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El viaje literario a Estambul: los occidentales

En Cultura 24 febrero, 2020

Irati Martínez

Irati Martínez

PERFIL

Como habréis podido leer en la introducción de El viaje a Estambul a través de la literatura vol 1, mencionábamos distintas perspectivas de viajes de autores nacionales y occidentales, que nos abrían paso hacia el interior de una de las ciudades más diversas, multiculturales y caóticas del mundo, como es Estambul. De esta manera y como prometimos, habiendo tratado ya a los autores turcos propuestos, este segundo volumen estará dedicado a dos autores occidentales que visitaron la ciudad y recopilaron en sus escritos las perspectivas y vivencias de dichos viajes.

Continuaremos el viaje literario con la recomendación de Lady Mary Wortley Montagu, noble inglesa, escritora, feminista y viajera de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Casada con el embajador ante el Imperio Otomano de Constantinopla, Sir Edward Wortley Montagu, tuvo la oportunidad de viajar al Este y relatar de su puño y letra, en una serie de cartas, las vivencias y acontecimientos que llamaron su atención durante sus viajes por los distintos países que recorrió, publicadas más tarde como Cartas desde Estambul (La línea del horizonte Ediciones, 2017).

Con una curiosidad insaciable y una cultura extensa, Lady Mary se enfrentó en su correspondencia no solo a los nuevos países a los que viajó, sino a su propia patria también, comparando y criticando en numerosas ocasiones los mitos y rumores provenientes de Oriente, creados por los escritores de viajes occidentales, a quienes Lady Mary puso en evidencia en más de una ocasión.

Estambul

Asimismo, en su correspondencia alabó, y trató de introducir en la sociedad inglesa, técnicas médicas modernas aprendidas en su viaje, como la inoculación de la viruela, muchos años antes que el médico Edward Jenner.

Con la intención final de publicar sus cartas, redactó cada palabra desde el conocimiento del estilo narrativo característico de la literatura de viajes y en sus innumerables descripciones, comparaciones y críticas puede observarse la intención de destacar entre el resto de escritores con una visión distinta, femenina, feminista y atrevida de lo que se postraba ante sus ojos.

En Cartas desde Estambul el viaje comienza en agosto de 1716 y durará hasta julio de 1718. En ese tiempo, escribirá tanto a familiares como a amigos, entre los que destacan: su hermana mayor Lady Mar, su amiga de la infancia Lady Bristol, su amiga y vecina en Inglaterra Anne Thislethwaite, su amigo el dramaturgo y erudito Antonio Conti, el escritor y poeta Alexander Pope (quien parece ser que estaba profundamente enamorado de Lady Mary) o su propio esposo, Sir Edward Wortley Montagu.

Estambul

Lady Mary Wortley Montagu.

Lady Mary hará por tanto un viaje no ficcional por la ciudad , descriptivo pero con una visión que, como comentábamos anteriormente, se distinguirá del resto de escritores de literatura de viajes occidentales. Esto ocurrirá principalmente por dos razones: la primera de ellas comprenderá el hecho de ser mujer, desmarcándose así de la inmensa mayoría de viajeros occidentales varones; la segunda: pertenecer a la aristocracia inglesa. Ambas cualidades aportarán al viaje de nuestra autora una visión femenina y sobre todo feminista desde una posición privilegiada —con todas las consecuencias que ello conlleva— que ningún viajero pudo disfrutar ni describir anteriormente.

A su vez, esto derivará en uno de los puntos más interesantes y exclusivos de esta recopilación de cartas, que será el de la exploración y descripción de un espacio enteramente femenino y prohibido para los hombres —a excepción de los eunucos— como fue en aquel entonces el harén de el Palacio de Topkapi.

Asimismo, a la vez que supera en ciertas experiencias y vivencias a los escritores de viajes, en su correspondencia expresa hacia ellos indignación y decepción por la falta de conocimientos y el exceso de confianza que desprenden algunos de ellos en sus escritos (esta en concreto iría dirigida a Étienne Dumont). Ella los acusará de haber forjado mitos sobre la forma de vida en Oriente que han asombrado a los occidentales, pero que poco o nada tienen de veraz, dejando claro a su vez, que muchos de los escritores se repiten en sus crónicas sin aportar nada nuevo o distinguido a sus lectores, al contrario que ella.

