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Fiona Apple, una discografía gloriosa

En Música 23 septiembre, 2020

Sergio Ariza

Sergio Ariza

PERFIL

Fiona Apple lo tiene todo, una gran voz, un estilo propio y, puede que más importante, la habilidad de componer grandes canciones. También es guapa, algo que si hubiera sido un chico no hubiera importado, nunca nadie se ha preguntado por la autenticidad de Jeff Buckley por su belleza, pero que sí que hizo que algunos quisieran ver en sus comienzos a alguien prefabricado para el éxito. Algo que Fiona Apple se ha encargado de desmontar con una carrera espectacular en la que cuela, al menos en mi opinión, un disco entre los 100 mejores de las últimas cuatro décadas (contando con la que acaba de comenzar, siendo Fetch The Bolt Cutters una obra tan gigante que cuesta pensar que se puedan hacer 100 discos mejores en los próximos nueve años y tres meses).

La única crítica que se puede hacer a su carrera es su racanería a la hora de sacar discos, habiendo publicado solo cinco en 24 años, lo que nos da una media, más o menos, de un disco cada cinco años, algo que se ha ido incrementando con el paso del tiempo, con siete años de distancia entre Extraordinary Machine y The Idler Wheel…, y ocho entre este último y Fetch The Bolt Cutters. Pero puede que este dato diga más de la integridad artística de Apple, que solo se sienta al piano cuando tiene algo realmente interesante que decir.

Fiona Apple

No sé si habrá quien piense que cinco discos es muy poco para ponerla al lado de los más grandes, pero si alguien tiene dudas que se sumerja en la discografía de Fiona Apple, para comprobar que no es que la podamos poner a la altura de nombres como Joni Mitchell, Carole King o Kate Bush, sino que deberíamos dejar los ridículos reduccionismos de comparar a las grandes artistas femeninas solo con otras féminas, y ponerla en el club que realmente pertenece, junto a los/as más grandes cantautores/as de todos los tiempos, como las mencionadas, Bob Dylan, Leonard Cohen, Nick Drake, Jeff Buckley o Elliott Smith.

Tidal (1996)

La carrera de Apple, que llevaba tocando el piano desde niña y ya componía sus primeras canciones a los 8 años, comenzó meteóricamente. En 1994, al poco de dejar su Nueva York natal e irse a vivir a Los Ángeles con su padre, le paso una maqueta con sus canciones a una amiga. Era la primera que daba, su padre le había avisado que el proceso para encontrar un mánager y un sello iba a ser largo. Pero su amiga era la niñera de Kathryn Schenker que vio mucho potencial, allí ya estaba “Never Is A Promise”, y la pasó a Sony que no dudó en firmarla.

En 1996 aparecía Tidal, su disco de debut, que la presentaba como una especie de Nina Simone de final de siglo, voz sedosa y grave sobre un acompañamiento de piano y unas percusiones modernas. Como colaborador e instrumentista ya aparece su amigo Jon Brion, que irá ganando peso en sucesivos trabajos.

Lo que queda claro en Tidal es el tremendo potencial de la joven cantautora, canciones como “Shadowboxer” o “Sullen Girl” nos muestran a una artista mucho más madura de lo que indica su edad. En esta última habla sobre cómo su traumática violación, cuando tenía 12 años, tuvo mucha repercusión en su carácter, con frases como Y me llevó a la orilla… y tomó mi perla, y dejó una cáscara vacía de mí (and he washed me ashore… and he took my pearl, and left an empty shell of me).

Musicalmente, comienza como una pieza del Tin Pan Alley, pero al final hay un pedal steel que te transporta. Otra maravilla es la mencionada “Never Is A Promise”, compuesta antes de cumplir los 17 años, una canción de pop de cámara, con un brillante arreglo del mismísimo Van Dyke Parks para un cuarteto de cuerdas.

Pero, sin duda, la canción que más ruido hizo fue “Criminal” y su polémico video, en el que muchos creyeron ver que Fiona explotaba su sexualidad para ganar público. La canción iba de todo lo contrario y Apple, todavía traumatizada por la violación —algo que la llevaría a sufrir varios desórdenes alimenticios a lo largo de su vida—, se tomó como un reto poder aparecer en ropa interior delante de una cámara. Más allá de eso la canción confirmaba que estábamos ante una compositora mayúscula, mezclando esa percusión cercana al hip hop, con una voz espectacular y una melodía irresistible.

