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“El viaje de Chihiro”, el País de las maravillas según Miyazaki

En Cine y Series 26 September, 2022

Sergio Ariza

Sergio Ariza

PERFIL

El viaje de Chihiro es una experiencia maravillosa, algo así como Hayao Miyazaki reactualizando el País de las maravillas de Lewis Carroll con una de las películas más originales y poderosas del siglo XXI, un cuento sobre crecer que, como siempre en el creador de Mi vecino Totoro, es más de lo que aparenta. Si en un primer visionado puede parecer que esta es una película sobre el mágico viaje de una niña hacia la madurez, también es mucho más que eso, siendo una película con temas como la occidentalización de Japón, la avaricia intrínseca del capitalismo, el ecologismo o el feminismo, todo ello visto desde los ojos de un director que en ese momento tenía sesenta años, pero seguía mirándolo todo como si fuera un niño.

El viaje de Chihiro

Esa es una de las primeras claves de su cine, Miyazaki intenta capturar en sus obras una mirada de asombro infantil, en el que el mundo es algo todavía mágico y terrible a la vez. Eso no quita para que no trate temas más adultos como los que he mencionado arriba, pero lo hace siempre desde un punto de vista infantil normalmente a través de los ojos de una chica, en este caso en particular de Chihiro, una niña de diez años que acaba de abandonar su casa de la ciudad con sus padres y se dirige a una nueva residencia en el campo.

Es su punto de vista el que adopta la película, dejando bien claro el principio fundamental de las de Miyazaki: Lo que mis amigos y yo intentamos hacer desde los años 70 es tratar de calmar un poco las cosas; no bombardear al espectador con ruido y distracción. Seguir el camino de las emociones y los sentimientos de los niños cuando hacemos una película. Si te mantienes fiel a la alegría, el asombro y la empatía, no es necesario que haya violencia ni acción. Ellos te seguirán.

El viaje de Chihiro

En Chihiro queda claro desde el principio, ella está disgustada por abandonar su casa y sus amigos, no quiere ir a su nuevo destino, pero una vez se introduzca con sus padres por el largo pasadizo, como si estuviera entrando en la madriguera del conejo blanco, tendrá que empezar a madurar rápidamente.

El primero de los temas que introduce Miyazaki es el de una generación de japoneses que ha crecido en el culto al dinero y al consumismo. Cuando los padres de Chihiro ven la comida no pueden resistirse y comienzan a comerla, Chihiro sabe que no está bien y se lo dice, pero la respuesta que recibe define a la perfección a toda esa generación: No te preocupes, papá está aquí. Tengo tarjetas de crédito y efectivo. Su avaricia les convierte en cerdos y desde ese momento Chihiro tendrá que arreglárselas por sí misma, comienza su periodo de maduración.

El segundo tema va relacionado con el primero, esa mentalidad capitalista se ha consolidado en las ciudades japonesas y va en contra de su tradición. Cuando Chihiro llega a la casa de baños regentada por Yubaba, vemos que esta va vestida como una occidental y tiene decorada su habitación también así, mientras que sus empleados llevan ropa tradicional japonesa. Eso sí, ella los mantiene atados en la servidumbre del dinero, haciendo que olviden cómo se llaman, convirtiéndose en empleados sin nombre, ni rostro, fantasmas que viven para pagar sus deudas, es un espejo deformado de esas oficinas en las que todos los empleados son iguales, seres anónimos que cumplen un trabajo por dinero.

El viaje de Chihiro

Otros de los temas tratados son el ecologismo y la tradición japonesa, así, en la casa de baños se dan cita distintas deidades japonesas, seres relacionados con la naturaleza, otro de los grandes temas de Miyazaki. Y es que, a pesar de lo cruel que pueda parecer Yubaba convirtiendo a los padres de Chihiro en cerdos, estos, los humanos, tampoco son precisamente inocentes del todo. Uno de los primeros trabajos de Chihiro es ayudar a una deidad pestilente de la que, con ayuda de Chihiro, descubriremos que estaba medio intoxicada por residuos humanos de todo tipo. Cuando ayude al Dios sin rostro, después de que este comience a repartir oro y a tragarse trabajadores, Chihiro descolocará a todos cuando rechace el oro y vea que lo único que busca el desamparado Dios es comprensión y amistad.

El viaje de Chihiro

Porque Chihiro es distinta, y lo que la hace distinta es su amor por Haku, el primero de los empleados de Yubaba que la ayuda, así comenzará a tomar decisiones impulsadas por la bondad y no por el beneficio propio, algo incomprensible para la propia Yubaba. Escrito así, puede sonar cursi, pero lo bueno de Miyazaki es que no hace juicios de valor, lo fácil hubiera sido presentar a Yubaba como alguien horrible, moralmente corrupto, Miyazaki no lo hace, Yubaba piensa que lo que hace es por el bien de su bebé, no es completamente mala, Miyazaki sabe que no todo es blanco o negro sino que hay muchas distintas tonalidades, también lo hace con un mensaje de amor, y cuando Chihiro se refiere a Yubaba como abuelita, al final, queda claro que Chihiro ha vencido al sistema con bondad y no con odio, no es una película revolucionaria sino positivista.

El viaje de Chihiro

Y luego está su fuerte carácter feminista. En los cuentos que nos contaban de pequeños era el héroe el que salvaba a la princesa, un sujeto normalmente pasivo, pero aquí no es así, Miyazaki le da la vuelta al cuento y será Chihiro la que salve a Haku y le haga recordar quién es, el río en el que se bañaba de pequeña la propia Chihiro. Miyazaki describe un ideal femenino fuerte, pero fuera de la idealización infantil de Disney.

El viaje de Chihiro

Pero lo increíble de todo, es que todas estas cosas nos la cuenta Miyazaki sin sonar a panfleto o manifiesto, con una película mágica en la que hay más seres alucinantes y maravillosos que en el mismísimo País de las maravillas, incluido un poste de luz viviente que solo existe para nuestro asombro, logrando una película que pueden disfrutar niños de todas las edades, de 1 a 120, porque Miyazaki logra mirar todo con la misma emoción y miedo que lo haría alguien de diez años, aterrorizado ante la perspectiva de un mundo totalmente nuevo, mágico y aterrador. Un mundo en el que va a necesitar mucho más que tarjetas de crédito y efectivo para sobrevivir.

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