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‘La Casa Gucci’, excesiva y literal

En Cine y TV 24 November, 2021

Sergio Ariza

Sergio Ariza

PERFIL

La Casa Gucci es una película excesiva para lo bueno y lo malo, una obra desbocada en la que el director, Ridley Scott, y los actores lo dan todo, pero en la que el guion se queda muy atrás, narrando los hechos, pero olvidándose de profundizar en las motivaciones detrás de éstos, y en la que su reparto parece, por momentos, estar en películas distintas, siendo el ejemplo más claro un Jared Leto irreconocible con un personaje caricaturesco que no combina bien con la naturalidad de, por ejemplo, un Adam Driver.

El gran problema de La Casa Gucci es el tono, no teniendo muy claro si es un melodrama épico serio o una ópera bufa, es como si por momentos quisiese ser El Padrino de Coppola y, por otros, El vicio del poder de Adam McKay. Tengo la impresión de que Leto tiene la opinión de que está en la segunda, mientras el resto del reparto piensa en la primera. Lady Gaga, que vuelve a demostrar una fuerza enorme en su interpretación, no lo tiene tan claro, su interpretación es muy buena pero el acento italiano suena forzado. El único que parece ajustarse siempre al tono correcto es un Al Pacino que reverdece laureles del pasado.

La Casa Gucci

La historia es fascinante, una mujer, Patrizia Reggiani, se casa con un miembro de la familia Gucci, Maurizio, y aunque comienzan pobres pero felices, con ambiciones modestas e inocentes, terminarán metiéndose en el juego de poder para manejar la empresa a su gusto, todo ello mientras su matrimonio se va al garete, terminando con un asesinato. El problema es que la historia es real y fascinante de por sí, pero esto es una película y pide a gritos que nos presenten un arco convincente en sus personajes y en sus motivaciones. Ahí es donde falla la película.

El gran problema de La Casa Gucci es el tono, no teniendo muy claro si es un melodrama épico serio o una ópera bufa.

La Casa Gucci tiene una buena presentación, con una primera hora bastante interesante, pero se nota que no ha hecho bien su trabajo cuando vemos al personaje de Maurizio, interpretado por Driver, pasar de la adoración hacia su esposa al desprecio más claro sin apenas justificación. Tampoco se entienden del todo los motivos de ella al final, ¿está despechada o añora la riqueza? Nada queda muy claro en una película que pasa de la gravedad de ciertas situaciones a la caricatura burlesca del personaje de Leto, que interpreta a Paolo, el primo de Maurizio. No pasaría nada por unas buenas risas, si el resto de intérpretes también creyeran que están en una comedia irónica…

La película es a veces tan literal como una página de Wikipedia, pero se olvida de que es una obra de ficción y esa tendencia a la literalidad va en su contra. El espectador quedará fascinado por la enrevesada y extravagante historia que presenta La Casa Gucci, además de cómo está contada e interpretada, pero no entenderá las motivaciones de los personajes, en un guion más preocupado por meter frases lapidarias (No tenía ni idea de que me había casado con un monstruo / No lo hiciste, te casaste con un Gucci) que de explicar a sus protagonistas o convertirlos en algo más que en marionetas literales.

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