El genio incombustible de J Mascis - el Hype
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El genio incombustible de J Mascis

El genio incombustible de J Mascis

Incombustible. Como Yo La Tengo. Como lo fueron –hasta que el matrimonio entre Thurston Moore y Kim Gordon se fue al garete– Sonic Youth. Así es Joseph Donald Mascis. Si en 1991 nos hubieran dicho que en 2018 aún estaría facturando discos tan espléndidos como Elastic Days (Sub Pop, 2018), no nos lo hubiéramos creído.

Incombustible. Como Yo La Tengo. Como lo fueron –hasta que el matrimonio entre Thurston Moore y Kim Gordon se fue al garete– Sonic Youth. Así es Joseph Donald Mascis. Si en 1991 nos hubieran dicho que en 2018 aún estaría facturando discos tan espléndidos como Elastic Days (Sub Pop, 2018), no nos lo hubiéramos creído.

Su sombra trazó una influencia descomunal sobre bandas españolas que ahora son pasto de cierto olvido, más ligadas al desvelo generacional de toda una hornada de jovencísimos acólitos que entonces apenas rebasaban la veintena que a la inmanente perdurabilidad de aquellos tótems de los años ochenta cuyo relato (entonces ya en franca decadencia, hay que decirlo) trataban de segar: Australian Blonde, Sexy Sadie, Eliminator Jr, Los Canadienses… a principios de los años noventa, era dar una patada debajo de una piedra en este país y aparecer varios émulos de aquel rocoso power trio que en un principio formaron Mascis, Murph a la batería y Lou Barlow al bajo.

J Mascis y sus Dinosaur Jr definieron el estado de ánimo y la filosofía vital de una generación entera de músicos y melómanos, la que no encontraba acomodo en el pop comercial tecnificado de los años ochenta ni en el ostentoso hair metal que copaba las parrillas de la MTV. La que no soportaba a Duran Duran, ni a Def Leppard ni a los Guns N’ Roses. 

Lo hicieron con un himno que glosaba las vivencias de aquella hornada de inadaptados: era “Freak Scene” (1988), tan certera como luego lo fueron el “Teenage Riot” de Sonic Youth o el “Gimme Indie Rock” (1991) de Sebadoh (con su ex compinche Lou Barlow al frente), hasta que Nirvana lo dinamitaron todo (involuntariamente, claro) con su “Smells Like Teen Spirit” (1991).

Basta escuchar lo que cantaban un año más tarde Pavement en “Here” (1992) para resumir el posterior desencanto: me vestí para el éxito, pero el éxito nunca llega. El fenómeno alternativo nunca llegó a tomar de verdad la alternativa.

A J Mascis no le importó demasiado. Siguió a lo suyo. De hecho, fue desacelerando su pócima, legataria de aquel fértil hervidero que era el hardcore norteamericano que se gestaba desde las trincheras más autogestionarias de los años ochenta, y se convirtió en el único músico capaz de casar la fiereza de Butthole Surfers, Meat Puppets o Black Flag con el talante sensible y las guitarras incandescentes del Neil Young más eléctrico.

Con él al mando, los largos solos de guitarra volvieron a cobrar sentido en tiempos de economía expresiva, hechuras lo fi y aversión por la pirotecnia instrumental. Todo un logro, desde luego.

Dinosaur Jr se disolvieron y J Mascis siguió editando discos ya solo a su nombre, siempre rayando en torno al notable, ya fuera consolidando su tradicional vis eléctrica o fortaleciendo su envés acústico.

Nunca tuvo trazas de estrella, ni siquiera alternativa: paseó su abúlica estampa slacker por escenarios angostos y poco agradecidos, con la única compañía de su arsenal de pedales –trajo las canciones de su espléndido More Light (2000) a España en ese formato, a salas como la barcelonesa Bikini o la valenciana Wah Wah– y tan solo reactivó a sus Dinosaur Jr cuando por fin limó asperezas con Lou Barlow y sintieron que realmente tenían algo importante que decir.

¿El resultado? Discos tan rotundos como Beyond (2007), Farm (2009), I Bet On Sky (2012) o Give a Glimpse of What Yer Not (2016), de esos que justifican cualquier reunificación, por extemporánea que parezca.

El reciente Elastic Days (Sub Pop, 2018) sintetiza sus mejores virtudes en una suerte de cierre del círculo, por cuanto tiene hechuras acústicas que no ahogan esos proverbiales brotes de electricidad que tanto se atenuaban en sus consistentes últimos discos en solitario.

Pero además de eso, supone una de las colecciones de canciones más directas y certeras que ha completado en años. Qué gran forma de madurar, la suya. 

Foto de cabecera © Clayton Hauck.

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