san valentin sin edulcorantes
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San Valentín sin edulcorantes

San Valentín sin edulcorantes

Es comprensible que muchos critiquen la más que excesiva naturaleza romántica de San Valentín, el 14 de febrero, una festividad exclusiva para parejas sentimentales. La fiesta internacional del amor hace que se plantee como una celebración cursi, pastelera y excesivamente romántica. Así pues, se impone ofrecer otra  perspectiva a esta celebración. Presentamos para ello, una

Es comprensible que muchos critiquen la más que excesiva naturaleza romántica de San Valentín, el 14 de febrero, una festividad exclusiva para parejas sentimentales. La fiesta internacional del amor hace que se plantee como una celebración cursi, pastelera y excesivamente romántica.

Así pues, se impone ofrecer otra  perspectiva a esta celebración. Presentamos para ello, una watchlist de amores creíbles,  que no mendiguen lágrimas y sin diálogos edulcorados. Estas películas homenajean al amor verdadero, veraz y más humano y evocan situaciones más próximas a la vida real, que muestran la cara más humana y sincera del amor. Películas ideales para ver en pareja, con amigos o solos. Así que, olvidemos El diario de Noa, Titanic o Un paseo para recordar y optemos por historias sanas y creíbles, aunque sólo sea para evitar un empacho sentimental. Solteros y solteras del mundo, este es vuestro momento.

Los puentes de Madison (Clint Eastwood, 1995)

Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County, Clint Eastwood, 1995).

Lo que surge entre Francesca y Robert es maravilloso, es amor verdadero, se aman de verdad, son almas gemelas. Sin embargo, hay un pequeño inconveniente: ella está casada. El personaje interpretado por Meryl Streep tendrá que enfrentarse a un durísimo dilema: huir con el amor de su vida y dejar su monótona e insípida vida o apostar por el amor a su familia.

Casablanca (Michael Curtiz, 1942).

Si hay algo criticable en las películas románticas, son sus cursis y poco realistas desenlaces. El chico consigue a la chica y son felices para siempre. ¡Patrañas! En la vida real, el chico a menudo no consigue a la chica y es precisamente sobre esta cuestión sobre lo que trata esta película. Más allá de los nazis y del espionaje, este film es la historia de un amor no correspondido, un romance que, aunque idílico, nunca podrá llegar a hacerse realidad. No obstante, los amores frustrados son en ocasiones difíciles de olvidar, y es entonces cuando resulta inevitable pensar que siempre nos quedará París.

Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice, Joe Wright, 2005).

Dos jóvenes que forman la pareja perfecta encajan a la perfección en muchísimos aspectos. Sin embargo, son precisamente estas características comunes las que impiden que el amor se manifieste. Ambos son orgullos y están llenos de prejuicios, pero del odio al amor se puede pasar en un abrir y cerrar de ojos. La trama del film no sólo se circunscribe a una historia de amor, sino al retrato de una sociedad heteropatriarcal decimonónica, en la que las mujeres no eran sino una moneda de cambio. Es Jane Austen, damas y caballeros, capaz de conmover y concienciar al mismo tiempo.

La boda de Muriel (Muriel’s Wedding, P.J. Hogan, 1994).

Durante la soltería, muchas personas sueñan con el día de su boda, resulta todo tan idílico… No obstante, este tipo de sueños tienen a veces un amargo despertar. Y es que la importancia social que se da a las bodas y al hecho de estar casado supone una gran presión, especialmente para algunas mujeres. La sociedad es capaz de difundir una imagen de cuento de hadas sobre estas ceremonias. El anhelo por casarse lleva a la pobre Muriel, carente de autoestima, rodeada de “amigas” superficiales y frívolas que la humillan, a que se deje arrastrar por el deseo vacío de casarse con un príncipe azul. Recomendamos esta gran película en nuestra selección de San Valentín, con una maravillosa y jovencísima Toni Collette, especialmente para aquellos que alguna vez en su vida, se han sentido un don nadie.

Memorias de África (Out of Africa, Sydney Pollack, 1985).

De nuevo, nos encontramos con Meryl Streep. Si el amor no correspondido es doloroso, el correspondido pero irrealizable duele todavía más. Esta es la cuestión que trata esta película dirigida por Pollack. En la exótica África, un amor veraz y sincero surgirá entre un hombre y una mujer. Sin embargo, cuando la mentalidad y las ambiciones personales se interponen, el romance inevitablemente se arruina. Ella quiere compromiso, pero él quiere libertad. Y es que a veces, por cuestiones tan nimias como éstas, lo que es al principio compatible e idílico se torna completamente antagónico.

