Survivor: no es un reality, es un juego (y te va a encantar) - el Hype
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Pérdida de series

Survivor: no es un reality, es un juego (y te va a encantar)

Survivor: no es un reality, es un juego (y te va a encantar)

Outwit, Outplay, Outlast. Todavía no sabes lo que significa, pero lee un poco más y abraza la religión del mejor programa de la televisión estadounidense. Llega un momento en la vida de todo ser humano en el que DEBES HACERME CASO. Hasta ahora, Pérdida de series ha sido un blog que ha tratado de enumerar

Outwit, Outplay, Outlast. Todavía no sabes lo que significa, pero lee un poco más y abraza la religión del mejor programa de la televisión estadounidense.

Llega un momento en la vida de todo ser humano en el que DEBES HACERME CASO. Hasta ahora, Pérdida de series ha sido un blog que ha tratado de enumerar las series que te estabas perdiendo (y no debías de estar perdiéndote). Hoy, dado que Survivor ha vuelto esta semana con su trigésima temporada, es la hora de cambiar el tono y pasar al: tengo una droga en la repisa, quiero que la pruebes y si te enganchas ya somos dos. Pero vamos por partes.

¿Qué es Survivor y por qué no me tengo que asustar cuando leo que es un reality?. Mira, campeón, los prejuicios tíralos a la papelera. Estados Unidos no es España. Sí, les gustan los escándalos sexuales y la polémica gratuita, pero en lo que respecta al prime-time de las networks hay una clave ineludible que todo programa debe cumplir: entretenimiento.

Survivor es un reality que junta a 18 concursantes en territorio salvaje durante 39 días. ¿El reto? Ser el único superviviente que llegue al final. Claro que aquí no interviene el público, sino que son los propios jugadores (y la palabra jugador es la que tiene que quedarte grabada con fuego) quienes se votan entre sí hasta conseguir el premio, nada menos que un maletín con un millón de dólares dentro. Not bad.

Survivor

¿Cómo funciona Survivor y por qué es entretenido?. Una vez los concursantes pisan tierra, el presentador (Jeff Probst, un crack cuyos one-liners acabarás recitando al cabo de cuatro episodios) divide a los jugadores en tribus y los enfrenta en diferentes desafíos que ponen a prueba el intelecto y el físico de cada uno. En los desafíos, las tribus pueden ganar recompensas (comida, mantas, equipos de pesca…) o ídolos de inmunidad. Estos últimos son especialmente importantes porque permiten a una de las tribus librarse de ir al tribal council (concilio tribal), una reunión de los miembros de uno de los equipos en la que se decide quién será el expulsado en el tramo final de cada programa.

Tanto la diversión que proponen los desafíos, con sus comebacks, “leches” y trampas; como la tensión de los tribal councils, en los que las alianzas y las traiciones son más comunes que las tormentas tropicales, son dos de las facetas que más entretenimiento ofrecen en Survivor. Si a eso le sumamos las disputas, el secretismo, los rajes, las entrevistas o la búsqueda de los hidden immunity idols (ídolos que te permiten salvarte de la expulsión), ya me dirás tú qué no hay de entretenido en todo esto.

¿Qué tiene de adictivo Survivor y por qué me va a entusiasmar?. Ante todo, Survivor es un juego. Un juego competitivo. Todos quieren el millón de dólares y todos quieren aprovechar los subterfugios que les brinda el sistema para llegar hasta la meta. El hecho de que cada decisión y cada palabra repercuta en el destino de cada concursante hace que Survivor convierta en un todo paranoico constante, atado tanto a las reglas del juego como a los aspectos sociales y de aleatoriedad del programa. Porque también hay mucho de suerte en Survivor.

En el momento en el que el primer capítulo se emite, empieza una guerra de favoritismos y preferencias que, créeme, hará que te estalle el cerebro. No porque el programa sea confuso, sino porque tendrás un favorito y querrás que sus decisiones sean las correctas; analizarás cada paso en falso y cada mísera traición que vaya en contra de su avance como concursante. Y claro, perderás la cabeza.

Survivor

¿Cómo empiezo a ver Survivor y qué no me puedo perder?. Debes empezar, tal y como los hardcore fans de Survivor recomiendan, con Survivor: Samoa, la 19ª temporada. Es una edición sencilla que introduce muy bien el juego del programa y que además es adictiva desde el primer minuto. Si después necesitas más, escucha la primera parte de este podcast que mis amigos Daniel M. Mantilla y Juan Sanguino grabaron hace un año y que abre las puertas a los nuevos reclutas.

Por otro lado, es NECESARIO que sigas los recaps de Dalton Ross en Entertainment Weekly. Son un repaso exhaustivo por cada episodio del programa que te harán soltar unas cuantas carcajadas. Dalton es bueno en eso y encima analiza muy bien todos los movimientos estratégicos de los jugadores. También suele entrevistar a Jeff Probst tras la emisión de cada capítulo, así que siempre hay un poco de inside info interesante en sus coberturas.

Nosotros ya hemos visto la première de la 30ª temporada, que empezó ayer, y tiene una pinta espectacular. Por si quieres un avance, Jeff divide a las tribus dependiendo del modo de vida de los concursantes: white collar (gente que toma LAS decisiones: empresarios, abogados…), blue collar (la clase trabajadora que mueve el país: camioneros, obreros…) y no collar (espíritus libres: artistas, vendedores de cocos…). Pinta bien, ¿eh?

Y aunque es probable que a este punto ya no sepas dónde estás o qué ha pasado en los últimos párrafos, lo importante es que he conseguido llamar tu atención. Hazme caso, engánchate y vuélvete loco con Survivor. Tal y como otros tantos que aquí estamos, escribiendo para que te unas a nuestro garito de drogadictos.

PD: Parks & Recreation tuvo un cierre de serie perfecto y tanto Broad City como Man Seeking Woman siguen a un nivel espectacular.

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