Miguel Ángel Vivas: No solo polar francés - el Hype
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Miguel Ángel Vivas: No solo polar francés

Miguel Ángel Vivas: No solo polar francés

Recuerdo perfectamente el desasosiego de la segunda película de Miguel Ángel Vivas, recuerdo el dolor que no te dejaba moverte del sofá, recuerdo que estábamos con el sistema nervioso a punto del colapso. El pulso con la cámara, la dirección de actores, la fuerza interpretativa y una historia afilada como un puñal. Aquellas eran las

Recuerdo perfectamente el desasosiego de la segunda película de Miguel Ángel Vivas, recuerdo el dolor que no te dejaba moverte del sofá, recuerdo que estábamos con el sistema nervioso a punto del colapso. El pulso con la cámara, la dirección de actores, la fuerza interpretativa y una historia afilada como un puñal. Aquellas eran las armas narrativas y visuales con las que contaba Miguel Ángel Vivas en Secuestrados, 2010), el sevillanos siempre ha estado cerca del terror y el fantástico, primero por vocación y luego por pura pasión. Sus siguentes películas han trazado una filmografía que se acercaba a la psique humana en situaciones límite, a los miedos atávicos mezclados con lo inverosímil del contexto. Tras ese encuentro con su cine, Vivas nos sorprendió con Extinction (2015), una adaptación de la novela de Juan de Dios Garduño, Y pese a todo…

En su tercer largo contaba con la participación de Matthew Fox y Clara Lago, luego de ese paso por el fantástico, donde trataba la soledad y las rencillas familiares tras pasar por un apocalipsis zombi. Por último, Vivas volvió a coger otro encargo, en este caso el remake de la magistral À l’intérieur (Alexandre Bustillo y Julien Maury, 2007), con Inside (2016), que brillaba con luz propia, algo extraño en trabajo de estas dimensiones.

Terror en la oscuridad (Miguel Ángel Vivas, 2017)

Y por fin llegamos al trabajo más personal, al que ha revestido de más elementos de su alma, al que ha moldeado con el cincel del tiempo: Hace seis o siete años que estoy con la historia en la cabeza —reconoce el sevillano—, pensaba que iba a ser mi siguiente película despues de «Secuestrados», como no salió me metí en dos encargos y en mucha tele. Vivas habla de la tele, y nosotros no podemos más que alabar todo lo que ha hecho dirigiendo algunos capítulos en la pequeña pantalla como Mar de plástico, Vivir sin permiso o la reciente ganadora de un Emmy La casa de papel.

Aun así Tu hijo (2018) llevaba en la cabeza del director desde hacía mucho y por fin se materializó: Fue a través de tener mucha amistad con Enrique Lavigne —comenta—, y un día le dije que tenía una idea en la cabeza desde hacía años, que me parecía muy dura y difícil de financiar. Se la conté y me dijo: vamos a hacerla, y la hemos hecho.

Miguel Ángel Vivas y Pol Monet. Foto © Iris Montoya.

Miguel Ángel Vivas y Pol Monet. Foto © Iris Montoya.

Vivas ha madurado la historia desde hace tiempo, y el bagaje de cine y televisión le ha servido de mucho: Llevo 6 o 7 años para poder contarla y he tenido la suerte de encontrar un productor que me ha dejado hacerla. Yo siempre digo que en esta película me han dejado hacer la película que quería hacer, la he contado de la forma que creía que se debía contar. En el fime, Jose Coronado, como es habitual en él, está de Goya, un papel hecho a su medida. A todos los personajes les hemos dado muchas vueltas —reconoce el director—, siempre que llegaba un nombre, la mejor opción era Jose, desde el principio era la mejor opición, aunque no está escrito para Jose, poníamos una lista y siempre queríamos a Jose. Me dieron mucha libertad para elegir el reparto, el guión, el equipo, el estilo. Con todo, Tu hijo es una historia difícil, de tracto complicado e indigesto por su crudeza soterrada y también clara.

¿Influencias? Vivas las tenía claras: Soy tan amante del cine que he puesto mucho del polar francés, y en el polar hay una idea que me encanta, la del hombre perdido en la noche, este hombre equivocado con la mirada perdida, con una interpretación hierática, con esta fotografía naturalista que da mucha verdad, con claroscuros de la noche... Pero no solo el polar francés ha tenido significado en esta obra. Quería hacer este viaje con este hombre —prosigue el director. Otra película que entró en mi cabeza fue «Taxi driver» (Martin Scorsese, 1977), no por los coches o los desenfoques, lo hago porque es una película que se transforma en un viaje, un viaje mental con Travis.

A nivel de recursos visuales, que muestran la desorientación del protagonista, Vivas recurre a desenfoques, a la frialdad en la mirada. Es una película con muy pocos planos, rodada con una sola cámara, quería alejarme totalmente de la televisión, quería una película que no fuera fácil. A fin de cuentas, una película no solo son las interpretaciones, también lo es la atmósfera, fotografía, la utilización de esos recursos que mencionábamos antes. Es muy fácil manipular con un primer plano de la cara de Jose en el momento que queremos —reconoce Vivas—, quería un distanciamiento, ir entrando poco a poco en su cabeza, cada plano, cada desenfoque o cada decisión está tomada para crear una sensación en el público dentro de este viaje, es para que el público tenga la sensación de estar dentro de la cabeza de Jose. Y que de alguna manera las decisiones que toma en la película —es una historia que se mueve a base de descisiones morales que toma el personaje—, las tomes con él.

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