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Sitges 2019: post-apocalipsis y Mad Max

En Cine y TV 31 May, 2019

Javi Cózar

Javi Cózar

PERFIL

El director del 52 Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, Ángel Sala, ya anunció el último día del festival de 2018 que el tema central de la edición de este año sería la película Mad Max, salvajes de la autopista. Ahora, ha empezado a desvelar sus primeros secretos. El pasado 29 de mayo se celebró en Barcelona la primera rueda de prensa de la edición de este 2019. Se trata de un contacto prematuro que sirve esencialmente para desvelar el poster, establecer las líneas maestras en torno a las cuales girará la edición, y, eso sí, para ir calentando motores y establecer un primer contacto con prensa y fans.

Mad Max, salvajes de la autopista (George Miller, 1979).

Mad Max, en apuros serios…

Ninguna sorpresa en relación al leitmotiv de Sitges 2019, pero Sala ha ampliado el concepto y ha anunciado que se aprovechará para homenajear al cine fantástico de 1979, año en el que se estrenó la cinta de George Miller. Obviamente, el Alien de Ridley Scott tendrá una presencia destacada en este repaso a un momento concreto, finales de los 70, que representa un punto clave en la evolución del género fantástico.

Alien³ (David Fincher, 1992)

Es un punto histórico muy interesante porque, por un lado, el fantástico estaba a punto de abandonar los márgenes de la serie B, por los que históricamente había casi siempre transitado, para adentrarse de lleno en las producciones masivas de serie B que cuestan millones y recaudan millones, un cambio de estructura que se reforzaría en la década de los 80 con el definitivo impulso que vivió la industria en el campo de los efectos especiales. Para entendernos, es el paso de La última casa a la izquierda (1972) de Wes Craven o Rabia (1977) de David Cronenberg, por citar dos películas imprescindibles para entender el fantástico de los 70, al Superman (1978) de Richard Donner, el Tiburón (1975) de Steven Spielberg o el Poltergeist (Fenómenos extraños) (1982) de Tobe Hooper.

Pero, por otra parte, este es también un momento muy atractivo de transición porque esta entrada digamos masiva del fantástico dentro de los grandes números también se fragua desde el cine independiente, y ahí están los formidables éxitos de películas como La matanza de Texas (1974) de Tobe Hooper, que fue el film independiente de mayor recaudación de la historia hasta que llegó John Carpenter en 1978 con La noche de Halloween, otra cinta netamente inscrita dentro del género fantástico.

52 Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. Sitges. 2019

Cartel del Festival de Sitges 2019.

El cartel, por otra parte, sigue la línea minimalista y alegórica de los últimos años. Esforzados por conseguir diseños sintéticos en los que la atención converge en un único punto, los chicos de la agencia creativa China, que ya hace años que diseñan la imagen del festival, optan este año por una paleta de colores cálidos y terrosos que no se aleja demasiado del póster del monolito del año pasado.

La imagen es de una belleza extraordinaria se mire como se mire, con todo el protagonismo para un coche destrozado que simboliza la humanidad hecha pedazos en un mundo post-apocalíptico. Una pequeña obra de arte que no alcanza la majestuosidad del póster del año pasado, porque eso es francamente muy complicado, pero que consigue un impacto visual similar.

Por cierto, con esta ya van cinco ediciones en las que la iglesia de Sant Bartomeu i Santa Tecla no aparece en el cartel oficial del festival. Fue el de 2014 el que incluyó por última vez esta icónica figura, ojalá que esta curiosa volatilización en el cartel oficial de uno de los elementos más representativos del certamen sea solo una casualidad y no augure ninguna maniobra para trasladar el acontecimiento a otro lugar. No sería un grave error, sería la muerte instantánea del festival.

Se añora esta iglesia en el cartel de Sitges.

Se añora esta iglesia en el cartel de Sitges.

Colocar a Mad Max, salvajes de la autopista como película pivotal de Sitges 2019 permite a Sala y a su equipo no solo reivindicar una estupenda película que marcó una época, sino apuntalar la devoción del festival tanto por el género post-apocalíptico como por el cine australiano.