“Carrion” cerraba el disco comenzando ligera como una bossa, con Fiona susurrando su melodía, pero la intensidad iba subiendo poco a poco, a medida que se van incorporando elementos, como la marimba y la sección de cuerdas, hasta llegar a un solo de guitarra final. Es un final de altura para un disco de debut prometedor para cualquier artista, pero mucho más en el caso de uno que todavía no había cumplido los 19 años.

Posiblemente no se ha vuelto a ver nada parecido hasta la reciente aparición de Billie Eilish, cuyo magnífico disco de debut llegó antes de cumplir los 18, eso sí habrá que ver si Billie (y Finneas) siguen sacando discos tan grandes como Fetch The Bolt Cutters cuando hayan sobrepasado los 40…

When The Pawn… (1999)

Fiona abandona definitivamente los ninasimonismos y se encuentra definitivamente a sí misma, su voz, su estilo, ayudada por el imprescindible Jon Brion, que aquí se hace cargo de la producción. Esta es su primera maravilla completa, conjugando dos sencillos tan irresistibles como “Paper Bag” y “Fast As You Can”, con canciones inolvidables como “On The Bound”, “Limp”, “Get Gone” o el emocionante final con “I Know”.

El título completo del disco era un poema de 444 caracteres que llegó a estar en el Libro Guinnes de los Récords como el más largo. Al completo era así:

When the pawn hits the conflicts he thinks like a king / What he knows throws the blows when he goes to the fight / And he’ll win the whole thing ‘fore he enters the ring / There’s no body to batter when your mind is your might / So when you go solo, you hold your own hand / And remember that depth is the greatest of heights / And if you know where you stand, then you know where to land / And if you fall it won’t matter, cuz you’ll know that you’re right

Se trataba de una reacción de la cantante tras un artículo desfavorable en la revista Spin. Como explicaba ella misma, Surgió después de que se rieran de mí y, por supuesto, se convirtió en una cosa por la que se volvieron a reír de mí.

Si a los 18 años ya era mucho más que una promesa, a los 22 años Fiona Apple alcanza la madurez y entrega un disco mucho más cohesionado de principio a fin que Tidal, demostrando que ha alcanzado la plenitud artística. El disco se abre con “On The Bound”, con un arreglo de cuerdas que podría aparecer en una película de James Bond, pero con un punto distinto, más angular, más suyo. Brion y ella trabajan a la perfección juntos con un batería como Matt Chamberlain luciéndose en piezas como “Limp”.

Apple entrega estribillos irresistibles como los de “Paper Bag” o “Get Gone”, pero no se olvida del pop de cámara, como en “Love Ridden”, otra canción que se beneficia de un gran arreglo de Brion y otra incisiva letra de Apple: Solo besos en la mejilla a partir de ahora, en breve solo tendremos que saludarnos con la mano (Only kisses on the cheek from now on and in a little while, we’ll only have to wave).

Una artista en plena confianza en sí misma, descubriendo su sonido propio y personal, sabiendo sacar lo mejor de sus colaboradores y entregando una de las mejores colecciones de canciones de su carrera.

Extraordinary Machine (2005)

El disco de la discordia, para algunos fue un pudo haber sido, para mí, el mejor disco de la carrera de Apple hasta la llegada de Fetch The Bolt Cutters.

Tras la gira de presentación de When The Pawn…, en el año 2000, la cantante se encontraba exhausta y sin inspiración. Se llegó a plantear dejar la música, si las canciones regresaban, estupendo, si no, ha sido divertido mientras ha durado. Pero en el año 2002, su amigo Jon Brion le rogó que volviera a hacer un disco. No era la súplica de un fan que no se podía imaginar un mundo sin otro disco de Fiona, sino la de un amigo devastado por una ruptura sentimental que quería tener la imaginación en otro sitio.

