada, no hay manzanas cerradas como en las grandes ciudades. Los edificios no están muy juntos, para que uno siempre pueda ver la playa desde cualquier punto en el que se encuentre o bien pueda ir caminando a la misma.

El precursor de todo esto fue el alcalde Pedro Zaragoza Orts quien, durante el franquismo, quiso transformar este pequeño pueblo de pescadores en uno de los destinos turísticos más solicitado de España. Para ello no lo dudó ni un segundo y en 1953, con sus mejores galas, una carpeta de planos y una Vespa, se fue a Madrid para presentar al caudillo Francisco Franco su propuesta urbanística, la viabilidad de la misma y, de paso, convencerle de que el bikini, lejos de ser pecado, será una pieza clave dentro del nuevo modelo turístico que plantea.

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Cortometraje Bikini (Óscar Bernàcer, 2014).

Esta pequeña odisea política y urbanística está tratada de una forma muy divertida en el corto Bikini, dirigido por Óscar Bernàcer en el año 2014. Si bien es cierto que en el corto —interpretado por el actor valenciano Sergio Caballero en el papel de alcalde y Carlos Areces en el de Franco— se parodia dicho viaje y la hipotética entrevista, se centra más en utilizar la excusa del modelo turístico para conseguir el permiso para que las mujeres pudiesen utilizar el bikini y las suecas hacer topless en las playas del municipio.

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Cortometraje Bikini (Óscar Bernàcer, 2014).

A día de hoy, ambos objetivos están cumplidos, porque Benidorm es uno de los municipios más rentables de la costa, ya que atrae al turismo durante todo el año, con bikini o sin él, y su modelo urbanístico es respetado y alabado en el extranjero.

Dentro de su entramado urbanístico se encuentran algunos de los rascacielos más emblemáticos de nuestro país como la Torre Lúgano, citada anteriormente, y otros como el Intempo. Este edificio, el más alto, que fue proyectado por Pérez-Guerra Arquitectos & Ingenieros, tiene 47 plantas y una altura de 192 metros y su aspecto se asemeja a una letra M de superficies doradas. Su construcción estuvo parada durante largo tiempo a causa de la crisis de la construcción/burbuja inmobiliaria y hace unos años se pudo continuar.

El nuevo proyecto mantiene la misma fachada con algunos pequeños cambios en su interior para adaptarlos a las nuevas tendencias residenciales, que también afectan a las zonas comunes del edificio: gimnasio, jacuzzi, zona chill-out, piscina.

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Edificio Intempo en Benidorm. Pérez-Guerra Arquitectos & Ingenieros. ©Intempo Residential Sky Resort.

Estos cambios interiores huyen de la compartimentación y, para ello, se ha eliminado parte de la tabiquería interior y se han sustituido las puertas abatibles por unas correderas, generando así estancias más amplias y luminosas que garantizan las mejores vistas posibles de la playa.

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Edificio Intempo en Benidorm. Pérez-Guerra Arquitectos & Ingenieros. ©Intempo Residential Sky Resort.

Otro edificio importante es el Gran Hotel Bali, el segundo edificio más alto de Benidorm, con 52 plantas y una altura de 186 metros, obra de Antonio Escario. El edificio tiene una geometría sencilla basada en la simetría y esbeltez, en la que la estructura con una base ancha se va estrechando a medida que ascendemos. El esqueleto de hormigón de este hotel en pleno proceso de construcción aparece en la película Huevos de Oro (1993) del director Bigas Luna. Al borde de uno de los forjados, un joven y en pleno apogeo Javier Bardem interpretaba a Benito González, un tipo garrulo y ambicioso que soñaba con construir su propio rascacielos.

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Gran Hotel Bali en Benidorm. Arquitecto Antonio Escario. ©Skyline Benidorm.

En tercer lugar está el Neguri Gane con 43 plantas y una altura de 145 metros, obra de los arquitectos Roberto Pérez-Guerras y Julio Pérez Gegundez, que fue inaugurado en 2002.

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Edificio Neguri Gane en Benidorm. Arquitectos Roberto Pérez-Guerras y Julio Pérez Gegundez. ©Skyline Benidorm.

Se trata de un rascacielos de planta cilíndrica y que, con sus formas redondeadas, nos recuerda a la arquitectura brutalista del edificio Torres Blancas de Madrid, diseñado por el arquitecto Sáenz de Oiza.

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Edificio Neguri Gane en Benidorm. Arquitectos Roberto Pérez-Guerras y Julio Pérez Gegundez. ©Skyline Benidorm.