Respecto a la filmografía de aquel país, Sitges ha sido uno de sus principales valedores ya desde sus inicios: entre 1978 y 1984 todos los años en sección oficial competitiva hubo al menos una película australiana. Antes incluso, en la Sección Informativa de Sitges 1976 se proyectó Los coches que devoraron París (1974), de Peter Weir. Luego llegarían Patrick (1978), de Richard Franklin, y Largo fin de semana (1978), de Colin Eggleston, ambas a competición en Sitges 1978; o el famosísimo pase (en mitad de proyección se coló un rollo de una película pornográfica) de La última ola (1977), también de Weir, en competición cinco años después de su estreno, en la edición de 1982. Para muchos (entre los que me cuento), Sitges abrió literalmente las puertas a una cinematografía nueva y muy interesante. Esto último pudo comprobarse en 2002 con la espectacular retrospectiva que le dedicó el festival de aquel año.

Largo fin de semana (Colin Eggleston, 1978)

Largo fin de semana, una de las mejores muestras del cine australiano de los años 70.

Respecto al género post-apocalíptico, Sala destacó en la rueda de prensa que el estreno de Mad Max, salvajes de la autopista (muy problemático en países como Francia) coincidió con otras películas que afrontaban también la distopía de un mundo posterior al holocausto (se supone que) nuclear. El director del festival citó dos grandes cintas como The Warriors: Los amos de la noche (1979), de Walter Hill (un tipo que necesita un homenaje urgente, por cierto), y 1997: Rescate en Nueva York (1981), de John Carpenter. Pero Sitges 2019 va a rendir homenaje no a estos productos estadounidenses sino a todo un género exploitation que surgió en Italia a principios de los años 80 para aprovechar el rebufo de la popularidad de estos títulos. Habrá tanto retrospectiva con pase de películas como libro oficial, y ambos llevarán por título Apocalypse Domani.

1990: Los guerreros del Bronx (Enzo G. Castellari, 1982)

Puede parecer un poco friki reivindicar en pleno siglo XXI estas películas que, por lo general, eran de una factura miserable y no escapaban de su condición de burdas copias. Sin embargo, ni es la primera vez que Sitges las reivindica ni tampoco es una actitud impostada a estas alturas en las que la crítica es más desacomplejada que nunca. Era impensable defender hace 30 años cintas como 1990: Los guerreros del Bronx (1982), del incombustible Enzo G. Castellari, o 2019, tras la caída de Nueva York (1983), de Sergio Martino, pero todo es reivindicable hoy en día si se hace desde unos postulados críticos sólidos. Y no cabe ninguna duda de que la defensa que hará Sitges de estas películas será pétrea teniendo en cuenta que en el libro colaboran firmas tan solventes como las de Violeta Kovacsics, Jesús Palacios, Desirée de Fez, o el mismo Ángel Sala. Será muchas cosas ese libro, pero con esta gente algo que seguro que no será es pobre en argumentos.

Y respecto a avance de títulos, literalmente cero. Ángel Sala no avanzó ni uno solo, y explicó además que este año el flujo de información en este sentido irá más lento de lo habitual debido a la estacionalidad acusada de las películas presentadas en los festivales. Esta estacionalidad implica que el margen de estreno comercial de muchas de las cintas que pasan por festivales se ha estrechado y está ahora mismo en unos tres meses. Sin ir más lejos, la que abrió Cannes hace unas pocas semanas, Los muertos no mueren, se estrena en España el 28 de junio. Por eso este año Sitges se va a nutrir de manera muy especial de títulos que se van a pasarse en festivales de verano como Venecia o Toronto, y ese es el motivo por el que se van a tener que anunciar (en algunos casos por obligación contractual) más tarde de lo acostumbrado.

Sala, recién llegado precisamente de Cannes, fue interrogado insistentemente acerca de si se verá en el festival la flamante ganadora de la Palma de Oro, Parasite. El director de Sitges no confirmó nada pero explicó que, obviamente, es una película que está en el radar del equipo de organización. Teniendo en cuenta que la distribuidora española La Aventura la ha comprado para el mercado español y que ha confirmado que su fecha de estreno es el 18 de octubre, justo después del festival, todo apunta a que sí que se podrá ver en el festival sitgetano.

Parasite (Bong Joon-Ho, 2019)

Pero este año habrá que tener mucha paciencia con el tema de las películas. Creo que un festival como este, con 51 ediciones a sus espaldas y viniendo de un año bastante potente como fue la edición de 2018, se merece (¡como mínimo!) esta paciencia.

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