No vistas como un oficinista - el Hype
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No vistas como un oficinista

No vistas como un oficinista

La etiqueta en el entorno de trabajo es un tema delicado, particularmente para nosotros, que no gozamos de posibilidades tan amplias como ellas a la hora de elegir un atuendo adecuado para la oficina. No puedes venir a trabajar en pantalón corto, me dijeron cuando empecé a trabajar en cierta emisora de radio. Airado, esa

La etiqueta en el entorno de trabajo es un tema delicado, particularmente para nosotros, que no gozamos de posibilidades tan amplias como ellas a la hora de elegir un atuendo adecuado para la oficina.

No puedes venir a trabajar en pantalón corto, me dijeron cuando empecé a trabajar en cierta emisora de radio. Airado, esa misma tarde, me hice con un amplio surtido de pantalones largos en todos los tonos posibles: verdes, rosas, rojos… Cual Braveheart fashionista, exclamé mientras los pagaba: Me exigiréis longitud, pero nunca me arrebataréis el color.

El dress code laboral femenino permite, por ejemplo, tirantes y escotes, faldas cortas y hasta transparencias. Nosotros -visitad cualquier banco- nos vemos circunscritos al traje y la corbata. Por eso, atiendo la petición de un agobiado amigo que no sabía qué ponerse para su recién estrenado cargo en un ayuntamiento, y os obsequio con estos mandamientos de la etiqueta masculina en la oficina.

La década de los 50 y Manhattan no son 2015 ni el polígono industrial donde tú curras.

La década de los 50 y Manhattan no son 2015 ni el polígono industrial donde tú curras.

#1 Evita la corbata luciendo un fular

Escógelos de buen tamaño y en tejidos ligeros, haz que cuelguen como es debido y no temas a los estampados: estrafalario y estiloso no son antónimos.

#2 Evita la americana luciendo un cárdigan

La rebequita te cubre y hasta te arregla mejor que un blazer. Otra opción para evitarlo es invertir en abrigos y gabardinas, que encima resguardan más.

#3 No a los chinos, sí al corte vaquero sin lavar.

El uniforme del infierno deben de ser los pantalones de loneta en todos los tonos que van del beis al kaki… A menos que seas un cincuentón barrigudo haciéndote el chaval, opta por el corte de cinco bolsillos pero SIN LAVAR: el resultado es elegante y cómodo.

#4 Los zapatos marcan la diferencia

Mocasines castellanos en granate, bluchers de charol, oxford picados en tonos insólitos como el azul o el verde… Hay tantas posibilidades en el propio catálogo de Zara, que hasta me parece ofensivo que te calces unos náuticos en pleno invierno.

#5 Calcetines, ese pequeño reducto de rebeldía

¿Cuántas veces hace falta que reivindique los calcetines de colores?

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#6 Camisas estampadas, tus aliadas

¿Cuántas veces debo defender las camisas estampadas?

#7 Hay vida más allá del marengo y el marino

Y no hablo del marsala… Apúntate a los suntuosos chocolates, a los verdes militares, combina gamas de azules entre sí y añade notas de color en accesorios y complementos.

#8 Bolsos y maletines, para rematar un look

Sueño con el día en que me hagan ministro solo para poder justificar que llevo una cartera grande. De momento, las que tengo me valen para cargar con la agenda y el tupper… y para legitimarme como persona solvente y con autoridad cuando me toca reclamarle algo al banco.

#9 Si no hay más remedio, arriesga con el traje

Pasa de los lisos y opta por tejidos como la pata de gallo, la raya diplomática, el ojo de perdiz, el príncipe de Gales… Para los trajes monocromos, apúntate a los azules tinta y huye, hazme el favor, de los trajes de lino beige.

Estos 9 mandamientos se resumen en uno: medra y conviértete en jefe, podrás entonces ir en chándal, como el señor que a mí me obligó a no llevar bermudas.

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