Las canciones regresaron y lo hicieron por la puerta grande, Not About Love, Better Version Of Me, la canción titular… Brion comenzó a trabajar en unos arreglos barrocos, con cuerdas, instrumentos orgánicos acompañando al piano y a la voz de Apple.

El disco se programó para salir en mayo de 2003 pero comenzó a sufrir varios retrasos. De repente comenzaron a surgir las historias y los rumores, la compañía lo rechazaba por anti comercial, se comenzaba a hablar de él en términos parecidos al Smile de los Beach Boys (supongo que también por el historial de problemas mentales de la cantante) y los seguidores más acérrimos comenzaban una campaña de apoyo para que se sacase el disco inundando el correo de Sony con manzanas.

Lo que pocos sabían era que Apple estaba trabajando de nuevo en el disco desde abril de 2004, pero con nuevos productores, Mike Elizondo, conocido por sus grabaciones hip hop, y Brian Kehew, empezando casi de nuevo y creando un trabajo fantástico. Eso sí, las versiones, todavía no terminadas de Brion, comenzaron a filtrarse y las reacciones fueron entusiastas.

Cuando el disco salió finalmente el 3 de octubre mucha gente ya estaba familiarizada con la versión filtrada y rechazó la versión nueva, como si hubiera sido impuesta, muchos veían en la letra de “Please, Please, Please” una premonición de lo que había pasado: “Danos algo que suene familiar, algo parecido a lo que ya conocemos (Give us something familiar, Something similar, To what we know already)”. Pero eso estaba lejos de la realidad.

Extraordinary Machine fue el disco que quiso hacer Fiona en ese momento, se mantuvieron dos canciones de las sesiones de Brion, las espléndidas “Extraordinary Machine”, que abría el disco, y la no menos genial “Waltz (Better than Fine)”, que lo cerraba. Pero, por mucho que me guste Brion, creo que varias de las canciones mejoraron, como “O’ Sailor”, posiblemente la mejor melodía de su carrera, con una producción mejorada o la propia “Please, Please, Please”.

En otras ocasiones, sí que me decanto por la versión más orquestal, como en el caso de la maravillosa “Not About Love”, y espero que, en estos tiempos de reediciones, algún día veamos publicada la versión producida al completo por Brion con un sonido mejor. Pero el trabajo finalizado me parece fantástico, a pesar de la deslumbrante versión orquestal, la versión final tiene un sonido maravilloso y su fijación con baterías hip hop, Questlove toca en un par de canciones, me parece que adelantan el fundamental papel que la percusión va a tener en los siguientes pasos de su carrera

The Idler Wheel… (2012)

Es el disco más libre de Fiona hasta la fecha, la cantante, tras todo lo que rodeó a Extraordinary Machine, decidió grabar el disco por su cuenta y presentárselo a la compañía una vez que lo tuvo listo, siete años después de la aparición de su anterior obra. Fue un lo tomas o lo dejas que le salió estupendo, en el que volvía su predilección por los títulos kilométricos, el disco se llama en su versión completa The Idler Wheel Is Wiser Than the Driver of the Screw and Whipping Cords Will Serve You More Than Ropes Will Ever Do.

Es su trabajo más intenso pero también uno de los más rocosos, con menos ganchos y estribillos de los que nos tenía acostumbrados y un elemento experimental mucho mayor, con el acompañamiento reducido al máximo y un foco en los elementos percusivos poco visto hasta la fecha.

Puede que no haya ninguna canción tan directa como “O’Sailor” o “Paper Bag”, pero eso no quita para que esté lleno de aciertos y de algunas de las canciones más valientes de su carrera, como “Every Single Night”, la canción que lo abre con la melodía más directa del disco, llena de recovecos, eso sí, y una producción espartana que se le ajusta como un guante, con marimba y celeste incluidos.

También destaca la melancólica “Werewolf” con sus brillantes frases iniciales: Podría compararte con un hombre lobo, por la forma en que me dejaste por muerta, pero admito que te proporcioné la luna llena. Y podría compararte con un tiburón, por la forma en que me arrancaste la cabeza, pero, nuevamente, yo estaba girando con una herida llena de sangre.

