Vicente Ortí, el intérprete de la materia en Centro Cultural Bancaja
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Vicente Ortí. El intérprete de la materia

Vicente Ortí. El intérprete de la materia

Hasta el 25 de febrero puede visitarse en el Centro Cultural Bancaja de València la exposición del escultor Vicente Ortí (Torrent, 1947) comisariada por Martí Domínguez bajo el título Vicente Ortí. El intérprete de la materia. Una retrospectiva que repasa su trayectoria desde los años 70 hasta la actualidad, con una cuidada selección de medio

Hasta el 25 de febrero puede visitarse en el Centro Cultural Bancaja de València la exposición del escultor Vicente Ortí (Torrent, 1947) comisariada por Martí Domínguez bajo el título Vicente Ortí. El intérprete de la materia. Una retrospectiva que repasa su trayectoria desde los años 70 hasta la actualidad, con una cuidada selección de medio centenar de esculturas de madera, mármol, piedra y hierro, de un gran erotismo contenido y sinuoso.

Ortí, que ha expuesto sus obras en numerosos espacios de ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Basilea, Nueva York, Montreal o Miami, muestra aquí su lado más íntimo. La exposición nos aproxima a su universo particular, en ella el visitante percibe cómo el artista ha trabajado siempre desde la intuición, no prepara ningún esbozo previo y se deja llevar por el tacto y por sus percepciones, aclara el comisario. De hecho, Ortí suele insistir en la necesidad de tocar sus obras para notar sus matices. Se trata, por lo tanto, de un arte extremadamente visceral aunque medido en sus formas.

Podría decirse que la exposición está montada de manera tal que parece una visita al estudio del artista, que vemos elementos que le inspiran y que no forman parte de su obra propiamente sino de su taller, al fondo de la sala, incluso una fotografía suya creando al aire libre nos recibe e incita a conocer el halo que rodea a este creador. En palabras de Domínguez: Con esta muestra queríamos captar esa sensación deslumbrante que uno siente al entrar en su estudio, pretendíamos despertar todos aquellos estímulos, incluso esa angustia inicial. Se trata de un viaje por un caos de piezas, fetichismos y colecciones inverosímiles de los que Ortí saca su imagen interior a fuerza de trabajar el material.

Entre sus referentes destacan Chillida, Julio González, Brâncuși, los picapedreros del siglo XIV, los ebanistas artesanos y los forjadores de hierro. Cada pieza del artista dialoga con los elementos más primarios, desde una sensibilidad evidente, desde un espíritu de artesano como pocos quedan. Si conocer la biografía de cualquier artista aporta lecturas nuevas siempre a la hora de interpretar su trabajo, en el caso del escultor valenciano resulta clave porque en su infancia, tras padecer una meningitis que casi acaba con él y le dejó secuelas, como por ejemplo la sordera, huérfano de padre, tratando de salir adelante muy joven colaboró en una carpintería donde, visto su talento a la hora de trabajar con la madera, le aconsejaron continuar por ese camino.

Este valiente intérprete de la materia convive en Bancaja con dos exposiciones brillantes que, sin embargo, no le hacen sombra y son las de Joaquín Sorolla y Manolo Valdés que pueden visitarse también en la actualidad en diferentes plantas del centro. Recorriendo las salas nos damos cuenta de que son muchos los visitantes que se acercaban para ver a Sorolla o a Valdés y, sin embargo, se aproximan al trabajo del escultor por primera vez casi por casualidad. La feliz coincidencia incide en el número de visitas y da cuenta de una propuesta ecléctica, en cuanto a programación que sitúa al Centro Cultural Bancaja en el punto de mira como una de las fundaciones privadas más activas de la ciudad.

El escultor se expresa creando volúmenes y conformando espacios, talla figuras antropomórficas y arbóreas, nos sumerge en un bosque de maderas sensuales llenas de curvas finísimas. Los tonos tierra contrastan en cuanto a calidez con la piedra, en la que vemos dibujados semblantes femeninos, bustos tallados que insinúan hermosas vulvas. Texturas y formas que hablan de erotismo y rezuman vida con una brutal capacidad de resiliencia, concepto que refiere el acto de sobrellevar la adversidad, de reponerse frente al infortunio y continuar creando. Así, el artista inyecta entusiasmo por vivir en cada una de las obras que podemos contemplar en esta recomendable muestra.

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