Mundo Potter ¿ideal o distópico? - el Hype
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Mundo Potter ¿ideal o distópico?

Mundo Potter ¿ideal o distópico?

Aquellos que crecieron con los libros y/o las películas de Harry Potter comparten un mismo sentimiento. De niños deseaban, e incluso esperaban, recibir algún día la carta de aceptación en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. No aceptaban vivir como simples muggles, soñando con vivir en un castillo, estudiando transformaciones, encantamientos, defensa contra las artes

Aquellos que crecieron con los libros y/o las películas de Harry Potter comparten un mismo sentimiento. De niños deseaban, e incluso esperaban, recibir algún día la carta de aceptación en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. No aceptaban vivir como simples muggles, soñando con vivir en un castillo, estudiando transformaciones, encantamientos, defensa contra las artes oscuras… Viajar a Hogsmade, beber cerveza de mantequilla en las Tres Escobas y jugar a quidditch, Hogwarts y su mundo mágico, formaba parte del sueño de cualquier niño, e incluso de cualquier adulto.

No obstante ¿valoraban los potterheads todos los pros y los contras? ¿es realmente un locus amoenus este mundo ficticio creado por J.K. Rowling? Con el estreno de la película Animales fantásticos: los crímenes de Grindewald, analizamos críticamente el funcionamiento de todos los elementos del mundo mágico inglés. Se pretende ofrecer una visión alternativa sobre el funcionamiento del mundo mágico, desmontando su imagen, su autoconcepción y su metodología a la hora de afrontar según qué cosas.

Harry Potter y las reliquias de la muerte (David Yates, 2010)

Sede del Ministerio de la Magia.

Elitismo, sectarismo y supremacismo

El sistema mágico está constituido como un régimen aparte, concebido como una macrosociedad secreta dotada de autogobierno y ajena a la legislación estatal. Escapan a la autoridad establecida para autogestionarse a través de su propio sistema gubernamental, educativo y económico, son algo así como una secta elitista a escala nacional e internacional a la que algunos elegidos pueden acceder. Este acceso se fundamenta en criterios generalmente biológicos, ya que, por norma general, los futuros alumnos de Hogwarts nacen de dos magos o de un mago y un muggle. No obstante, existe una minoría de magos nacidos de muggles, a los cuales el sector mágico más reaccionario —la casa Slytherin o los mortífagos— les llama sangresucias.

Este sistema lleva implícito un sentimiento de superioridad respecto a los muggles. Y aunque no se educa en el ideario más excluyente, sí que es verdad que se difunde un concepto de inferioridad respecto al mundo muggle. Tienen una imagen de sí mismos de superhombres, una idea traspasada a lo largo de los siglos, y fundamentada en la supremacía del poder como don diferenciador y en la pertenencia a un grupo superior.

Este sectarismo peculiar hace que los pertenecientes a este mundo aparte tengan unos conocimientos del mundo muggle limitadísimos y basados en tópicos. A pesar de que tres de las cuatro casas muestran iniciativa de respeto y convivencia hacia los miembros del mundo no mágico, revelan sentimientos de superioridad hacia la sociedad muggle, una actitud condescendiente, considerándolos seres inferiores.

La integración de los magos en el mundo común es nula, se muestran completamente ajenos e ignorantes a todos los entramados políticos, sociales, económicos y culturales de la inmensa mayoría de la población. Los contactos con el mundo muggle suelen ser casuales y anecdóticos.

Harry Potter y las reliquias de la muerte (David Yates, 2010)

Imagen de Cornelius Fudge, trigésimo segundo ministro de magia.

Ausencia total de democracia y participación ciudadana

Como dijimos anteriormente, el mundo mágico tiene su régimen propio. Su gobierno recae en las manos del Ministro de Magia, un cargo de lo más antidemocrático que concentra en su figura los tres poderes, pues controla el gobierno y dirige también el Wizengamot, órgano de naturaleza legislativa y judicial. Por otro lado, no hay indicio  de la existencia de una constitución o carta magna que establezca los límites de un poder que le permitiera hacer cambios legislativos a su completo criterio. Nada más lejos de un estado de derecho.

El gobierno del mundo Potter controla, además, el periódico principal del mundo mágico: El profeta. Un diario sensacionalista y vendedor de noticias falsas al servicio de las necesidades políticas del Ministerio. En una palabra, “el cuarto poder”, los medios de comunicación en manos del poder político para controlar la opinión de las masas. En realidad, el Ministerio atenta contra uno de los principales derechos individuales: la libertad de expresión.

