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La resurrección del género de acción en ‘John Wick 3’

En Cine y TV 29 May, 2019

Javi Cózar

Javi Cózar

PERFIL

El nuevo milenio no le ha sentado nada bien al cine de acción. El género tuvo una muy buena época, quizás la mejor, entre finales de los años 80 y finales de los 90. Justo antes de que los efectos digitales lo inundaran todo, cuando los coches realmente se despeñaban por los barrancos y todo lo que se veía en pantalla había ocurrido en el set de rodaje delante de la cámara.

Hoy el género de acción está sometido a la dictadura de la aparatosidad, de lo explícito, todo tiene que ser muy grande y muy espectacular. Las persecuciones, los tiroteos, las peleas, ya no es suficiente que estén ahí: tienen que ser de unas proporciones abultadas. Las audiencias juveniles ya están acostumbradas a esta escalada y exigen cada vez más. Probablemente para ellos sería un chiste una simple persecución a pie aunque sea una tan trepidante como la de Le llaman Bodhi (Kathryn Bigelow, 1991).

Este barroquismo visual del actioner ha ido in crescendo, al mismo tiempo que han evolucionado los efectos digitales, retroalimentándose y estableciendo una feliz (para ambas partes) alianza: la caligrafía moderna del género necesita obligadamente el concurso de los dichosos CGI porque es que de otra manera no se pueden fabricar los planos que la audiencia demanda, y las empresas de efectos digitales han multiplicado su facturación hasta el infinito (win-win de manual).

Misión imposible: Protocolo fantasma (Brad Bird, 2011)

Tom Cruise no le teme a nada…

En este más bien desolador escenario ha habido excepciones, muy bienvenidas desde luego. Es digno de admiración, por ejemplo, el empeño de Tom Cruise de hacer sus misiones imposibles lo más físicas posibles reduciendo al máximo la intervención de los efectos en post-producción. De ese tesón han surgido algunos de los momentos más brillantes que ha dado el género en los últimos años, como la secuencia en la que el actor se cuelga literalmente de un avión en pleno vuelo o en la que se pasea con ventosas por la fachada acristalada de un rascacielos.

Por haber, incluso ha habido en lo que llevamos de milenio algún milagro dentro del género de acción. Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, (2015) no puede calificarse de otra manera: una película dirigida por un señor de 70 años prácticamente sin efectos especiales digitales, pero con una pericia absoluta en términos de planificación de rodaje que da como resultado una de las experiencias cinematográficas más trepidantes, emocionantes y espectaculares de todos los tiempos. Tanto es así que Steven Soderbergh llegó a decir de ella que no entendía cómo es que aún no se estaba rodando y cómo es que no había muerto nadie haciéndola.

Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015)

Mad Max: Furia en la carretera. La locura máxima era esto.

Pero no nos engañemos: son excepciones en un género, el de acción, convertido en un nido de directores que solo han visto un trípode o unos raíles de travelling en un museo. Tampoco es que los necesiten demasiado si la idea es echarse la cámara al hombro y abusar de tamaños pequeños de plano, y si luego el montador no va a permitir que ninguno de esos planos dure más de dos segundos.

Han sido muchos años, docenas y docenas de películas, horas y horas de metrajes mediocres malgastando la herencia de un género que tiene como referente indiscutible una obra maestra del calibre de Jungla de cristal (1988, John McTiernan). Por ese motivo, y contextualizada de esta manera, es fácil entender que John Wick: Capítulo 3 – Parabellum (Chad Stahelski, 2019) sea no una de las mejores películas del año, sino una de las mejores películas que el género de acción ha dado en lo que llevamos de siglo.

John Wick: Chapter 3 - Parabellum (Chad Stahelski, 2019)

A saco, tercera parte.

Y no, no quiero decir con esto que John Wick: Capítulo 3 – Parabellum sea una película viejuna. Al contrario, estamos ante una cinta rabiosamente moderna que habría sido imposible de imaginar en los años 80, aunque solo sea porque exhibe una violencia que jamás, de ninguna de las maneras, se habría atrevido a enseñar una película de acción de hace 30 años, empezando por todos los disparos a bocajarro en la cabeza y siguiendo por la furia desorbitada de la pelea a cuchillos del inicio.

John Wick: Chapter 3 - Parabellum (Chad Stahelski, 2019)

Literatura para matar…

Los referentes de John Wick: Capítulo 3 – Parabellum son mucho más actuales y pasan, en primera instancia, por el cine de acción asiático, del cual recoge el gusto por los combates extremos cuerpo a cuerpo y la utilización de una violencia desorbitada: ni esta ni ninguna de sus dos predecesoras existiría sin el éxito de propuestas como The Raid (2011).

También está presente una cierta estilización visual que ni mucho menos era habitual en el cine de acción de hace 30 años. Hay un empeño evidente de dotar de personalidad a los escenarios de los tiroteos y las peleas, de que no sean meramente el lugar donde transcurre la acción. Por eso aquí encontramos sets de una belleza tan hipnótica como todos los que sitúan a John Wick en Casablanca o el del showdown final en una especie de edificio de cristal.

John Wick: Chapter 3 - Parabellum (Chad Stahelski, 2019)

Parece la tercera parte de TRON, pero no…

Lo que sí que convierte a John Wick: Capítulo 3 – Parabellum en una de las mejores alumnas de aquel cine clásico de acción es el cómo enseña todo. Y aquí radica la verdadera importancia de una película como esta donde las peleas son mostradas en planos de tamaño amplio, con la cámara prácticamente quieta o con movimientos suaves y nada nerviosos. Porque esta película es la demostración palmaria de que sí es posible fabricar un producto coherente con su tiempo sin renunciar a una geometría ordenada en el aspecto visual: en explícita renuncia a los planos de movimiento enajenado montados a cholón, aquí todo se ve muy pero que muy bien gracias a una fotografía soberbia, en la que la composición espacial prima sobre el caos del primer plano o el plano detalle.

John Wick: Chapter 3 - Parabellum (Chad Stahelski, 2019)

Ha costado muchos años y muchas películas llegar hasta John Wick: Capítulo 3 – Parabellum. Ahora que está aquí disfrutémosla, gocémosla como lo que realmente es, la resurrección de un género que estuvo en estado de coma inducido durante muchos años.

Ha costado mucho llegar hasta John Wick: Capítulo 3 – Parabellum. Así que saludemos a esta cumbre del cine de acción como la incontestable obra maestra que es.

John Wick: Chapter 3 - Parabellum (Chad Stahelski, 2019)

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