Modern Love + Mala sangre - el Hype
Share on Pinterest
Share with your friends










Enviar
728 x 90

On connaît la chanson

Modern Love + Mala sangre

Modern Love + Mala sangre

Música, coreografía y euforia amorosa. No, no estamos hablando del clásico Singing in the rain de Gene Kelly, sino de la utilización que Léos Carax hizo de Modern Love de David Bowie en Mala sangre. El subidón del flechazo como expresión corporal, no verbal. “El amor a la carrera” La recién estrenada Frances Ha de Noah Baumbach es

Música, coreografía y euforia amorosa. No, no estamos hablando del clásico Singing in the rain de Gene Kelly, sino de la utilización que Léos Carax hizo de Modern Love de David Bowie en Mala sangre. El subidón del flechazo como expresión corporal, no verbal.

“El amor a la carrera”

Mala Sangre (1986, Léos Carax)

La recién estrenada Frances Ha de Noah Baumbach es un patchwork de préstamos cinematográficos, más o menos explícitos, más o menos insinuados. Aquí las gafas de Diane Keaton en Annie Hall, allá el colchón en el suelo de La mamá y la puta de Jean Eustache, acullá unas katas amateurs de artes marciales callejeras de Le pont du nord de Jacques Rivette… y Modern love de David Bowie tal cual la utilizó Léos Carax en Mala sangre en 1986. No es la única música que birla Noah Baumbach de la historia del cine francés (también suenan partituras de Georges Delerue en más de una ocasión), pero sí la que homenajea en formato corta-pega de manera más evidente. Si Greta Gerwig-Frances no saliera a la carrera en travelling lateral mientras suena esta gema soul-pop de David Bowie de 1983, podríamos hablar de coincidencia. Pero, tan parecida es la escena, que hay que referirse a ella como robo, siendo malpensados, o como tributo, si nos dejamos aconsejar por la bonhomía.

Frances Ha (2012, Noah Baumbach)

Señoría, la escena en cuestión de Carax va más o menos así: Dennis Lavant y Juliette Binoche juegan un ping-pong de seducción mientras esperan confinados a que llegue la hora D del atraco que tiene planeado el extraño gang de delincuentes futuristas en el que están metidos. Dennis, en su charloteo sobre todo y sobre nada, propone un juego a Juliette: girar el dial de la radio y dejarse llevar por la música que suene al azar. El primer intento sale rana. Para el segundo, aciertan a toparse con J’ai pas de regrets de Serge Reggiani. Dennis sale a fumar a la calle cual Jean Gabin meditabundo. Es el romanticismo, quizá también el amor, entendido a la antigua. De repente, termina la canción y el locutor anuncia el tema de Bowie. Las primeras notas van poseyendo a Dennis que, entre espasmos, inicia una carrera dominado por los sentimientos euforizantes que le ordena esta canción. Sprints sin rumbo, cabriolas saltimbanquis (ahí se aprecia la formación circense de este actor) y lust for life. Así siente el personaje y así visualiza el director el amor moderno: como un chute de energia que nos hace perder el control de nosotros mismos. Habrá maneras más sutiles o más complejas de entender el sentimiento amoroso, pero la que poponen estas imágenes y esta canción no pueden ser más hermosas y certeras, como bien ha refrendado Noah Baumbach en su genuflexión.

Joan Pons
AUTHOR
PERFIL

Artículos relacionados

Comentar

Debes ser registrado para dejar un comentario.

Al desnudo – Teatro Talia

LO + VISTO

Últimos artículos del autor







Nuestros autores