Stalker de pacotilla - el Hype
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La gran aventura de Pérez

Stalker de pacotilla

Stalker de pacotilla

¿Has sentido alguna vez la tentación de visitar psicopáticamente el perfil de Facebook de alguien, sólo para cotillear? Asúmelo, eres un stalker de pacotilla. Hace unos días un amigo me confesaba amargamente que se ha enamoriscao. Su amargor no era por lo del enamoramiento, qué va, era porque no le gustaba cómo se estaba comportando

¿Has sentido alguna vez la tentación de visitar psicopáticamente el perfil de Facebook de alguien, sólo para cotillear? Asúmelo, eres un stalker de pacotilla.

Hace unos días un amigo me confesaba amargamente que se ha enamoriscao. Su amargor no era por lo del enamoramiento, qué va, era porque no le gustaba cómo se estaba comportando él mismo: como un stalker, o acosador en la Red, en el idioma patrio.

El palabro da miedo pero no es para tanto. En realidad, lo que él llama acosar en la red es lo que toda la vida ha sido cotillear: de vez en cuando echa un vistazo a su perfil a ver si nota su grado de disponibilidad, cuáles son sus intereses, qué tipo de música o de cine le gusta… esas cosas, vaya. Eso que antes intentábamos averiguar preguntando a los amigos, ahora intentamos descubrirlas a través de sus publicaciones, visitando su perfil tropecientas veces y escudriñando quién comenta y qué comenta. Pero, sobre todo, visitamos su perfil para ver si publica una foto en actitud cariñosa con otro, supongo que para sentirnos como una mierda mal con fundamento.

Lo mejor de todo es que la gran preocupación de lo de acosar no tiene tanto que ver con el hecho de hacerlo, que está feo de por sí PERO. Es por el temor a que la otra persona se entere. Después de haber entrado cerca de chorrocientas veces al perfil de la muchacha en cuestión, se dio cuenta, aterrorizado, de que no sabía si era posible que la otra se enterara de su acoso en la sombra. ¿Qué pensaría de él? Iba a quedar fatal. Iba a quedar como el cotilla que era pero que no quería ser descubierto. La imagen de hombre maduro, centrado, inteligente y sereno podía desmoronarse en un segundo.

A partir de esta conversación me dio por pensar en lo fácil que era estropear las cosas por culpa de las redes sociales. Aunque tienen muchas cosas buenas, muy buenas, también tienen algunas reguleras, y es tremendamente fácil que haya malentendidos y situaciones que no sabemos explicar como nos gustaría. Y, para empeorarlo todo un poco más, aún no sabemos del todo cómo comportarnos si nos preocupa la imagen que queremos que los demás tengan de nosotros, y tampoco creo que hayamos interiorizado del todo que lo hacemos en la Red es casi para siempre, y casi siempre es público.

Así que, sin demonizar en absoluto las redes sociales (¡válgame!) y hasta que se consolide lo del uso, la netiqueta y eso, sólo nos queda tener un poquito de sentido común y no ser unos cafres amparados por la soledad del hogar y la distancia que impone el ciberespacio.

Por cierto, querido, a la pregunta ¿puedo saber cuál de mis contactos ha visitado más veces mi perfil, como un acosador de pacotilla cualquiera? la Red ha respondido que , y sin instalar ningún programa ni aplicación. El polígrafo dice que no lo hagas más.

Pérez
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