Al Festival de Sitges llega el cine indie con tres grandes películas
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47 Festival de Sitges: #2 Átomos de amor indie

47 Festival de Sitges: #2 Átomos de amor indie

El cine independiente desembarca en Sitges con toda su artillería pesada: I origins, The voices y A girl walks home alone at night son tres de las grandes apuestas del festival de cara a conseguir premio. El cine se ha apoderado de Sitges y ha impuesto su ley. En la sección oficial ya se han

El cine independiente desembarca en Sitges con toda su artillería pesada: I origins, The voices y A girl walks home alone at night son tres de las grandes apuestas del festival de cara a conseguir premio.

El cine se ha apoderado de Sitges y ha impuesto su ley. En la sección oficial ya se han podido ver dos de las apuestas independientes más potentes de este año: The voices  y I origins. La primera es una retorcida comedia en la que Ryan Reynolds mantiene conversaciones con su perro, con su gato… y con las cabezas de las mujeres a las que asesina. Aunque la película no termina de decantarse por los géneros que aborda (comedia, terror, gore) y picotea un poco de todos ellos, el desacomplejado número musical que acompaña a los créditos finales se encarga de dejar bien claro que no se trata más que de una broma para pasarlo bien.

Respeto a I origins, mucho ojito porque es la película que confirma definitivamente el talento de Mike Cahill no solo para generar complejos debates filosóficos desde una perspectiva rabiosamente indie, sino también para penetrar bajo la piel del espectador y jugar con sus emociones: la escena final de esta película cierra el círculo argumental que propone Cahill y desata un terremoto emocional que se hace realmente difícil de controlar. Cineasta, pues, al que habrá que seguir la pista de manera exhaustiva, y es que no muchos directores son capaces de poner en boca de sus protagonistas una frase como “mis átomos han amado siempre a tus átomos” y no resultar ridículos.

"I Origins"

¿El amor y la reencarnación pueden ser tratados desde una perspectiva científica?

También en sección oficial a concurso se ha presentado una película como The guest que si existe un festival donde su público la vaya a apreciar con toda generosidad es desde luego Sitges. Película macarra, sexy, guarrona, se dedica sin piedad a pisotear clichés del thriller, pero de manera tan descarada que uno acaba haciéndose cómplice de la propuesta y disfrutándola a tope. Puede que la clave de que algo tan manido acabe convirtiéndose en una de las películas más frescas y divertidas del festival resida en que evite la referencialidad tan de moda entre las nuevas generaciones de directores y, sobre todo, que en ningún momento se tome en serio a sí misma.

The guest (Adam Wingard, 2014)

El festival, por otra parte, cumplió ayer domingo con su cuota familiar proyectando The Boxtrolls con una copia doblada al castellano que, no por anunciado, deja de ser menos grave: nos quedamos sin poder escuchar las voces de Ben Kingsley o Jared Harris o Elle Fanning, entre otros. Polémicas aparte, la verdad es que estábamos demasiado bien acostumbrados a la excelencia de la productora Laika (suyas son las extraordinarias Los mundos de Coraline y El alucinante mundo de Norman), por lo que una película tan plana, vulgar y decididamente poco original como The Boxtrolls solo puede ser considerado como un paso hacia atrás.

De la ingente cantidad de películas que Sitges ha proyectado desde la publicación de la anterior crónica, tan solo destacar la presencia de una producción de bandera estadounidense, aunque rodada en Irán y en iraní: A girl walks home alone at night. La apuesta conceptual que representa es muy interesante: rodada en blanco y negro, con texturas oníricas sugerentes que ya más de uno ha comparado con David Lynch, y con soluciones visuales muy atractivas como la manera en que la chica vampiro protagonista aparece en pantalla: nunca la vemos llegar, siempre es la cámara que con un movimiento panorámico nos revela su presencia. Desgraciadamente, el lastre que representa su exasperante adscripción al cine indie es demasiado para que la proyección no se convierta en una tortura: silencios inusualmente prolongados, miradas inusualmente lánguidas, movimientos corporales inusualmente lentos, que provocan letargos anímicos inusualmente profundos en el espectador.

Una chica vuelve a casa sola de noche (2014)

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