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The Horrors: “Cuando empezábamos no pensábamos nunca en el futuro”

  • En Música
  • 29 noviembre, 2017
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The Horrors: “Cuando empezábamos no pensábamos nunca en el futuro”

Es fácil empatizar con The Horrors. Ellos son los underdogs más entrañables del pop británico. Comenzaron como un hatajo de colgados, jovencitos deudores de la estética trash, de la hechuras góticas de las pelis de Tim Burton y del garage rock más oscuro. Intentaban epatar en conciertos caóticos. Nadie daba un duro por ellos entonces, hace nueve

Es fácil empatizar con The Horrors. Ellos son los underdogs más entrañables del pop británico. Comenzaron como un hatajo de colgados, jovencitos deudores de la estética trash, de la hechuras góticas de las pelis de Tim Burton y del garage rock más oscuro. Intentaban epatar en conciertos caóticos. Nadie daba un duro por ellos entonces, hace nueve años. Pero el paso del tiempo ha acabado por darles la razón: cuatro álbumes después, son una de las realidades más sólidas de la escena de su país. Y aunque distan de ser un combo rompedor, muestran una suma inteligencia a la hora de filtrar referentes del post punk, del synth pop e incluso ciertas borrascas shoegaze. Como mínimo, hay una gran gema en cada uno de sus últimos álbumes: “Scarlet Fields”, “You Said”, “I See You” y la más reciente “Something to Remember Me By” son debilidades personales de quien firma. Canciones de un magnetismo poco común.

Están a punto de visitarnos. Será el 12 de diciembre en la sala Apolo de Barcelona, el 13 en la sala Moon de Valencia y el 14 en la But de Madrid. Es por ello que charlamos durante un buen rato con su guitarrista, Joshua Hayward, conocido también como Josh Third. Es el último por la derecha de la foto superior. Un licenciado en Física por la Universidad de Londres, de 32 años, responsable –podríamos decir que máximo– de la arquitectura sonora del quinteto, que completan el vocalista Faris Badwan, el teclista Tom Furse, el batería Joe Spurgeon y el bajista Rhys Webb

¿Dirías que V (Caroline/Music As Usual, 2017), el reciente quinto álbum que venís a presentar, es vuestro trabajo más diverso?

Sí, es bastante evidente, por el rango de sonidos que se plasman en el disco, los estados de ánimo que proponemos y las emociones que evocamos.

Creo que es una constante en vuestra carrera haber querido hacer siempre que cada trabajo fuera un poco más allá que el anterior. ¿Os aburrís rápidamente o veis cada nuevo disco como un desafío?

Sí, nos preguntamos muchas veces acerca de ello. Siempre nos ha parecido raro que una banda se limite a hacer lo mismo durante diez o doce años, y creo que esa es una de las razones por las que se aburren de trabajar juntos. Resulta más motivador intentar hacer algo diferente cada vez.

¿Dirías que, con el tiempo, habéis ido mostrando más inclinación por la creación de texturas envolventes que por el propio perfil melódico de las canciones?

No, no lo creo. Siempre nos han gustado las melodías simples y vigorosas, y creo que no las hemos abandonado en este disco. Puede que ahora nos guste sustentarlas en instrumentaciones que remiten a un estado de ánimo concreto. Creo que “Weighed Down” es un buen ejemplo: la melodía está ahí, aunque al principio lo que se imponga sea esa gran atmósfera que intentamos crear. Pero siempre intentamos que esa atmósfera esté al servicio de la melodía.

En “Weighed Down”, como dices, parecéis evocar un post punk espacioso, en “Hologram” da la sensación de que os confiáis más a la tecnología al estilo de los trabajos sintetizados de Tubeway Army, en “Press Enter To Exit” imprimís un ritmo de dub arrastrado y hasta bailable que no hubiera desentonado en plena resaca post rave, mientras que “Ghost” aparenta hechuras casi de trip hop y “Machine” es lo más industrial que habéis hecho nunca. No sé si en los últimos tiempos ha habido algo en vuestro menú como consumidores de música que haya favorecido esa diversidad…

Hemos tenido todas esas influencias que citas desde el día uno, pero lo que más ha cambiado con este disco es el método con el cual trabajamos. Antes escuchábamos a muchas bandas sintetizadas, grabábamos luego en nuestro estudio y llegó un momento en el que nos hartamos de eso. Pero esta vez necesitábamos tener a Paul Epworth con nosotros, y ha participado desde los primeros días, desde el mismo momento en el que estábamos escribiendo las canciones, que es algo que hasta ahora no habíamos hecho, tener esa visión externa desde el primer momento, antes de que las canciones tomaran forma. Creo que eso es lo que hace que este disco sea distinto, más que en el hecho de que nos compremos una recopilación post punk de Rough Trade.

