Vivir como si no hubiera un mañana - el Hype
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Sin miedo, Juan

Vivir como si no hubiera un mañana

Vivir como si no hubiera un mañana

Darme cuenta de aquello que estoy haciendo en cualquier circunstancia me permite despertar del aletargamiento y del olvido de mí mismo, en el que vivo de manera inconsciente. Me sigo empeñando en vivir sin sentir la vida. Me sigo empeñando en estar sin darme cuenta dónde. Me sigo empeñando en hablar sin saber, realmente, lo que

Darme cuenta de aquello que estoy haciendo en cualquier circunstancia me permite despertar del aletargamiento y del olvido de mí mismo, en el que vivo de manera inconsciente.

Me sigo empeñando en vivir sin sentir la vida. Me sigo empeñando en estar sin darme cuenta dónde. Me sigo empeñando en hablar sin saber, realmente, lo que digo. Cada día me empeño en ir para hacer algo y volver sin haber hecho nada.

No me resulta atractivo castigarme y además no disfruto con este tipo de reflexiones, pero es cierto que, cada cierto tiempo, me asaltan estos mismos pensamientos.

Sé que vivimos en un mundo en constante cambio, que la vida se va en un instante y no he hecho aquello que deseo con todas mis ganas, que lo escaso en la vida es el tiempo y lo suelo perder defendiendo mi ego, sacrificando mi felicidad en pos de tener razón, limitándome a causa de mis miedos por el qué dirán o lo que opinarán de mí.

Me justifico utilizando palabras y argumentos exquisitos que me convencen de lo bien que estoy y de lo mucho mejor que voy a estar.

Hoy he sentido una toalla seca y limpia cuando he salido mojado de la ducha. He sentido el aroma del perfume que utilizo cada mañana después de afeitado y me he dado cuenta de lo maravilloso que es poder abrir el grifo y sentir el agua fría caer en mis manos.

La piel de mi hija en la cara, la actitud de su abrazo y la amabilidad de sus palabras en nuestro primer encuentro del día han sido sublimes.

He encendido el televisor sólo para ver ese programa que me interesa y luego lo he apagado para seguir haciendo lo que me apetecía.

He pasado un rato con mis padres y he podido ayudarles en tareas que de normal no suelen hacer. He experimentado una alegría especial por sentirme útil y me ha emocionado escuchar, repetidas veces, su agradecimiento.

He bailado en mi habitación como si nadie me estuviera viendo, estaba feliz de poder sentir de una manera consciente aquello que hago habitualmente sin darme cuenta.

Quizá tendré que hacer más caso a Demófilo, padre de nuestros insignes poetas Antonio y Manuel Machado, que decía No te fíes de las palabras: en esta vida encontrarás a muchas personas que viven mal y hablan bien. Cuidar mi lenguaje a la hora de buscar excusas a mis comportamientos es fundamental.

Me he entrenado para vivir preocupado por el futuro, aplazando los sueños, y ahí siento mis miedos cada momento, pero vivir la vida como si no existiera un mañana es algo que me permite disfrutar al máximo, aunque el vértigo sea espectacular.

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