Paciencia ¡Por favor! - el Hype
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Sin miedo, Juan

Paciencia ¡Por favor!

Paciencia ¡Por favor!

El ser humano necesita tiempo para sentir, comprender y transformar las emociones y los pensamientos… La rabia, la ira, el enfado, el miedo, la angustia, necesitan un tiempo de maduración y no un punto y aparte inmediato. Cuando alguien es capaz de aceptar que todo tiene un tiempo de maduración puede haber ganado gran parte

El ser humano necesita tiempo para sentir, comprender y transformar las emociones y los pensamientos… La rabia, la ira, el enfado, el miedo, la angustia, necesitan un tiempo de maduración y no un punto y aparte inmediato.

Cuando alguien es capaz de aceptar que todo tiene un tiempo de maduración puede haber ganado gran parte de su vida con esa simple fortaleza, que algunos llaman paciencia.

Hoy todo lo queremos para ya y si es posible para ayer. Vivimos empeñados en hacer miles de cosas y tareas aunque quizá ni siquiera sabemos siquiera para qué. La comunicación cada vez es más vertiginosa y la información circula casi más deprisa que la velocidad de la luz. Se ha implantado un carácter de inmediatez que nos está exigiendo cada día en exceso a nosotros y a todo bicho viviente. Hacemos una pregunta por el WhatsApp y queremos una respuesta ¡ya!, sin respetar los tiempos de cada uno…

En el tráfico cotidiano nos movemos con una impaciencia tal que no esperamos a que el verde luzca en nuestro frente y pasamos cuando el hombrecillo de los peatones comienza a parpadear… y que en ese transcurso de tiempo no se le ocurra a nadie pitarnos para que salgamos con rapidez porque podemos salir y cubrirlo de gritos e improperios. Conseguimos acelerar los procesos productivos de los animales, como con las gallinas que pasan de poner 30 huevos al año a unos 275…

Nuestro cuerpo no viaja a la velocidad de internet y nuestras emociones no siguen ese ritmo endiablado… de manera que sentimos los dolores de la impaciencia en él y les damos carácter de molestias, cuando en realidad son consecuencia, en la mayor parte de los casos, de ese exceso de celo social.

El ser humano necesita tiempo para sentir, comprender y transformar nuestras emociones y nuestros pensamientos… la rabia, la ira, el enfado, el miedo, la angustia, necesitan un tiempo de maduración y de colocación en el espacio y la forma adecuados. La paciencia está ya casi olvidada en nuestro mundo y todo es inmediato. Se necesita paciencia para aprender una profesión, para crear una relación de pareja, para lograr nuestros objetivos, para reemplazar un hábito y en nuestras empresas, paciencia para que alguien nuevo aprenda los sistemas, para que los nuevos retos sean asumidos por todos, para disfrutar del proceso desde que sembramos hasta que la cosecha se recoge, etc…

La naturaleza sigue sus ritmos y no por mucho madrugar amanece más temprano. La paciencia existe para darnos la capacidad de entender cómo suceden las cosas, el ritmo de cada una y saborear al máximo el eterno presente, el ahora, que no debemos acelerar, sino disfrutar.

Si cultivamos adecuadamente esta virtud, cada vez más olvidada, estaremos poniendo los cimientos para la consecución de todos nuestros sueños y podremos entender aquello que nos decía Immanuel Kant: La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia la debilidad del fuerte.

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