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Peón en séptima

Partidas asombrosas

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Dos partidas memorables. Entre ellas median 80 años. En 1935, Nadjorf le ganó de modo fascinante a Glucksberg. En la segunda, jugada este verano en Biel, Navara triunfa con su rey “alpinista”.   #1 Miguel Nadjorf El ucraniano Igor Kovalenko –precioso nombre para un relato de espías- ganó el Memorial Nadjorf 2015, torneo disputado del 10 al 19 del pasado julio

Dos partidas memorables. Entre ellas median 80 años. En 1935, Nadjorf le ganó de modo fascinante a Glucksberg. En la segunda, jugada este verano en Biel, Navara triunfa con su rey “alpinista”.

 

#1 Miguel Nadjorf

El ucraniano Igor Kovalenko –precioso nombre para un relato de espías- ganó el Memorial Nadjorf 2015, torneo disputado del 10 al 19 del pasado julio en Varsovia. Miguel Nadjorf (1910-1997) era, además de un gran ajedrecista, un hombre divertido y seductor, con una personalidad arrolladora.  En el volumen 4 de Mis geniales predecesores (Ediciones Merán 2006), de Gary Kasparov, el ex campeón del mundo, además de analizar varias de las mejores partidas de Nadjorf, traza una estupenda semblanza del gran maestro polaco-argentino (emigró en los años treinta a Argentina): Nadjorf nació y creció en Varsovia. Sus padres lo llamaron Moisha-Mendel y en la familia lo llamaban afectuosamente Mickel, sin sospechar que este sería el prototipo de su futuro nombre en otro continente. Sin embargo, según su pasaporte, su nombre era Mieczyslaw (…) La verdadera eclosión de su talento solo se produjo en los años de la posguerraEn aquellos tiempos seguía siendo posible jugar al máximo nivel, confiando en gran parte en la propia comprensión del juego, la experiencia y el optimismo natural.

Los ordenadores, añade este cronista, han dejado muy atrás esa manera romántica e individualista de jugar al ajedrez, con la que los gladiadores del tablero se lanzaban al mar bicolor de las 64 casillas confiando sobre todo en su intuición y talento. Para que el lector de este blog compruebe la poderosa fantasía de Miguel Nadjorf, les dejo aquí el enlace de su victoria más famosa, una verdadera inmortal, lograda en ¿1935? con negras ante Glucksberg. Si no la conocen, la disfrutarán a tope. Y si la conocen, no sería una mala idea del todo que vuelvan a reproducirla. Es una partida asombrosa. Yo la he reproducido cinco o seis veces y siempre me produce deleite asistir al lance final de este encuentro memorable. Miguel, nombre de santos y artistas, dejó para la historia una obra de arte.

David Navara (República Checa, 1985)

David Navara (República Checa, 1985)

#2 David Navara

En Biel, ciudad suiza del cantón de Berna, se disputa tradicionalmente un fuerte campeonato de ajedrez. En el de este año compitieron Michael Adams (2740 ELO), Radoslaw Wojtaszek (2733), Maxime Vachier-Lagrave (2731), David Navara (2724), Pavel Eljanov (2723) y Richard Rapport (2671). Más que el resultado final del campeonato, me interesa en esta ocasión dejar constancia de una partida asombrosa, casi tanto como la de Nadjorf ante Glucksberg. Me refiero a la que le ganó Navara (República Checa, 1985) a Radoslaw Wojtaszek en la cuarta ronda del torneo. El rey blanco, más que un monarca, parece un alpinista. Desde su insegura posición en g1 va escalando puestos –es un decir- hasta llegar a una cobija aún más peligrosa en h8. Es casi inverosímil que al final se acabe salvando. La caminata de ese rey en apuros parece discurrir por El desfiladero del cobre (John Farrow, 1950, con Ray Milland y Hedy Lamarr) o el angustioso camino, con toda la pinta de ser letal, que recorren Gary Cooper, Susan Hayward, Richard Widmark y Cameron Mitchell en El jardín del diablo (Henry Hathaway, 1954), por citar dos buenos títulos de la edad dorada del western (el color y el cinemascope les sientan muy bien a las películas del Oeste). Les dejo también el enlace de la extraordinaria partida Navara-Wojtaszek.

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