72 Festival de Cannes: Dolan y Desplechin

En Cine y TV 24 May, 2019

Eva Peydró

Eva Peydró

PERFIL

Xavier Dolan regresa a Cannes  con Matthias et Maxime, un giro downsize en la filmografía del director de Mommy, tras el fracaso de la all-stars The Death and Life of John F. Donovan. Situada Quebec, contando con su fiel Anne Dorval y sus propios amigos como equipo de rodaje, está protagonizada por el propio Dolan (Max) y Gabriel D’Almeida Freitas (Matthias), quienes tras besarse como actores para un cortometraje, a petición de una estudiante, experimentan una transformación en sus sentimientos y su forma de relacionarse. Los temas recurrentes en su filmografía son abordados una vez más, pero sin un propósito definido, perdiéndose la dramaturgia entre gritos y ruidosas juergas de treintañeros. Los amigos, los conflictos familiares, especialmente con la madre, la sexualidad, son parafernalia habitual, más contexto que texto, en un filme de poca esencia, apenas desarrollada.

Dolan se limita a filmar largas secuencias de fiestas, despedidas, charlas, pero no llega a ahondar en el planteamiento potencialmente interesante que abre el filme, del que le sabemos bien capaz como ha demostrado anteriormente. Su tercera presencia en Cannes es una oportunidad perdida de indagar en la identidad, la riqueza y ambigüedad de los sentimientos entre amigos que se queda solo en un apunte, propio quizá de otro cortometraje.¿Aprueba el test de Bechdel? Sí.

Matthias et Maxime (Xavier Dolan, 2019).

Matthias et Maxime (Xavier Dolan, 2019).

La anterior incursión de Arnaud Desplechin en Cannes fue la extraña Los fantasmas de Ismael, cuyos problemas achacó al conflicto con sus productores que le obligaron a un final cut del que no se hacía responsable. Esta vez, con Roubaix, une lumière el problema no es un incoherente montaje, sino en todo caso lo convencional de un polar ambientado en la ciudad más pobre de Francia. El carismático comisario Daoud (Roschdy Zem) junto al joven Coterelle (Antoine Reinartz), recién llegado de la academia, investiga un incendio y un asesinato en la noche de Navidad, un incidente en el que están involucradas dos amigas, Claude (Léa Seydoux) y Marie (Sara Forestier).

Roubaix, une lumière (Arnaud Desplechin, 2019)

El director de Cuento de Navidad reconoce que su inspiración fue la película Falso culpable (Hitchcock, 1956) y su obsesión por el realismo, que no se atrevió a llevar hasta el extremo del director londinense, que había incluso filmado a los testigos reales en sus propios papeles. La intención de explorar los límites de la humanidad y la inhumanidad en un crimen tan absurdo como el de A sangre fría, su reconstrucción detallada y desapasionada funcionan a medias, no hay suspense y si bien hay momentos en que nos sobrecoge la excelente interpretación de las dos protagonistas, en otros no llegamos a entrar en un relato que abusa de la humanización de los policías, implicados personalmente en el bienestar de sus investigados y de sus víctimas. Agradecemos que el crimen no se muestre, que quede el vacío de un cuerpo, de alguien que se decidió eliminar del cuadro por un exiguo botín, impacta la reconstrucción de los hechos, pero se pierde la verdad en el retrato demasiado icónico del comisario, porque los seres hechos de una pieza ya son historia.

La película rusa Once in Trubchevsk, dirigida por Larisa Sadilova, es la crónica a lo largo de un año de un adulterio entre vecinos en un pequeño pueblo, ambos están casados y solo pueden estar juntos en los viajes que él, camionero, hace a Moscú. No es una historia de largo recorrido, no excede los tópicos de cómo dejar a las parejas, las situaciones que se alargan por cobardía, la desilusión o la frustración. Sin embargo, el estilo de Sadilova, el montaje y el punto de vista que evita juzgar y tomar partido, mantienen nuestro interés por un filme que su directora ha rodado tras casi una década sin dirigir. El ritmo es fluido, se evita el costumbrismo y las alusiones al pasado de Rusia (en el 75 aniversario de la liberación) muestran una naturalidad y realismo a tener en cuenta. Kristina Schneider como Anna, la amante, compone un personaje seductor y adorable, que se gana rápidamente al espectador. ¿Aprueba el test de Bechdel? Sí.

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