Por otro lado, no se indica, tanto en películas como en libros, si es o no un cargo electo. Sin embargo, siempre que hay un cambio de ministro de magia en la historia, no se menciona ningún proceso electoral. No hay partidos políticos ni órganos de tipo ciudadano dentro de este mundo, que doten del poder al pueblo mágico. Al parecer, el sufragio universal sólo es una práctica muggle.

Pero aquí no acaba la falta de derechos fundamentales. En el mundo mágico no existe la sindicación. Una lucha por la que los trabajadores muggles han sufrido a lo largo de su existencia para su creación. No hay indicios de la existencia de institución u organización similar que proteja los derechos laborales de los trabajadores mágicos.

Es por ello, que el ostracismo cultural y social del mundo Potter, del que hemos hablado antes viene muy bien a la clase política. La completa ignorancia acerca del mundo no mágico hace que se mantengan ajenos a alternativas gubernamentales y a cualquier tipo de ideología política en general. Así, se conserva este sistema dictatorial y elitista.

Harry Potter y la cámara secreta (Chris Columbus, 2002)

Harry Potter haciendo frente a un basilisco en la Cámara de los Secretos.

Hogwarts: centro de aleccionamiento y negligencia

¡Ah! Hogwarts, Hogwarts… El de Potter es elúnico colegio al que los niños quieren asistir, n antiguo castillo en el que no se estudia matemáticas o geografía, pero sí transformaciones o hechizos. De hecho, lo relacionado con asignaturas muggles se concentra en una llamada Estudios muggles, asignatura mal vista por cierto sector del alumnado y  cuyo carácter optativo da a entender que estos conocimientos son irrelevantes. Ante tal panorama nos preguntamos ¿será la educación, tal vez, un mecanismo de dominio?

Conectado con lo expuesto anteriormente, surge la idea de que el gobierno controla la educación. La prueba se encuentra en el hecho de la poca información trasmitida acerca del mundo no mágico. Incluso se estudia historia de la magia, pero no se ilustra a los estudiantes acerca del mundo muggle. Viven en una perpetua ignorancia acerca de lo que hay más allá del mundo mágico, excepto aquellos afortunados con padres muggles, que disponen de una visión más allá del mundo mágico.

Su propósito no es otro pues que orientarla hacia el supremacismo y el desconocimiento. En otras palabras, fomentar la cultura de la intolerancia y el desprecio hacia lo diferente. Así se consigue mantener el aislamiento social y cultural del que hemos hablado anteriormente. Todo esto pone de manifiesto que la educación no tiene ningún tipo de independencia dentro del mundo mágico. En definitiva, no es sino un arma más de control, una herramienta de propaganda. Por lo tanto el sistema educativo es una pieza más en el sistema totalitario en el que viven los magos.

Por otro lado, se trata de un colegio que siempre ha presumido de su nivel de seguridad. Tanto profesores como alumnos han alardeado de lo muy protegidos que se encuentran en este centro. No obstante, ¿hasta qué punto esto es cierto? En la piedra filosofalel banco de los magos sufre un asalto de magos oscuros para robar el objeto mágico más ansiado por Voldemort para poder regresar. ¿Qué deciden hacer? Llevar un objeto de tal magnitud a Hogwarts, un lugar lleno de niños. Una medida más que cuestionable.

No contentos con ello, se dispusieron a defenderlo con un perro gigante de tres cabezas, un ajedrez asesino y una planta estranguladora. Además, por si fuera poco, se indicó a los estudiantes que no entraran en el pasillo donde se encontraba la piedra, a riesgo de sufrir la más dolorosa de las muertes. ¿Quién en su sano juicio pone un objeto codiciado por magos peligrosos en un recinto lleno de niños? Es más, ¿a quién se le ocurre poner semejantes peligros  al alcance de cualquier niño o adolescente?

No obstante, la peligrosidad del colegio no se circunscribe a su interior, sino también a sus alrededores. Cabe resaltar, en primer lugar, la presencia de un lago en sus terrenos, que alberga un kraken o de un bosque prohibido (en el cual no es demasiado difícil entrar), en el que pueden hallarse peligrosas criaturas como centauros y arañas gigantes antropófagas.

Otro elemento destacable es la existencia de una cámara secreta que alberga un basilisco, y que fue hallada por dos muchachos de once años, pero no por profesionales experimentados. Esto pone de relieve la inmensa ineptitud de sus expertos y las pésimas condiciones que presenta este centro educativo. De hecho, algún alumno fue atacado por tal criatura, y ningún padre o madre presentó queja alguna por negligencia.