Ok.

Parece que no me creas…

No, no he querido transmitir eso, de hecho te iba a preguntar por la aportación de Paul Epworth, más que nada porque tengo curiosidad por saber qué es lo que os atrajo de él a la hora de contar con sus servicios. ¿Fue alguno de los trabajos en los que ha estado envuelto, como puedan ser los de FKA Twigs, Lorde, Rihanna, Adele, London Grammar, Florence and the Machine, Coldplay, U2 o Paul McCartney, o fueron más bien sus métodos?

Sí, sus métodos, en realidad. Conocemos a Paul desde que empezamos, cuando él estaba produciendo a The Rapture y a Bloc Party, en medio de toda aquella extravagancia post punk de mediados de la década de los 2000. Ya trabajamos con él en uno de los temas de Luminous (2014), nuestro último álbum. De hecho, yo ya le había pedido trabajo hace quince años para ser su asistente en el estudio, cuando ni siquiera existíamos como banda, y yo aún estaba estudiando en la universidad. Él fue el primero que se interesó en que hiciéramos un disco algo más experimental, pese a haber producido discos comerciales y que han tenido mucho éxito. Quería algo que nos supusiera un desafío. Además tiene un carácter muy fuerte, y eso nos venía muy bien, porque no queríamos a alguien que simplemente se sentase en la parte de atrás del estudio para ser solo un supervisor. Paul era la elección perfecta.

Hablando de tu trabajo en concreto, ¿crees que has crecido como guitarrista en los últimos años, hasta el punto de que todo tu trabajo con los pedales y los diferentes efectos de sonido que creas son marca de la casa, seña distintiva del sonido de The Horrors?

Sí, continuamente me estoy reciclando y aprendiendo cosas nuevas sobre pedales y programaciones con el ordenador. Me gusta el sonido de la guitarra tal cual, pero creo que el tratar de embellecerlo con diferentes efectos –que puede ser como una batalla cuando no tienes la aprobación desde un principio del resto de la banda–, también mejora muchas veces el resultado final.

Creo que la voz de Faris Badwan también ha ganado en aplomo y versatilidad con el paso de los años. ¿Lo ves así?

Sí, totalmente. Ha trabajado muy duro en este disco, ha madurado, puede decirse que ha madurado como vocalista y también como persona.

Creo que debéis estar ya cansados de que cada vez que habláis con periodistas españoles os recuerden aquel caótico y accidentado concierto en la Moby Dick de Madrid de hace diez años, que solo duró media hora, y en el que vuestro vocalista acabó colgándose de la bola de espejos que presidía la sala y pegándose un buen golpe contra el suelo. Yo he de confesar que, en aquel tiempo, al igual que la mayor parte de la prensa, nunca pensé que fuerais a durar tanto tiempo ni que vuestros discos fueran a delimitar una carrera tan provechosa. ¿Y vosotros? ¿Lo creías entonces?

No, por supuesto que no lo pensábamos. Cuando empezábamos solo pensábamos en un disco, no pensábamos ni por asomo en los siguientes diez años. No pensábamos en el futuro. Y ese futuro ya ha ocurrido, han pasado esos diez años. Y creo que es porque siempre hemos querido experimentar y llevar nuestra música un poco más adelante. Lamento aquello con la bola de espejos, la verdad. Es algo que no creo que vuelva a ocurrir.

¿Cómo ves la escena pop británica hoy en día respecto a vuestros inicios?

Pues he estado pensando acerca de esto últimamente, y al final llego a la conclusión de que no me gusta la música que es popular. Siempre tienes que buscar por tu cuenta para llegar a descubrir aquellas propuestas que reclaman tu atención y valen la pena, y casi nunca son populares. Y es más o menos lo mismo hoy en día que hace diez años. Bueno, no, es peor, porque la industria está peor aún.

Para terminar: ¿qué podemos esperar de vuestros próximos directos en relación a las últimas giras?

Durarán nueve minutos, hasta que terminen de forma abrupta y accidentada (risas). No, en serio, tocaremos bastante material de este álbum, y luego iremos picoteando por los otros cuatro álbumes. Más o menos el guion habitual.

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