«Magallanes», Lav Diaz desmonta el mito para mirar la Historia

En Cine y Series miércoles, 24/06/2026

Chloé Hasgaard

Chloé Hasgaard

PERFIL

Tiempo, memoria e historia convierten a Magallanes, en manos de Lav Diaz, en un filme singular, como no podía ser de otra forma. El director filipino, una de las figuras fundamentales del llamado slow cinema, ha construido durante más de dos décadas una filmografía única, hecha de duraciones maratonianas, planos contemplativos y una profunda reflexión sobre los traumas políticos y culturales de su patria. Ganador del León de Oro en Venecia por The Woman Who Left (2016), del Oso de Plata en Berlín por A Lullaby to the Sorrowful Mystery (2016) y del Leopardo de Oro en Locarno por From What Is Before (2014), Diaz regresa ahora a uno de los grandes relatos fundacionales del imaginario occidental con Magallanes, una de las producciones más ambiciosas de su carrera.

Presentada en Cannes Première y premiada posteriormente con la Espiga de Oro en la SEMINCI, la película llegará a los cines españoles el próximo 3 de julio. Con motivo de su estreno, El Hype presenta en exclusiva un clip de esta singular revisión histórica protagonizada por Gael García Bernal.

Lejos de una reconstrucción convencional, Magallanes aborda la figura del navegante portugués desde una perspectiva profundamente filipina. El director se interesa menos por la leyenda del primer hombre que circunnavegó el mundo que por las consecuencias culturales, espirituales y políticas de aquel encuentro entre Oriente y Occidente que transformó para siempre el archipiélago. La llegada del cristianismo, la construcción de mitos nacionales y la persistencia de determinados relatos históricos encuentran aquí una lectura crítica que cuestiona muchas de las certezas heredadas.

La película sigue a Fernando de Magallanes tras su ruptura con la Corona portuguesa y su alianza con España para emprender la búsqueda de las legendarias islas de Oriente. Lo que comienza como una empresa impulsada por la ambición y el espíritu explorador acaba derivando hacia una obsesión por la conquista y la conversión religiosa. El hambre, los motines y el choque entre culturas van erosionando progresivamente al personaje, hasta conducirlo hacia una aceptación casi espiritual de un destino que sabe inevitable.

En ese descenso psicológico se sostiene una de las interpretaciones más complejas de la carrera de Gael García Bernal. El actor mexicano se adapta al método radical de Lav Diaz, basado en largas tomas y una mínima intervención correctiva, para construir un Magallanes que evoluciona desde el idealismo inicial hasta una suerte de conciencia trágica de su propia mortalidad. El resultado es un personaje atravesado por las contradicciones, muy alejado tanto del héroe tradicional como del villano unidimensional.

La revisión del mito alcanza también a las figuras históricas filipinas. Personajes como Humabón o Lapu-Lapu, convertido en héroe nacional, aparecen bajo una nueva luz, en un gesto revisionista coherente con una de las grandes preocupaciones de Diaz: la facilidad con la que las sociedades fabrican relatos míticos capaces de sustituir a la realidad. Una reflexión que el cineasta conecta con fenómenos políticos mucho más recientes y con la necesidad de volver a examinar críticamente la historia.

La espiritualidad ocupa asimismo un lugar central en la película. Los antiguos cultos animistas, la llegada del Santo Niño y la rápida expansión del catolicismo forman parte de una exploración sobre la relación de Filipinas con lo sagrado y con la idea misma de comunidad. Más que un relato sobre la conquista, Magallanes se convierte así en una meditación sobre los encuentros culturales y sus consecuencias a largo plazo.

Formalmente, la película supone una cierta excepción dentro de la obra reciente de Lav Diaz. Rodada en color y con una duración de 156 minutos, relativamente breve para un cineasta cuyas obras pueden superar las ocho o diez horas, conserva sin embargo las constantes fundamentales de su cine: la observación paciente, la mezcla entre actores profesionales y no actores, y la búsqueda de una verdad nacida de la duración y del acontecimiento irrepetible capturado por la cámara.

Existe además una dimensión íntima menos conocida. La figura de Beatriz, esposa de Magallanes, apenas mencionada por las crónicas históricas, adquiere aquí una importancia esencial. Convertida en el alma del explorador, representa el deseo último del regreso y la idea del hogar como refugio frente a la ambición y la conquista. Una línea narrativa que será desarrollada plenamente en una futura versión de nueve horas concebida por el director.

Con Magallanes, Lav Diaz insiste en su concepción del cine como un espacio para la contemplación y una herramienta para revisar los grandes relatos que configuran nuestra memoria colectiva. Más que narrar una epopeya marítima, el cineasta filipino propone una reflexión sobre la construcción de los mitos, sobre la fe y sobre la fragilidad de las verdades históricas.

Suscríbete a nuestra newsletter

* indicates required

Compartir:

Fernando de MagallanesGael García BernalHumabónLapu-LapuLav Diaz

Artículos relacionados

Comentar

Debes ser registrado para dejar un comentario.

Sin comentarios

Nadie ha publicado ningún comentario aún. ¡Se tú la primera persona!

El Hype es una revista cultural independiente, cuya línea editorial no es dictada por accionistas o políticos. Queremos que sea libre y gratuita siempre, para ello necesitamos que simplemente te suscribas a la comunidad de lúcidos lectores con criterio.

Suscríbete

Revista cultural el Hype
Resumen de la privacidad

Esta página web utiliza cookies para poderte ofrecer la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones como reconocerte cuando vuelves y ayudar a nuestro equipo a entender qué secciones de la página web son de mayor interés y utilidad.

Puedes ajustar la configuración de las cookies navegando por las pestañas situadas en la franja lateral izquierda.