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“Carol”, un melodrama almidonado

“Carol”, un melodrama almidonado

La glamurosa historia de mujeres y transgresión, protagonizada por Cate Blanchett y Rooney Mara, queda en un alegato falto de pasión. Cuando Patricia Highsmith ya había publicado y vendido los derechos cinematográficos de Extraños en un tren, se ganaba la vida como vendedora de juguetes en unos grandes almacenes. Un encuentro breve y fortuito con

La glamurosa historia de mujeres y transgresión, protagonizada por Cate Blanchett y Rooney Mara, queda en un alegato falto de pasión.

Cuando Patricia Highsmith ya había publicado y vendido los derechos cinematográficos de Extraños en un tren, se ganaba la vida como vendedora de juguetes en unos grandes almacenes. Un encuentro breve y fortuito con una clienta distinguida, elegante y de clase alta, conmocionó entonces su vida a tal punto que inspiró su novela El precio de la sal, la historia de una relación lésbica, que publicó en 1952 bajo seudónimo.

Con una estética convertida en una de las bazas del film, Todd Haynes ha dirigido Carol, a partir del guion de Phyllis Nagy (que fue amiga personal de Highsmith) basado en la obra que describe un episodio vital de una joven escenógrafa, Therese Belivet (Rooney Mara), para la película transformada en fotógrafa; Aprendiz de la vida, con un futuro donde todo es posible, queda fascinada por una aristocrática Carol Aird (Cate Blanchett), que se convertirá para ella en un modelo de mujer y acicate de su curiosidad insaciable.

La discreción propia de una relación prohibida situada en los años 50 trasciende también a la película, cuyo tratamiento de la homosexualidad es delicado, incluso en las escenas más explícitas. La elegancia que Heynes desplegó en Lejos del cielo (2002) se encuentra quintaesenciada en Carol (ambos filmes fotografiados por Ed Lachman) y aun así, el apabullante estilismo y fiel ambientación de un notable diseño de producción y una banda sonora icónica, corren el riesgo de ocultar o distraer de una historia bella, narrada con frialdad, en la que resulta complicado empatizar con el drama personal de las protagonistas.

Carol (2015, Todd Haynes)

Las dos mujeres son presentadas de una pieza; En el caso de la que titula la película, interpretando su segunda adaptación de Highsmith (El talento de Mr. Ripley), asistimos a su desgarradora decisión final tras la dolorosa aceptación pública de su condición sexual, a cambio del castigo de la sociedad, privándola del ser más preciado y, en el caso de Therese, contemplamos una reafirmación profesional, fruto de la confianza que le proporciona la influencia de una mujer fuerte, a una edad en la que todo está por hacer y por aprender.

Es imprescindible destacar el talento de Rooney Mara dando réplica a Blanchett, reconocido con el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes (el guion no le deja hacer mucho más), pero, sobretodo, el nuevo recital interpretativo de la australiana, a quien poco habría bastado para renovar cualquiera de sus anteriores papeles de gran dama. Aquí, una vez más, se supera a sí misma plasmando la ilusión del amor que hace brillar los ojos, el dolor de una madre separada de su niña y la determinación de vivir su propia vida a la luz del día.

A pesar de todo, nos quedamos con ganas de ver y escuchar la interacción de dos mujeres enamoradas, de tan diferente extracción social, en lo que fuera una relación desigual en tantos aspectos, excepto en la pasión que las une. Podríamos hablar de ecos de Douglas Sirk o de Mad Men, pero a Carol no le cuadra ni lo uno ni lo otro, como película llega tarde para contravenir las convenciones sociales y amorosas y, en cuanto a su fiel retrato de los Estados Unidos pre-Eisenhower, no augura progreso y modernidad.

A pesar de su mensaje final, sin palabras, Carol es una película que huele a recién planchada, como los vestidos que luce Blanchett, donde las discusiones conyugales están escritas a máquina y a los visones aun les queda mucho que tapar. El Festival de Cannes de 2015 otorgó a Carol la Queer Palm, pero a la espera de los Oscar, donde Mara y Blanchett compiten en diferentes categorías, a pesar de que la australiana pasa seis minutos menos que la “secundaria” en pantalla, sus 183 nominaciones en diferentes certámenes se han saldado hasta hoy con 41 premos.

Eva Peydró
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