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Música

La música que (de verdad) sedujo en 2016

  • En Música
  • 18 Enero, 2017
  • 1105 visitas
La música que (de verdad) sedujo en 2016

Hemos cruzado ya el umbral del año nuevo y, mientras comprobamos la arbitrariedad del calendario, que todo sigue igual o que si mejora es en realidad por puro azar, al menos podemos dejar atrás ya las listas de lo mejor de la temporada. Sin embargo, todavía no podemos dejar atrás 2016 si, con él, no

Hemos cruzado ya el umbral del año nuevo y, mientras comprobamos la arbitrariedad del calendario, que todo sigue igual o que si mejora es en realidad por puro azar, al menos podemos dejar atrás ya las listas de lo mejor de la temporada. Sin embargo, todavía no podemos dejar atrás 2016 si, con él, no finiquitamos también el ciclo de toda esa música que ha servido de extraño bálsamo entre inmundicia e inmundicia en la tele(basura); el pasado año fue, de hecho, un curso muy destacado entre las composiciones que han amenizado nuestra existencia en los minutos dedicados a la caja estúpida. A continuación, no las mejores, pero sí algunas de las más odiosamente adictivas (en tanto en cuanto convierten a uno en una valla de publicidad viviente).

Jain: “Come”

El Corte Inglés es como ese tipo que nadie sabe que es un cretino, salvo tú. Llevas cultivando el desprecio hacia sus estándares de auténtico filimincias desde hace años, pero estás solo en eso y lo aceptas. Todos a tu alrededor le ríen las gracias, pero tú te mantienes firme en tus arcadas. No pasa nada.

Bueno, sí: cuando el habahelá de repente hace algo digno de ser reverenciado, ni que sea por inercia estadística, un sentimiento de devastadora culpa arrasa tu interior y te obliga a reiniciar ese odio como el de aquel que, de repente, se reenamora. Eso pasa con El Corte Inglés y muchos de sus anuncios en televisión; casi siempre aciertan. El de la campaña de otoño del año pasado, con la estupenda canción de la francesa Jain, es el mejor ejemplo de todo esto. Fantástica.

Sandro Giacobbe: “El jardín prohibido”

La de Jain es un acierto de casting musical. “Come” funciona por sí sola: no en vano va ya por las 33 millones de reproducciones en Spotify. Sin embargo, el mérito se dobla cuando, de repente, una canción que no parece hecha para emerger por sí sola entre la mediocridad, sobresale en la masa de anuncios entre versiones de repugnante marca blanca de Bowie o Queen.

Es el caso de “El jardín prohibido”, del italiano Sandro Giacobbe, que sirve de parodia en la campaña del Préstamo Naranja de ING Direct. Seleccionar en el metro no es infidelidad: es mucho peor que en 1976 la canción de Giacobbe, construida a partir de la excusa más imbécil de la historia (lo siento mucho: la vida es así, no la he inventado yo) fuera número uno en ventas en España.

Mariel Mariel: “Súbelo, súbelo”

Es parte fundamental del éxito de una campaña publicitaria, en la que la música juega un papel fundamental, el hecho de que la canción de turno se mueva entre la devoción y la aversión más absolutas. El año pasado pasó, por ejemplo, con el anuncio de Wallapop y el tema de la chilena Mariel Mariel. “Súbelo, Súbelo” era, al estilo de “El Tigeraso” de Maluca y Tuenti (lo tengo todo, papi), esa canción que te empuja al abismo y te hace aberrar de ti mismo, huir de tu propio ser y cuestionar qué tipo de desórdenes hay dentro de ti para sentir atracción por algo así y no ser capaz de averiguar por qué, ni mucho menos aceptarlo.

Pedro Marín: “Aire”

Los 80, gracias a sus características propias, son otro gran foco de inspiración para los creativos y los spots publicitarios. No sólo para las series o los capítulos de Black Mirror. Ya en los propios 80 se aprovechaban de ello; imposible olvidar el daño que hizo a la rima española, y a la tradición compositiva en general, la adaptación de “Don Diablo” de Miguel Bosé en el anuncio de Pavofrío de 1987. En 2016, Aquarius optó por el mayor éxito de Pedro Marín; dicho así, pues igual no dice demasiado, pero cuidado, porque él es el primero que asegura que lo que vivió en los 80 fue insoportable. Para medir la dimensión de pop que tiene la canción sólo hay que precisar que Guille Milkyway la versionó durante una época con La Casa Azul.

Royal Blood: “Figure It Out”

¿Y lo de poner una canción que mole y ya está? Eso ya lo ha hecho Samsung. Royal Blood todavía están frescos. Debutaron en 2014 y en 2015 aún no estaban caducados; aunque son mucho más previsibles que Drenge, están para liderar el mercado de power duos después de la desaparición de White Stripes y la renuncia tácita de Black Keys. Samsung eligió “Figure It Out” y la colocó hábilmente sobre un anuncio en el que sacaba bola para presentar su última novedad.

(Bonus track) Collage: “Poco a poco… Me enamoré de ti”

La temporada ha empezado con una revelación, musicalmente hablando: el anuncio de Fotocasa. Nada es tan hortera porque sí. La inmolación absurda de esta campaña tiene, en realidad, una raíz creativa realmente fascinante; la revisión de “Poco a poco… Me enamoré de ti”, estandarte de ese engendro, el Godzilla que asoló España hace 40 años: el pop melódico italiano, de la mano de grupos como Collage. La versión del anuncio, además de ubicarse en un ritmo mucho más asequible que la exageradamente autorreferencial cadencia original (poco a poco, sí), adapta la letra empezando con un foto a foto me enamoré de ti. Al estilo de Visionlab y el “Cristal gratuito” de 2012, en el que se parodiaban con brillantez a partir de “Súper disco chino” de Enrique y Ana.

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