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Música

La clase media del indie español se reivindica lejos de la comodidad

La clase media del indie español se reivindica lejos de la comodidad

Las nuevas entregas de Manel, León Benavente, John Berkhout, Novedades Carminha, Hola a Todo el Mundo o Tremenda Trementina exploran sonidos inéditos para ellos, con los que ahondar en la mucha vida que hay al margen de los reclamos de nuestros grandes festivales. La clase media es ese concepto que hoy en día es como

Las nuevas entregas de Manel, León Benavente, John Berkhout, Novedades Carminha, Hola a Todo el Mundo o Tremenda Trementina exploran sonidos inéditos para ellos, con los que ahondar en la mucha vida que hay al margen de los reclamos de nuestros grandes festivales.

La clase media es ese concepto que hoy en día es como el principal saco de golpes al que van a parar todos los mandobles de las desigualdades, los desmanes, los austericidios y los muy variados trances que nos está tocando vivir. Se dice que está al borde de la desaparición. O de la muerte por inanición.

En términos musicales, la brecha abierta entre quienes suelen capitalizar la mayoría de nuestros grandes festivales clónicos y el resto de bandas españolas, también es cada vez mayor. Como si de tratara de dos velocidades. Pero muchos de quienes integran ese estrato de músicos -que ya no sabemos si tildar de clase media o media-baja- llevan semanas reivindicando con autoridad sus argumentos con discos y canciones que les muestran aventurados, desligándose de cualquier zona de confort.

Estos son algunos de ellos. Al menos los más recientes. Todos ellos sacan cabeza con orgullo. Y está muy bien que así sea, en una temporada en la que hasta los omnipresentes Love of Lesbian -integrantes del primer grupo- han despachado un disco sustancioso, que les aleja del sainete en el que muchas veces convirtien sus conciertos.

Los catalanes Manel son el ejemplo más claro. Con cada nuevo disco han dado otra vuelta de tuerca, reteniendo ese público transversal que apuesta por su música desde un principio, independientemente del idioma que empleen (el catalán) o de la imagen que proyecten (esa gente normal a la que cantaban, tributando a Pulp desde una óptica propia). En el espléndido Jo competeixo (Discmedi/Warner, 2016) incorporan pinceladas de electrónica y ritmos latinoamericanos sin desteñir su identidad.

Los guipuzcoanos John Berkhout son otros que tal. Cuando debutaron se convirtieron en una de las grandes esperanzas estatales del sonido americana. Su segundo y reciente álbum les muestra, sin embargo, apostando por el funk, la psicodelia y hasta el kraut rock. Se llama Bloo Mind (Autoeditado, 2016). Ver para creer. Y para disfrutar.

Los gallegos Novedades Carminha eran esa banda abonada al rompe y rasga del garage rock más hirviente. Al menos así era hasta hace unos meses. Porque con Campeones del mundo (Ernie Records, 2016) se alejan más que nunca de cualquier ortodoxia y rebuscan en el cajón del mejor pop español de los 80, del funk y hasta de la cumbia.

Los madrileños Hola a Todo el Mundo también saben muy bien lo que es actuar bajo la calina de las seis o las siete de la tarde, en cualquiera de esos festivales que reservan sus caracteres más grandes a otros nombres. Lo hacían despachando las virtudes de ese folk expansivo y exultante que tanto recordaba a Arcade Fire o Architecture In Helsinki, aunque poco a poco fueron dando más relevancia a los sintetizadores. Ahora la inmersión ya es total, porque en Away (Mushroom Pillow, 2016) son una factoría de pildorazos de pop electrónico.

Tremenda Trementina tienen su base de operaciones en Barcelona, aunque provienen de Pamplona. Hace cuatro años emergieron como uno de los tándems más ilusionantes del indie español, merced a un debut repleto de canciones frescas y candorosas. Ahora, dos discos depués, esconden aquella dulzura sin perder la frescura, mediante chorros de distorsión y pespuntes electrónicos. El resultado se llama Olivia (Gran Sol, 2016) y cautiva desde la primera escucha. “Anfetaminas”, la que fue su adelanto, es tan macarra como magnética.

Y last but not least, como suele decirse: León Benavente es una de las bandas más importantes -en todos los sentidos- del último lustro en este país, pese a que su génesis pudiera dar a entender (erróneamente) que se trataba de un proyecto circunstancial, ya que todos ellos tenían en el acompañamiento a Nacho Vegas su ocupación principal. En su segundo álbum, 2 (Warner/Marxophone, 2016), han hecho lo más difícil, evitar repetir la misma fórmula. Reforzando su poso rítmico, dotándose de más texturas y aún destilando vitriolo en sus textos, sin necesidad de caer en lo obvio. La suya es una marca consolidada, que crece con cada nueva entrega.

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