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El gorila de Sitges 2021 aúlla

En Cine y TV 4 July, 2021

Javi Cózar

Javi Cózar

PERFIL

El Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya estará dedicado este año al mito del hombre lobo, uno de los subgéneros de terror quizás menos populares, y sin embargo de los más agradecidos a la hora de explorar miedos atávicos, que es al fin y al cabo uno de los recursos por excelencia del cine de terror. La noticia se anunció meses atrás, pero ha sido hace unos días que ha tenido lugar la primera rueda de prensa de presentación tanto de este leit motiv, como del cartel de este año. Una rueda de prensa en la que, como veremos, también hubo algún (más que interesante) avance de programación.

El certamen encara su edición de este 2021 con el crédito de haber superado con nota una de sus ediciones más complicadas, si no la más. En un año marcado por la pandemia, todos los festivales que tuvieron la suerte de poder realizarse de manera presencial, como los de San Sebastián o Málaga, vivieron ediciones sometidas tanto a las restricciones como a la incertidumbre de la evolución en tiempo real de la enfermedad.

De hecho, Sitges vivió unos últimos cuatro días caóticos con cierre de hostelería y cancelación y/o modificación de pases, y aún con todo, el certamen se realizó cumpliendo toda la normativa vigente en el momento y con un éxito organizativo sin precedentes en la historia reciente del festival, algo que avala la ausencia de ningún brote posterior surgido en el seno del certamen.

Sitges

La edición de 2021 fue presentada por Ángel Sala, director del festival, y Mònica Garcia Massagué, presidenta de la fundación que lo organiza. Ambos explicaron que este año la situación ha mejorado, pero tampoco demasiado. En realidad, normativamente las restricciones del ProciCat ahora mismo son mayores que las que teníamos el año pasado en lo que respecta a aforos y a horarios, por ejemplo, apuntaba Garcia Massagué. Así pues, una primera e importante confirmación para Sitges 2021: Mantendremos unos números similares a los del año pasado, unas 120 películas aproximadamente, y con una estructura de programación similar, con distancia entre sesiones también parecidas, explicó Sala.

Esto implica otro Sitges lejos de las pantagruélicas ediciones a las que estábamos acostumbrados y que los fans tanto han agradecido estos últimos años. No habrá, por ejemplo, maratones de tres o cuatro películas (extremo confirmado por el propio Sala), como mucho, sesiones dobles. Lo que sí habrá es una sesión sorpresa como la que hubo el año pasado, esto es, con una sola película que será potente, advirtió Sala. Por lo tanto, nada de sesiones sorpresa de dos y hasta de tres películas, que son las que se venían viendo últimamente. También será una sesión sorpresa no en horario de madrugada sino en la franja de tarde-noche, y es que el propio director de Sitges admitió que el pase de Este cuerpo me sienta de muerte (Christopher Landon, 2020) les funcionó bastante bien el año pasado, tanto que quieren conservar este formato de sesión sorpresa mono-título por lo menos en esta edición.

Sitges

El bosque del lobo (Pedro Olea, 1970)

Del total de lo que se verá en Sitges 2021, el comité de selección ya ha escogido un poco más del 50%, según reveló Ángel Sala. Una vez más, sin embargo, el director del festival quiso destacar que Sitges, como el resto de los festivales de cine del mundo, se ha de desenvolver en un mercado que está cambiando a marchas forzadas, y eso complica todo un poco: Se trata de un proceso en el que vamos lentamente, este es un año en el que los canales de llegada de las películas son muy complejos, algo que no es culpa de la pandemia porque ya comenzaba a pasar antes del Covid. Hay una nueva forma de distribuir y exhibir, las películas llegan por muchos y variados canales, y la cantidad de cintas es muy elevada, en algunos casos estamos viendo una media de cuatro películas diarias.

Nada se habló en la rueda de prensa del festival paralelo por Internet que tan buen resultado dio el año pasado. Fue una novedad que se implementó en un contexto muy determinado, el de la pandemia, que ya de por sí garantizaba una gran disminución de afluencia de público a causa de las restricciones de aforo, más la más que plausible bajada de audiencia provocada por el (comprensible) miedo al contagio. Si bien es cierto que no se podían ver online todas las películas del festival, la mayoría (y casi todas las importantes) sí, y Sala valoró positivamente esta iniciativa en la rueda de prensa final del Palmarés en Sitges 2020.

Me da la sensación de que podría ser una apuesta que haya venido para quedarse, y sería interesante que así fuera. Frente al lógico recelo respecto a la posible intromisión de la versión online dentro de la versión presencial, los excelentes números de visionados online y los también aceptables (teniendo en cuenta las excepcionales circunstancias) de entradas vendidas demostraron, para sorpresa de propios y extraños, que son dos formatos perfectamente compatibles: el online no resta espacio (ni público) al presencial, sino que más bien lo complementa. Es un ejemplo admirable de buena praxis en un mercado tan mutante como el cinematográfico, y una experiencia que no sólo debería seguir en Sitges, sino que debería ser imitada por otros festivales porque se ha demostrado enriquecedora y eficaz.

Sitges

Aullidos (Joe Dante, 1981)

Hasta aquí lo que respecta a la parte organizativa de Sitges. Vayamos ahora con la parte artística, en la que es obligado detenerse, para empezar, en ese leit motiv tan pero tan atractivo: el hombre lobo y el mito de la licantropía. Según Sala, queremos destacar la bestia que todos llevamos en el interior, una bestia primigenia, y queremos mostrar un mito que no sólo se manifiesta en la famosa licantropía, y es que la dualidad bestia/ser humano puede rastrearse en muchas y variadas formas.

