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El Museo Nacional del Cine de Turín

En Cine y TV 15 July, 2020

Aníbal Moltó Barranco

Aníbal Moltó Barranco

PERFIL

El Museo Nacional del Cine (Museo Nazionale dil Cinema) se encuentra ubicado, desde el año 2000, en la Mole Antonelliana, edificio decimonónico turinés diseñado por Alessandro Antonelli. Dicha construcción no solo es la más icónica de la ciudad piamontesa, sino también una de las más emblemáticas de toda Italia. Durante 128 años, fue el edificio más alto de Turín, hasta la construcción, en 2017, del Grattacielo della Regione Piemontese. Su aguja de 18 metros ofrece una extraordinaria panorámica de la ciudad y de los Alpes. Es una perspectiva que traslada al observador a través de un viaje en el tiempo, contemplando el Turín del Barroco a vista de pájaro.

Una vez atravesado el umbral, la sensación que se experimenta es la de encontrarse en un mundo aparte. El Museo Nacional del Cine supone para el cinéfilo traspasar el mundo real para adentrarse en las mismas entrañas del cine y formar parte, de algún modo, de su esencia.

Todo el museo es un homenaje al cine, su diseño y ornamentación presentan una estética que recuerda a elementos cinematográficos. La estructura gira alrededor de un salón central, a partir del cual se asciende a las diferentes salas y secciones. Este salón está coronado por una gigante estatua del dios Moloch, figura emblemática del clásico italiano Cabiria (Cabiria, Visione Storica del Terzo Secolo A.C. Giovanni Pastore, 1914). La magnificiencia de la escultura pone de manifiesto el hecho de que, para los italianos, su cine es motivo de orgullo nacional.

Turín

A los pies de la deidad canaanita, encontramos filas de asientos reclinados ante una pantalla de cine. En ella, van reproduciéndose escenas de diferentes películas en bucle. La idea de los asientos y de la pantalla no solo está concebida para que el visitante se siente simplemente a visionar secuencias random de filmes famosos. Los asientos llevan incorporados, en sus orejas, unos altavoces que producen una sensación de sonido envolvente de lo más estimulante. Este original recurso hace vivir de manera tan intensa las escenas reproducidas, que muchas salas de cine modernas lo envidiarían de conocerlo.

Alrededor del salón, emulando un rollo de celuloide, asciende una escalera de caracol hasta la cúpula del edificio, desplegand0 un viaje a través de la historia del cine en imágenes. Cada tramo corresponde a un capítulo de esta historia, con diferentes fragmentos de las cintas más representativas de cada época, desde los hermanos Lumiére hasta la actualidad.

Turín

Esta original disposición refleja el espíritu didáctico y singular de este museo. Es insólito y particular, pues no cae en la trampa de aspirar a convertirse en un parque temático del cine como Futuroscope. El Museo Nacional del Cine de Turín toma conciencia de su condición, ofreciendo información y conocimiento en exquisito equilibrio con el entretenimiento.

Tras los muros que bordean las escaleras, se disponen las salas de exposiciones. A lo largo de sus pasillos, encontramos diversas colecciones que nos aproximan, ciertamente, al mundo del celuloide. Podemos encontrar desde piezas originales de rodajes hasta una colección de cámaras de cine, reproducciones de escenarios míticos…

Turín

Sin embargo, el visitante no se limita únicamente a ver, sino también a experimentar. Una vez más, el carácter didáctico de este museo interviene, haciendo del cine algo no solo visible, sino también tangible. Mediante diferentes recursos, se puede aprender, por ejemplo, cómo funcionan los distintos tipos de objetivos de cámaras, cómo era el 3D en los años 30, cómo funciona el chroma

Pero no solo eso, también es posible vivir las escenas más famosas de la historia del cine. Se pueden visitar reproducciones de escenarios de diversas películas de múltiples temáticas ¿Se imaginan meterse en la ducha de Psicosis? ¿O atravesar una puerta dejando una silueta como el Coyote de los Looney Tunes? En el cine, todo es posible, pero también en el Museo Nacional del Cine.

Turín

Por último, en el piso más alto, se encuentra la sala de pósters. Es un lugar ideal para finalizar la visita, ya que su ambiente silencioso y tranquilo, propio de una pinacoteca, brinda un poco de calma después de tanta interacción física y sonora. En esta sección el visitante emprende un viaje que no se calcula en kilómetros, sino en décadas.

Aquí recorremos la historia del séptimo arte a través de sus carteles, aunque el cartelismo sea un arte poco valorado, en general. Por sus pasillos se exponen los murales de filmes de diferentes épocas, tal como se promocionaron en los países en los que se estrenaron, apreciando diversos estilos en función de su origen.

Turin

Además, el Museo de Turín cuenta con una biblioteca que contiene carteles, fotografías y más de 12000 películas. Pero no solo eso, alberga también la sede del Torino Film Festival, dedicado al cine independiente, nacido en 1982 y otros eventos cinematográficos como CinemAmbiente o Sottodiciotto. Las proyecciones se realizan en el Cinema Massimo, una pequeña sala de proyecciones de ambiente retro de enorme popularidad.

Pese a su reducido tamaño —apenas tres salas con 747 butacas en total—, cuenta con más de un millón de espectadores. Las dos primeras salas, están destinadas a la proyección de estrenos, tanto cine europeo, como americano, independiente o emergente. La sala tres, sin embargo, es una filmoteca orientada a la proyección de películas pasadas y actuales, desde el cine mudo hasta producciones contemporáneas. Esta alberga actividades como proyecciones retrospectivas, eventos especiales, preestrenos, encuentros con celebridades del cine, charlas, debates…

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Su multiplicidad de recursos y de patrimonio convierte a esta sala de exposiciones en algo más que un museo. El visitante, así, puede ejercer diferentes roles, tales como el de director, actor, espectador…

El Museo Nacional del Cine de Turín es, en definitiva, visita obligada para los amantes del séptimo arte. Recorrer sus pasillos es emprender un viaje fantástico, atravesando la pantalla para entrar en un mundo mágico paralelo, algo así como Alicia a través del espejo.

Es en pocas palabras, una declaración de amor al cine, una forma divertida, amena y emocionante de aprender y difrutar con el séptimo arte de una manera diferente. Una manera también de hacernos sentir como niños, sin saber por dónde empezar. Hay tantas cosas, que hacer, tantos conceptos que aprender, tanta diversión que asimilar… Puede que no sea un museo al uso, es un espacio singular, para divertirse aprendiendo, para regocijarse con la nostalgia o, simplemente, dejarse llevar por la magia del cine…

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