Peligro, curvas - el Hype
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Peligro, curvas

Peligro, curvas

El fenómeno de los blogs sobre tallas grandes ha cambiado para siempre y para mal el significado del maravilloso adjetivo curvy. Ando acongojado con dos asuntos que seguramente preludian la venida del Anticristo, otro Armageddon -sí, me refiero a una segunda entrega de aquel bodrio cinematográfico- o la victoria de Toni Cantó en las autonómicas valencianas.

El fenómeno de los blogs sobre tallas grandes ha cambiado para siempre y para mal el significado del maravilloso adjetivo curvy.

Ando acongojado con dos asuntos que seguramente preludian la venida del Anticristo, otro Armageddon -sí, me refiero a una segunda entrega de aquel bodrio cinematográfico- o la victoria de Toni Cantó en las autonómicas valencianas. El primero de ellos es la desaparición de los paquetes de garbanzos tostados de los lineales de los supermercados. Ando desesperado porque no los encuentro ni a granel. Por favor, ayudadme o acabaré fundando Garbanzófagos Anónimos de puro mono que tengo.

And I miss you, like the deserts miss the rain

And I miss you, like the deserts miss the rain.

El otro acontecimiento que me quita el sueño -porque protagoniza mis pesadillas- es la proliferación de hordas de blogueras que, amparadas en la etiqueta curvy, presumen de lorza desde sus púlpitos virtuales. Matizo ya, porque os soliviantáis a la mínima y si tuviera Twitter ya estaríais haciéndome unfollows… Me parece fantástico que existan plus size fashion influencers, del mismo modo que es necesario que las haya de tallas petite o del tipo choni poligonera. En la blogosfera, como en Grindr, cada cual tiene su público.

Crítico, primero, la apropiación indebida del adjetivo y su mudanza forzosa al siempre asqueroso universo de los eufemismos. Curvy es el parapeto tras es el que se escudan chicas que en vez de voluptuosas formas tienen en realidad un serio problema de sobrepeso. Ponerle un nombre cuqui ni lo enmascara ni lo soluciona, ni las convierte inmediatamente en referentes de estilo. Pero ellas así lo creen, sobre todo esto último. De hecho, quien osa criticar sus outfits, recibe inmediatamente el calificativo de intolerante (que es de lo que muchos van a tacharme a mí por culpa de este artículo). Pero yo me sigo explicando, que los caracteres van baratos: los atuendos de estas chicas me abominarían igualmente en una talla 38.

En Reino Unido, se celebra una gala que premia, entre otros actores de la industria, a las bloggers XXL

En Reino Unido, se celebra una gala que premia, entre otros actores de la industria, a las bloggers XXL.

Por otra parte, me alucina ese activismo prokilos, totalmente irreflexivo, que late en muchas de sus publicaciones. Os pongo el ejemplo contrario para que comprendáis -no hace falta que las compartáis- mis cavilaciones: ¿qué opinaríamos si una legión de blogueras enfundadas en tallas inferiores a la 28 defendieran bajo la etiqueta skinny que lo suyo mola? Supongo que pondríamos el grito en el cielo -lo que hoy viene siendo convertirlas en trending topic– y que pediríamos que cerraran sus bitácoras por incitar a la delgadez extrema y nada saludable. De hecho, esto que describo ya ha ocurrido.

Salvo honrosas excepciones, como el caso de los perfiles en Instagram de Felicity, la estilista plus size de Asos, o de Candice Huffine, la modelo XXL más cotizada del momento, muchos de los mal-llamados blogs curvy carecen de valor añadido: el criterio y el rollo, queridas, no son directamente proporcionales a la talla y el tiempo libre. En definitiva, si critico a determinado sector de la blogosfera carnosa, no arremeto contra su tamaño, sino contra su tamaña falta de responsabilidad, criterio y perspectiva.

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