Unido a esto, el hecho de que Lady Mary sea una aristócrata adinerada y mujer del embajador inglés le proporcionará una posición única en su relato. Pero esto, al mismo tiempo, hará que su visión de la ciudad se reduzca solamente a los ambientes de lujo y opulencia debido a su posición y fortuna. Por tanto dejará a un lado el viaje experimental de una Constantinopla pobre, destruida y descuidada, para moverse entre las altas esferas de la urbe.

Estambul

Vicente Blasco Ibáñez

En el lado opuesto a Lady Mary, proponemos la lectura de Oriente (Renacimiento Editorial, 2017), del periodista, escritor y político español, nacido en Valencia en 1867, Vicente Blasco Ibáñez. Entre sus múltiples obras y escritos se distinguen sus crónicas periodísticas de su viaje a Constantinopla, las cuales se recopilaron publicándose en 1907, divididas en dos partes.

La primera consta de 14 crónicas —en este caso transformadas en capítulos— donde Blasco Ibáñez narra sus desventuras hasta llegar a Estambul, reunidas bajo el título Camino a Oriente. La segunda parte estará formada por 19 crónicas tituladas En Oriente, donde escribe sobre su estancia en la ciudad de Estambul, sus recorridos por los barrios, mercados, plazas, ruinas y sus visitas a mezquitas y palacios, brindando al lector curiosidades de la vida, la historia y las tradiciones de los estambuliotas, entre otras cosas.

En el caso de Blasco, tendréis entre vuestras manos un estilo de escritura tradicional de literatura de viajes a modo de crónica periodística, donde el escritor mismo es el narrador que va guiando al lector por la ciudad turca. Se trata de un viaje por la ciudad, de descripciones sensoriales y ambientales, que a pesar de hacerlo desde una perspectiva occidental, está abierta a nuevos horizontes.

Estambul

Vicente Blasco Ibáñez

Toda esta nueva información que recibe Blasco Ibáñez es trasladada al papel de modo realiasta, no ficcional, que complementará a través de toda la información que consiga sonsacar a las calles, plazas y barrios de Estambul.

Algunos de los sucesos que vive o de los que es espectador, generan el surgimiento involuntario de comparaciones entre Oriente y Occidente que sirven al autor para expresar sus opiniones a cerca de los temas que acontecen, y por tanto como medio para difundir sus ideas y pensamientos a los lectores. Debe añadirse que Blasco Ibáñez no había visitado nunca la ciudad de Constantinopla, por lo que su visión sería formulada desde fuera, buscando retratar tanto los elementos exóticos que encuentra a su paso, como desmitificar los tópicos que no considera veraces.

En definitiva, nos llegan unas crónicas de viajes que están repletas de descripciones y sensaciones del escritor al observar una ciudad que ha conocido a través de los viajeros, pero también por medio de los cuentos de Las mil y una noches, que tendrá a menudo muy presentes, debido al contraste que presentan entre lo real y lo irreal y la ciudad que observa.

Estambul

A pesar de que el autor no hace alusiones sobre el papel a su compañía, durante el viaje que realiza, a modo de curiosidad puede ser interesante destacar que no viajó solo. Tomó un tren desde Vichy acompañado de su entonces amante (y futura segunda esposa) Elena Ortúzar, una adinerada chilena, la madre de esta y una doncella que acompañó a los viajeros en su travesía.

Antes de llegar a Estambul, visitarían las ciudades de Vichy, Ginebra, Berna, Múnich, Viena, Budapest y Belgrado, última gran ciudad que linda con el antiguo Imperio Otomano. El tren será su medio de transporte hacia Constantinopla, con el cual saldrán de la verdadera Europa, puntualiza el autor.

En definitiva, estos dos autores proporcionarán puntos de vista opuestos a vuestros viajes literarios por la ciudad turca y, de esta manera, complementarán y contrastarán con las otras dos obras de Ahmet Hamdi Tanpinar (Paz) y Orhan Pamuk (Estambul: ciudad y recuerdos) de las que hablamos en el volumen 1. Cuatro prismas de un mismo espacio, un lujo para toda mente que tenga un mínimo de curiosidad por la histórica y gran ciudad de Estambul.

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