Estas formas nos remiten a las estructuras de hormigón, los edificios deshabitados, los clubs nocturnos, las piscinas vacías y a los no-lugares oníricos que aparecen en algunas de las novelas de J. G. Ballard, un escritor fascinado con la arquitectura de Benidorm y que él mismo define como un cruce entre Las Vegas y Manhattan.

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J.G Ballard, escritor. © Fotografía, Andreas Gursky.

El cuarto rascacielos más alto de Benidorm es el Edificio Kronos, con 41 plantas y 140 metros de altura, obra de MAPRC arquitectura, situado en la playa de Levante. Me interesa destacar que su estructura no llega a ocupar ni el 20% de la parcela y que el resto de suelo está repartido entre las zonas comunes y de entretenimiento: dos piscinas (una para adultos y otra para niños), un gimnasio, un campo de fútbol, una pista de pádel y una de tenis, además de amplias zonas verdes.

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Edificio Kronos en Benidorm. MAPRC Arquitectura. ©Skyline Benidorm.

Pero no todo son rascacielos, también hay grandes obras de la arquitectura que comparten protagonismo con Peter (Timothy Spall) y Álex (Sarita Chaudbury). Una de mis favoritas es el Paseo de la playa de Poniente de Benidorm, por el que la pareja camina una deliciosa noche de verano.

Un paseo proyectado como un espacio intermedio que marca la transición entre la ciudad construida y el espacio natural del mar y la playa. Fue diseñado por los arquitectos Carlos Ferrater y Xavier Martí y consiguió el Premio nacional de arquitectura en 2011.

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Paseo marítimo de Benidorm. Arquitectos Carlos Ferrater y Xavier Martí. © Fotografías: Alejo Bague.

El paseo se estructura en diferentes capas, una primera capa estructural, ondulante, que construye la línea de borde, acabada en hormigón blanco. Está formada por un conjunto de líneas sinuosas trenzadas que delimitan los distintos espacios, adoptando distintas formas naturales y orgánicas que nos recuerdan el movimiento de las olas y las mareas.

Funciona como un espacio dinámico que permite el paseo y la mirada sobre el mar. Cuenta con diferentes zonas de descanso para la contemplación, permite los accesos cómodos a la playa y elimina las barreras arquitectónicas.

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Paseo marítimo de Benidorm. Arquitectos Carlos Ferrater y Xavier Martí. © Fotografías: Alejo Bague.

Una segunda capa de texturas, las de los pavimentos hexagonales de diferentes colores que reproducen el arco iris (en mi opinión, un pequeño homenaje a las diferentes identidades de género y la diversidad cultural de esta ciudad).

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Paseo marítimo de Benidorm. Arquitectos Carlos Ferrater y Xavier Martí. © Fotografías: Alejo Bague.

La tercera y última capa es la formada por el mobiliario urbano. El conjunto se completa con los elementos naturales (agua y vegetación) creando un espacio homogéneo que aúna tecnología constructiva y naturaleza.

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Paseo marítimo de Benidorm. Arquitectos Carlos Ferrater y Xavier Martí. © Fotografías: Alejo Bague.

Por último, y aunque no está en Benidorm, merece especial atención el apartamento donde reside el personaje que encarna Sarita Chaudbury, emplazado en la maravillosa Muralla Roja del arquitecto Ricardo Bofill. Se trata de un complejo constructivista compuesto por 50 apartamentos con terrazas, una piscina en su azotea y con vistas al mar y que se encuentra en la urbanización la Manzanera en Calpe. Lo más llamativo es su carismática gama cromática en rosa y azules, su laberíntico trazado y su singular silueta de reminiscencias árabes.

La muralla roja en Calpe

La muralla roja en Calpe. Arquitecto Ricardo Bofill. © Fotografía, Flick: rbta 2009. Used under Creative Commons.

Pero no todo en Benidorm es arquitectura, también hay espacio para la música. Allí se celebra el Visor Fest, el festival de reencuentro con la música de los 80 y 90. Y también ha sido escenario de algunos videoclips como: I’m Not Your Dog del cantante y músico independiente inglés Baxter Dury.

Si dejamos atrás nuestros prejuicios y los estereotipos podemos descubrir un Benidorm diferente, inesperado, incluso cautivador. Podemos disfrutar contemplando su urbanismo, su paisajismo, su arquitectura, su gastronomía, las múltiples y variadas propuestas de ocio y, por qué no, su climatología, sus playas y sus muchas horas de sol.

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