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El patio

¡Y viva España!

En Música, El patio 31 agosto, 2020

Óscar Carrera

Óscar Carrera

PERFIL

Nada en este mundo, mirado con un mínimo de perspectiva, se puede atribuir a un solo cerebro, a un solo país, a una sola cultura. Muchos españolitos prefieren pensar que hay vida en Marte a admitir que la hubo antes de Manolo Escobar. Desfallecerían al saber que su himno no oficial, “Y Viva España”, es fruto del genio de dos belgas, Leo Rozenstraten y Leo Caerts, y que su primera interpretación la realizó la cantante Samantha (Christiane Bervoets) en 1971, en el dialecto flamenco del neerlandés.

La letra describe la experiencia de una mujer flamenca (pero de las belgas) en la España de los sesenta.

En mis manos resuenan las castañuelas
y el flamenco lo marco con el pie.
Llevo solo vestidos andaluces
y sobre mi cabeza, un gran sombrero negro.
Amo el vino y el caviar:
la cocina española es un festival.

La euforia se ve epilogada por el síndrome posvacacional, tan acusado en los países del norte:

Ahora me siento sola en mi habitación silenciosa
mientras la lluvia anega mis sueños.
Me gustaría derribar los muros con un martillo
porque ya no hay nada que apague mi fuego español.
Con banderillas firmes en la mano
persigo toda la lluvia de nuestro país.

Desde el título, Eviva España, hasta la conga que podemos contemplar en el videoclip, da la impresión de que la agramatical frase España por favor es lo más cerca de la susodicha que estuvieron alguna vez sus autores (todavía se especula sobre si los errores lingüísticos eran o no intencionados).

Entre caviar y tardes de lluvia, no se habían atrevido todavía los norteños a pintar el sur muy exótico. Esta moderación duraría bien poco.

españa

La sueca Sylvia Vrethammar, que entonó la primera versión inglesa, casi no podrá contener la risa bajo su sombrero cordobés. Merece la pena citarla en extenso:

Todas las damas se morían por Rodolfo Valentino.
Él tenía juerga en esos días templados.
Sabía que cada vez que conoces a una criatura glacial
le tienes que enseñar maneras latinas de sangre caliente […]

Por casualidad encontré la respuesta al romance caliente.
Los bailarines de flamenco son de lejos la mejor apuesta.
Había uno que susurraba “oh, hasta la vista”
cada vez que le besaba detrás de la castañuela.
Agitaba sus maracas cerca de mí
y en nada me temblaban las rodillas.

Cuando llegan, las chicas son pálidas y rosadas
pero oh, tan sabrosas en cuanto se ponen morenas.
Supongo que saben que todos los tíos harán cola
para hacer un cortejo que sus novias no les permitirán.
Pero todo perro tiene que tener su día de suerte,
por eso he aprendido la forma de gritar: ¡Olé!

Oh, este año me voy a la soleada España, ¡y viva España!
Voy a tomar el avión de la Costa Brava, ¡y viva España!
Si te gustaría charlar con un matador, en una fresca cabaña
y conocer a señoritas a granel, España por favor.

Sueca tenía que ser… Se dice que el turismo en España siempre fue de borrachera y destrozos de hotel, pero parece claro que también fuimos la primera meca del turismo sexual femenino.

Pronto alemanes, noruegos, daneses, finlandeses y otros guiris loaban la última dictadura de Europa occidental. El tema fue tan popular que se le conocen una docena de versiones entre 1971 y 1974, a cada cual peor.

La holandesa Imca Marina marcó un hito introduciéndole todo un carnaval sudamericano y algún que otro Ay, ay, ay de ranchera. En la versión alemana describe España como un sueño:

Mira por tu ventana soñando a las doce de la noche.
Sí, entonces España parece más que embrujada
pues deambulan, en lugar de fantasmas,
los caballereos (sic) con guitarra por la casa.
Entonces se oyen serenatas por todas partes
como en un festival musical.

Año 1973. Mientras en el extranjero triunfaban “Angie” o “Tie a Yellow Ribbon Round the Old Oak Tree”, Manolo Escobar preparaba la madre de todos los pasodobles. Cuando Escobar se subió a este carro (que acabaría siendo su carro, pues su versión ha sido la más perdurable) sólo necesitó precisar un poco el imaginario:

Entre flores, fandanguillos y alegrías
nació mi España, la tierra del amor.
Solo Dios pudiera hacer tanta belleza,
y es imposible que puedan
(sic) haber dos.
Y todo el mundo sabe que es verdad,
y lloran cuando tienen que marchar
[]

En las tardes soleadas de corrida,
la gente aclama al diestro con fervor.
Y él saluda paseando a su cuadrilla
con esa gracia de hidalgo español.
La plaza con sus oles vibra ya
y empieza nuestra fiesta nacional.

No será Rodolfo Valentino con maracas, pero tampoco se diferencia tanto de los tópicos descolocados de aquellos guiris que lloran cuando tienen que marchar. Casi literal es la versión de Billo’s Caracas Boys, que la trasladaría a Sudamérica. Pues esta es la imagen del país que se llevan muchos de sus admiradores, los de dentro como los que vienen influidos por Anders Nilsen. A veces uno se pregunta si ‘facha’ no provendrá de ‘fachada’…

De las múltiples versiones del éxito neerlandés, nos quedamos con la de 1977 en lengua arábiga. El libanés Melhem Barakat, derribando el muro de estereotipos, se asombraba de las semejanzas entre nuestro mundo y el suyo, en lo esencial más cercano que el de los fríos países del norte. ¿Qué le va a hacer si él nació en el Mediterráneo?

Te quiero, alegría del extranjero,
y viva España.
Tú cielo es como nuestro cielo,
y viva España.
Tu aire es como nuestro aire,
y viva España.

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