En efecto, la licantropía es una temática casi tan antigua en el cine como el propio cine: la que está considerada la primera película sobre el tema, The Werewolf (Henry McRae), data de 1913 y, por cierto, está protagonizada no por un hombre lobo sino por una mujer lobo. El mito, y en esto coincido totalmente con Ángel Sala, ha estado a menudo maltratado, entre otros motivos porque no tiene una base literaria como sí la tienen Drácula o el Doctor Jekyll y Mister Hyde. Sí es verdad que hay relatos, pero no existe una gran novela detrás del mito de la licantropía como las de Bram Stoker y Robert Louis Stevenson.

Sitges

Un hombre lobo americano en Londres (John Landis, 1981)

La retrospectiva sobre el tema será más grande y completa que las últimas retrospectivas del festival, y basculará entre los títulos imprescindibles y los no tan obvios. Algunos de los que ya se han avanzado son El hombre lobo (George Waggner, 1941), El bosque del lobo (Pedro Olea, 1970), El retorno del hombre lobo (Paul Naschy, 1981), y las obligadas Aullidos (Joe Dante, 1981) y Un hombre lobo americano en Londres (John Landis, 1981), esta última en una copia en 4K.

Sala destacó algo curiosísimo en relación con la presencia de este mito en la historia del cine: muchas de sus películas más representativas se estrenaron en fechas terminadas en 1, especialmente los años 1941, 1971, y sobre todo 1981. Lo que me lleva a recordar, y ojalá acabe apareciendo en la retrospectiva, que fue precisamente en 1981 cuando se estrenó Lobos humanos (Michael Wadleigh), una no muy popular variante del género, pero una película extraordinaria tanto por su exquisita propuesta visual como por su atrevida deriva argumental, que no desvelaré aquí, pero que se apoya en una de las ideas más inquietantes de entre todas las que han aparecido en una película con hombres lobo.

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Cartel de la edición 2021 del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya

Sobre la licantropía, claro, gira el estupendo cartel que ha diseñado (como es habitual) la agencia de publicidad China, este año contando con una bellísima ilustración de Carmen García Huerta. Sala comentó al respecto que hemos optado no por la crudeza del mito, sino por una visión más poética, más mediterránea. Y así es, en efecto: lejos de remitir a ninguna representación cinematográfica concreta del mito, el cartel inventa su propio universo con un sugerente estilo retro y jugando con la dualidad del naipe como metáfora gráfica de la dualidad hombre/lobo.

Es un trabajo realmente magnífico que además rompe con una línea muy exitosa de carteles de los últimos años, es una apuesta diferente ya que los últimos posters seguían un grafismo bastante similar, y el de este año rompe con ese estilo. Aunque funcione, no nos gusta hacer siempre lo mismo, reveló Sala.

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In the Earth (Ben Wheatley, 2021)

Por último, y aunque se repitió varias veces que esta no era una rueda de prensa de avance de títulos, alguno sí que se hizo ya público. No los suficientes como para poder aún emitir valoraciones de carácter global, pero desde luego se trata, en algunos casos, de títulos llamativos que auguran una edición atractiva. Un ejemplo: In the Earth (2021), que es la nueva propuesta de Ben Wheatley, director muy apreciado en Sitges del que se han proyectado aquí casi todas sus películas. Su cinta toma prestados elementos bastante reconocibles de lo que ha sido nuestra vida este último año y medio, ya que transcurre en mitad de una pandemia provocada por un virus para adentrarnos en una tétrica trama de terror ubicado en plena naturaleza.

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Censor (Prano Bailey-Bond, 2021)

Otro ejemplo del que, por cierto, se viene hablando mucho desde su pase en Sundance: Censor (Prano Bailey-Bond, 2021). Se trata de una apuesta que juega la baza cinéfila al estar protagonizada por una censora que empieza a investigar un terrible pasado familiar, la misteriosa desaparición de su hermana, a partir de la visión de una extraña película. Cuidado con esta porque, tal y como apuntó Ángel Sala, es una de esas películas de las que en Sitges se suele hablar mucho, y seguro que dará que hablar.

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Prisoners of the Ghostland (Sion Sono, 2021)

Y un último ejemplo, y este promete ser uno de los platos fuertes de este año: Prisoners of the Ghostland (2021), la (pen)última locura de Nicolas Cage que homenajea directamente el 1997: Rescate en Nueva York (1981) del maestro John Carpenter en su argumento. Dirige Sion Sono, en su primera película de habla inglesa, y a Cage le acompañan nada menos que Bill Moseley, Nick Cassavetes, y Sofia Boutella. Y ojo a lo que advirtió Sala: Es posible que este no sea el único Cage que haya en Sitges.

Esto abriría las puertas, claro, a Pig (Michael Sarnoski, 2021), en la que el actor interpreta a un cazador de trufas al que le secuestran a su amado cerdo, y el resto pues bueno, no es muy difícil de adivinar si se ha seguido de cerca la errática carrera de Cage estos últimos años. Sería un doblete tan absoluta y previsiblemente demencial que justificaría por sí solo la asistencia al Festival de Sitges de este año.

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