La 76ª Berlinale ha presentado dos películas dirigidas por mujeres árabes, que plasman amores prohibidos, que desafían las costumbres y la tradición para romper tabúes. La directora y guionista tunecina Leyla Bouzid estrenó À voix basse, una historia entre dos culturas, donde la treintañera Lilia (Eya Bouteraa) regresa a su país para asistir al funeral de su tío. En ese corto viaje, al que acude acompañada de incógnito por Alice (Marion Barbeau), su novia francesa, descubrirá que no fue la primera homosexual de su familia.
Bouzid, que estrenó su premiada primera película en 2015, en el festival de Venecia (À peine j’ouvre les yeux) y clausuró la Semana de la crítica de Cannes en 2021 con Une histoire d’amour et de désir, ha participado en la Sección oficial del Festival de Berlín con una película dirigida a un público internacional. Este hecho es patente en el modo en que la directora explicita las leyes que en Túnez condenan la homosexualidad y nos muestra las dificultades de vivirla en libertad. Lo consigue a través del mundo de relaciones de su tío, que van aflorando a medida que Lilia no se conforma con el silencio oficial sobre su vida y su muerte. Cartas sin enviar, un círculo de amigos que se reúnen en semiclandestinidad, la detención de su último amante son elementos que introducen a la ingeniera afincada en París en la realidad que viviría de haberse quedado en su país y también la ayudan a desvelar un misterio familiar.

In a Whisper (Leyla Bouzid, 2025)
Bouzid describe las inconsistencias y contradicciones de Lilia, que se bate por la memoria de su tío y contra la hipocresía de vivir la propia sexualidad «con discreción», mientras por otra parte mantiene a Alice en un hotel turístico donde la visita, pero no la presenta a su familia. La decisión de la joven francesa de asistir al funeral y conocer a la familia quiebra las convicciones que ha demostrado cuando se trataba de defender a los demás, y no encuentra la valentía de hacer pública su situación.
À voix basse es una película donde las miradas son tan elocuentes que sustituyen diálogos innecesarios. La familia de Lilia, su madre (Hiam Abbass), su tía y su abuela, son tan conscientes como herméticas, una sola mirada a Alice es suficiente para que la anciana conozca la naturaleza de las relación de su nieta. Saber no es aceptar, y la comprensión no implica un outing familiar. La diferencia generacional y la diferente respuesta de hombres y mujeres en la familia juegan un papel que aporta realismo a la situación que describe Leyla Bouzid en su película, cuyo final es tan esperanzador como verosímil.
Por otra parte, también se proyectó Only Rebels Win, de la directora y video artista franco-libanesa Danielle Arbid, cuyos documentales y filmes-ensayo han obtenido premios como el Leopardo de oro y de plata en Locarno y el Prix Albert Londres. Las obras de videoarte de Arbid se han expuesto en museos como el Centro Pompidou y se han presentado en la Bienal de Venecia, y es esa faceta artística la que tambén apreciamos en su última película. Como se explicita al inicio, las dificultades de filmar en escenarios reales de Beirut han provocado que se haya rodado en estudio, reproduciendo las localizaciones a través de proyecciones.
La fotografía de Céline Bozon confina la historia de amor prohibido entre la libanesa cristiana Suzanne (Hiam Abbass) y el sudanés musulmán Osmane (Amine Benrachid) —separados además por cuarenta años—, para aislarlos visualmente de la sociedad que reprueba su relación. Una magnífica Abbas se enfrenta a familia, vecinos e incluso a la iglesia, que hace oídos sordos a su demanda de comprensión y aceptación. El desarrollo de la historia no deja de ser convencional, pasando de las mieles del enamoramiento a la erosión de la relación por los roces sociales. Arbid muestra así mismo, en la misma línea de Leyla Bouzid, que la reacción de las mujeres de la familia a una relación no normativa de acuerdo con las tradiciones puede evolucionar con amor y diálogo.
En este caso, la diferente reacción del hijo y la hija de Suzanne nos muestran que más allá de razas, religiones o brecha de edad, el respeto y el amor sincero son prioritarios ante la conveniencia o la aceptación de relaciones tradicionales e insatisfactorias, como la que mantiene la hija con su marido abusivo. Las propuestas visual y narrativa de Only Rebels Win ofrecen una coherencia suficiente para superar el riesgo de esquematismo y entregar una película apreciable, donde el brillo de Abbas se basta para opacar cualquier debilidad en su ejecución.






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