Ariel es la nueva película de Lois Patiño, cineasta clave del panorama contemporáneo español, que llega tras el notable recorrido internacional de Samsara. Protagonizada por Irene Escolar, la película se inspira libremente en La tempestad y propone una relectura poética y metanarrativa del universo shakespeariano desde una sensibilidad radicalmente contemporánea.
La película tuvo su estreno mundial en la sección Harbour del Festival Internacional de Cine de Róterdam, uno de los principales espacios europeos para el cine de vanguardia. Desde entonces, Ariel ha iniciado un sólido recorrido por festivales: inauguró el Festival Internacional de Cine Curtocircuíto en Santiago de Compostela, pasó por el Festival Lo Que Viene Tenerife y el Atlàntida Mallorca Film Fest, y más recientemente se ha proyectado en L’Alternativa y en el Festival Internacional de Cine de Gijón.

Junto a Irene Escolar, el reparto incluye a Agustina Muñoz, Hugo Torres, Diego Anido, José Díaz, Marta Pazos, Susana Salema, César Lima y Felipe Porteiro. La película nace de una idea original de Matías Piñeiro y Lois Patiño, y es una producción de Filmika Galaika y Bando à Parte, dos sellos habituales del cine de autor ibérico más arriesgado.
Una isla como teatro, la libertad como enigma
En Ariel, una actriz viaja a las Azores para participar en una puesta en escena de La tempestad. Al llegar, descubre que no hay compañía ni teatro: la obra ya ha comenzado. La isla entera funciona como escenario y sus habitantes como personajes. A partir de este punto de partida, la película disuelve los límites entre representación y realidad, ficción y vida, palabra y paisaje.
El proyecto surge del deseo de explorar La tempestad desde la figura de Ariel, el espíritu del aire, pero pronto se expande hacia una reflexión más amplia sobre Shakespeare y su vigencia actual. La obra —la última del autor— contiene un célebre monólogo interpretado como una despedida del público, un juego entre persona y personaje que la película hace suyo. La presencia dominante de la naturaleza y su diálogo constante con el texto literario se convierten en uno de los ejes formales y conceptuales del film.
Miedo y deseo de libertad
La libertad es el núcleo temático de Ariel, pero no desde una lectura unívoca. Patiño y Piñeiro se interesan tanto por el anhelo de emancipación como por el miedo que esta conlleva, por la invitación —y el vértigo— de vivir. Los personajes, conscientes de la ausencia de un verdadero libre albedrío, atraviesan dudas existenciales que se despliegan en un espacio suspendido, una isla convertida en teatro y limbo, donde el tiempo parece detenido.
Los juegos metanarrativos, las duplicidades entre realidad y ficción, y la sensación de estar atrapados dentro de la obra construyen un relato espectral: personajes que deambulan como fantasmas, imposibilitados incluso para morir y escapar del texto que los contiene. En esta tensión constante, Ariel se afirma como una experiencia sensorial y filosófica, coherente con la trayectoria de un cineasta que ha sabido convertir el paisaje, el silencio y la contemplación en herramientas de pensamiento.
Con Aiel, Lois Patiño consolida una filmografía que dialoga con los grandes textos de la cultura occidental sin solemnidad, desde la intuición poética y el riesgo formal, y propone una de las aproximaciones más libres y estimulantes al legado de Shakespeare en el cine contemporáneo.
Ariel se estrena en salas españolas el 24 de diciembre, distribuida por Atalante.







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