Love Actually (Richard Curtis, 2003)

Love actually (Richard Curtis, 2003).

Film de varias historias románticas cruzadas, que si bien es posible que un par de ellas nos puedan resultar un tanto ridículas, el resto son increíblemente próximas. Todos son relatos amorosos cargados de realismo y credibilidad, por lo que resultan de lo más veraces y atractivos. Muestra una visión más verosímil del amor, en sus distintas facetas, ideales, difíciles, dolorosas o paradójicas. Y es que en muchas ocasiones, el romanticismo puede resultarnos el mejor de nuestros aliados, o nuestro peor enemigo.

Ruby Sparks (Jonathan Dayton, Valerie Faris, 2012).

No existen ni la mujer ni el hombre perfectos. Las palabras “humano” y “perfección” juntas constituyen un claro oxímoron. Pero ¿y si se pudiera crear una pareja a la carta? Pues de esto trata este film escrito y protagonizado por Zoe Kazan. Mediante el recurso del realismo mágico, este film busca una respuesta a la pregunta planteada anteriormente. Finalmente, su protagonista llegará a la conclusión de que esa media naranja ideal no existe. Pero no sólo eso, sino que aprenderá también que superada la ficción, aflorará esa falta de perfección, que es precisamente lo más hermoso entre los seres humanos, la libertad.

Expiación, más allá de la pasión (Joe Wright, 2007). San Valentín

Expiación: más allá de la pasión (Atonement, Joe Wright, 2007).

La adaptción de la novela de Ian McEwan que muestra la cara más oscura del más irracional de los sentimientos. No es sino la historia de un particular triángulo amoroso cuya solución será de lo más difícil de resolver. Más que una película de amor, es un relato sobre el desamor, que es capaz de llevarnos por caminos verdaderamente oscuros. El amor puede obnubilarnos, pero el desamor puede ir más lejos aún. Y es que cando no somos correspondidos, se puede generar un odio tan absurdo, que nos lleva a ser incapaces de diferenciar entre amigos y enemigos.

Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005). San Valentín

Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005).

¿Y si no fueran ni los celos, ni las parejas, ni la personalidad las trabas que entorpecen el amor? ¿Y si, en realidad, fueran leyes injustas y una sociedad intolerante? Esta es precisamente la cuestión que trata la película que dirigió el taiwanés Ang Lee en 2005, a partir de un cuento de Anne Proulx. Durante los años sesenta, un par de cowboys se enamorarán y a lo largo de más de diez años, tendrán que encontrarse de manera discreta y clandestina, apartados de la vista de la sociedad.

Todo lo demás (Anything Else, Woody Allen, 2003). San Valentín

Todo lo demás (Anything Else, Woody Allen, 2003).

Decíamos antes que el amor puede volvernos idiotas, hasta el punto de hacernos amar a aquellos que nos hacen desdichados e infelices. Woody Allen, en este film de 2003, nos muestra una sublime imagen del amor tóxico. Un joven y prometedor aspirante a escritor (Jason Biggs) entabla una relación con una chica que es verdaderamente sexy y explosiva (Christina Ricci). No obstante, con el tiempo se dará cuenta de que es una mujer  irritante, egoísta e insoportable, pero él está a pesar de todo perdidamente enamorado de ella y no está dispuesto a dejarla marchar.

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Langosta (The Lobster, Yorgos Lanthimos, 2015).

Esta atípica historia de amor muestra un mundo futuro y distópico, con un tono que roza la comedia negra y sin recurrir al tono burlón, donde la soltería está perseguida por la ley y todo aquél que se encuentre sin pareja es confinado en un hotel, teniendo 45 días para encontrarla. En caso de no conseguir emparejarse, será convertido en un animal, a elección del recluso. Paralelamente, están los solteros, un grupo proscrito y clandestino que se niega a seguir las reglas establecidas y que prohíbe las relaciones sentimentales y sexuales. No es sólo una excelente alegoría sobre la soledad, es también un retrato social, satirizando tanto a quienes se empeñan en tener pareja como a aquellos que se obcecan en permanecer solteros. Esta recomendacón de San Valentín incluye una crítica social que hemos visto en diferentes registros, éste es sin embargo tremendamente original y recomendable.

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