Y luego está el glorioso final con “Anything We Want” y “Hot Knife”, dos canciones compuestas sobre unas extrañas percusiones. Las dos componen un cierre enorme, en particular la última, una de las mejores canciones de su carrera, con una melodía que parece surgida de una percusión primitiva, como si fuera el ritual de apareamiento de una tribu aún por descubrir, con la hermana de Apple, Maude Maggart, aportando unas increíbles armonías para una Fiona que se dobla la voz para volver a demostrar su clase como cantante.

Esta vez no hubo duda y la crítica cubrió de elogios a Fiona Apple desde el primer momento, haciendo de este el primer disco en el que parecía haber unanimidad y en el que se empezaba a hablar de ella como lo que es, una de las figuras más importantes de la música popular de los últimos 25 años.

Fetch The Bolt Cutters (2020)

Si siete años nos parecieron muchos, Fetch The Bolt Cutters ha tardado ocho en acabar con el vacío de nuevas obras en el catálogo de Apple. Eso sí, la espera ha valido la pena por cada uno de los días pasados. Esta es la gran obra maestra de Fiona Apple, el disco con el que ha sabido romper todas las ataduras y el que ha aparecido en el momento más perfecto para ella.

Parece como si, al final, los tiempos se hubieran amoldado a ella, siendo la banda sonora no solo del movimiento #MeToo sino, como diría Prince, del signo de los tiempos. Con este disco ha sabido ajustar a la perfección la balanza entre la experimentación de The Idler Wheel… con las melodías de Extraordinary Machine.

No es un disco fácil, ni mucho menos, pero es un disco que atrapa y mejora con cada escucha, descubriendo nuevos giros, nuevas historias con cada reproducción. Cada melodía, cada armonía, cada cambio de tempo, cada palabra entonada, todo suena inspirado y con un propósito. Apple se vuelve a abrir de par en par con las letras, logrando que vuelvan a sonar perfectas para cada melodía.

El disco se abre con una de sus canciones más hermosas, aquí volvemos a ver a Fiona Apple destacando con una gran balada al piano, con una progresión que suena clásica, pero en el estribillo comienza a jugar con las formas, alargando exageradamente los youuu de su estribillo. Logra una sensación de incomodidad que remata con ese inenarrable final en el que parece homenajeara a Yoko Ono.

Le sigue la energética “Shameika”, una canción en la que parece correr una contrarreloj contra sí misma, la canción titular contiene un velado homenaje a Kate Bush: Crecí en unos zapatos que me dijeron que no podía llenar, zapatos que no estaban hechos para escalar esa colina (I grew up in the shoes they told me I could fill, Shoes that were not made for running up that hill“. “Under The Table” es toda una declaración de intenciones: “Dame todas las patadas por debajo de la mesa que quieras, no me pienso callar (Kick me under the table all you want / I won’t shut up)”.

Fiona está desatada y no se la puede parar, baste escucharla cantar ese “Ladies”, disfrutando y saboreando la forma de hacerlo, cada vez que repite innumerablemente la palabra del título, pero es que no hay una canción mala en un disco que contiene maravillas como “Newspaper”, sobre un maltratador, “Heavy Balloon”, sobre sus problemas mentales, “Cosmonauts”, una maravillosa melodía propia de sus primeros discos, pero tratada de una nueva forma, que contiene una excelente interpretación vocal por su parte y unos coros que parecen de otro mundo.

Y también está “For Her”, con un cambio brutal en el que comienza a entonar un Good Morning exactamente igual que en la película Cantando Bajo La Lluvia, y luego le mete las armonías más increíbles de todo el disco, evocando un sentimiento de felicidad absoluta, antes de golpearte fuerte en el estómago Me violaste en la misma cama en la que duerme tu hija (You raped me in the same bed that your daughter was born).

Y es que Fetch The Bolt Cutters es Fiona Apple desencadenada, con cada canción conteniendo más ideas que muchos discos enteros. Puede que su próximo disco tarde diez años en llegar, o puede que Fiona Apple halle la felicidad y no encuentre tiempo para grabar nada más, pero lo que parece claro es que, como dice en una de sus canciones, no piensa callarse por muchas patadas que reciba por debajo de la mesa.

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