Y por si todo esto no fuera suficiente, en el cuarto año se celebró en Hogwarts un torneo en el que adolescentes de 17 años tenían que enfrentarse a dragones, criaturas marinas, dementores o esfinges. ¿Qué clase de centro educativo permite todas esas cosas? ¿Por qué los padres y madres permiten que sus hijos vayan a un centro de tales características? ¿Qué tipo de gobierno acepta que se ponga en constante peligro a menores de edad?

Después de lo anteriormente expuesto, resulta cuanto menos chocante que un colegio de tales características haya permanecido abierto. Esto pone en tela de juicio la calidad de su personal docente y de los expertos y asesores contratados por el Ministerio en materia educativa. ¿Habrán sido escogidos a dedo? ¿Existirá también la corrupción política en el mundo mágico? ¿Será lo único que tenemos en comun muggles y magos?

Harry Potter y el prisionero de Azkaban (Alfonso Cuarón, 2004)

Imagen de un dementor.

La pena de muerte, torturas y castigos inhumanos

Para abordar esta cuestión, debemos hablar de los dementores, una de las piedras angulares de la tiranía del Ministerio. Son las criaturas más temidas del mundo mágico, que se alimentan de los buenos recuerdos y de la felicidad, dejando allá donde van tristeza y desolación.  Pero no sólo eso, sino que son capaces de absorber el alma de sus víctimas, mediante el beso del dementor, cuyo resultado no es otro que un estado similar al de estado vegetativo persistente, cascarones vacíos pero aún con vida.

Estas siniestras criaturas son empleadas como recursos de tortura y de ejecución del Ministerio de Magia. Tengamos en cuenta que, la autonomía y hermetismo políticos del mundo mágico han hecho que éste no sea afectado por leyes nacionales ni internacionales. Esto permite a las autoridades utilizar tortura y pena capital.

Desde los años setenta hasta 1998, en Inglaterra se fue aboliendo progresivamente la pena de muerte. No obstante, debido a  su radical autonomía y ultraconservadurismo, estas reformas no se plasmaron en el mundo de Harry Potter. Más allá de las medievales e inaceptables condiciones de la prisión de los magos, este criptosistema no sólo conserva la pena capital, sino que la lleva aún más lejos. La mayor condena a la que puede ser sentenciado un mago no es otra que el beso del dementor. Para los magos, esta pena peor que la muerte, como hemos dicho, les deja como una cáscara sin interior.

El nivel de crueldad que muestra esta medida va mucho más allá de la pena capital muggle ¿Por qué? Porque permite que el condenado no disponga de un sacerdote antes de la ejecución para salvar su alma. Al contrario, el alma del reo permanecerá el resto de su vida en el interior de una de esas criaturas. Una violación de los derechos humanos que no es objeto de crítica por parte de la sociedad mágica. Por otro lado, el gobierno muggle, no interviene en modo alguno en estos menesteres. El primer ministro británico hace oídos sordos, legitimando así esta más que evidente represión.

Por otro lado, según reza la Solemne Declaración de los Derechos Humanos: nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Obviamente, pocos países cumplen esta premisa. En realidad, ningún país del mundo cumple al 100% todos los artículos de este código.

No obstante, en el mundo mágico, la violación de este artículo concreto es flagrante y continua. Prueba de ello es la prisión de los magos: Azkaban. Una prisión guardada y protegida por dementores, cuya presencia hace que desaparezca cualquier resquicio de alegría y felicidad. En otras palabras, sin buscar su reinserción, los presos son sometidos a una continua tortura psicológica las 24 horas del día. Como puede verse, las torturas en el mundo mágico se elevan más allá de lo concebible. Ni los funcionarios de Guantánamo tienen la capacidad o la imaginación de hacer algo así.

Lo expuesto anteriormente deja claro lo más que imperfecto que es el mundo mágico. Es evidente que se trata de un sistema anquilosado en el pasado, medieval y de marcado carácter totalitario. Es posible que sea mucho más difícil resolver problemas sin magia. Podría ser cierto que estudiar encantamientos sea más divertido que estudiar biología, pero lo que es evidente es que el mundo muggle, a pesar de todo, es una utopía comparado con esto. Es incuestionable que las novelas de Harry Potter son historias del bien contra el mal, pero también de la lucha por el poder, y nos enseñan que no hay un mundo perfecto. Aprendemos que el cambio no se espera, se conquista.

Es por ello que, sin embargo, hay un rayo de esperanza al final del túnel. Entre las dos fuerzas ultraconservadoras que luchan por el poder, jóvenes incorruptibles como Harry y sus amigos lo arriesgarán todo para cambiar las cosas. La historia se repite una vez más…

¡Magos y muggles del mundo, uníos!

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