Los primeros DJs “modernos”: David Mancuso - el Hype
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Los primeros DJs “modernos”: David Mancuso

Los primeros DJs “modernos”: David Mancuso

Hemos sustituido la etiqueta de “mezcladores” por “modernos”, porque David Mancuso tenía un concepto diferente, prefería dejar respirar los temas y que se desarrollaran en toda su extensión. Aunque su aportación a la cultura clubbing es capital, como podrás leer. Mancuso pertenece a esa estirpe de artistas que son pioneros y visionarios. Ha inspirado a

Hemos sustituido la etiqueta de “mezcladores” por “modernos”, porque David Mancuso tenía un concepto diferente, prefería dejar respirar los temas y que se desarrollaran en toda su extensión. Aunque su aportación a la cultura clubbing es capital, como podrás leer.

Mancuso pertenece a esa estirpe de artistas que son pioneros y visionarios. Ha inspirado a coleccionistas de discos, djs, clubs y sellos. Su pasión por la música es tal que su principal fundamento es respetar las canciones de principio a fin. Pero esta pasión también la demostraba a la hora de seleccionar el público que asistía a sus fiestas, como el sistema de sonido que utilizaba para sacar el mayor rendimiento y profundidad a los temas que seleccionaba en su loft, cercano a los clubs con más glamour de Nueva York. Arthur, Le Club y el Cheetah.

mancuso

Cicely Tyson and Miles Davis en el club Cheetah (1968).

Eran finales de los años 60 y las drogas psicodélicas, la liberación sexual, y la cultura hippie inundaban la sociedad americana de aquellos años. El día de San Valentín de 1970, Mancuso hizo su primera fiesta en el loft donde vivía, su nombre Love Saves the Day, un nombre con claras referencias al acrónimo L.S.D. Inauguraba con esta fiesta el concepto de las private party, algo muy común en nuestros días pero muy novedoso en aquella época.

Los asistentes a estas primeras fiestas formaban parte de distintos colectivos marginales para los estándares de aquella época, negros, latinos, gays, artistas underground unidos por la música. En estas fiestas no se servía alcohol, ni drogas, pero sí comida ya que a las 3 de la mañana no había licencias para tal uso en los locales. Además, también podían entrar niños acompañados de sus padres. Quizás, debido a que había vivido su infancia rodeado de monjas, que alternaban sus cuidados con zumo y discos que reproducían en una gramola para que los niños pudieran cantar y bailar.

Lo que en un principio se planteó como una serie de fiestas de alquiler puntuales a las que asistía un reducido grupo de invitados, con una entrada que costaba 2,5 dolares incluídos guardarropa, comida y música, derivó en uno de los lugares más emblemáticos de Nueva York. Su influencia fue tal, que los clubs que funcionaban en aquella época empezaron a tomar prestados ideas y conceptos que Mancuso desarrollaba en su loft. El éxito fue tal, que su vivienda dió nombre al nombre del club, The Loft.

Para crear esa atmósfera, David no dudó en reforzar y dedicarle una especial atención al sistema de sonido, para ello contó con la ayuda de Alex Rosner, apasionado de la alta fidelidad, para crear uno de los sound system más importantes de la ciudad. La pasión por la música de ambos desembocó en la creación de este sitio tan especial para los amantes de la música, en general, y de la música negra, en particular. Alex Rosner sería, tiempo después, el responsable de crear la primera mesa de mezclas para discoteca, y el responsable del sonido de los más importantes clubs de NY. Mancuso aportaba las ideas visionarias y Alex Rosner sus conocimientos técnicos, sobre  qué componentes utilizar y dónde colocarlos para conseguir la audición perfecta.

Aunque conoció al trío de West Village, Francis Grasso, Capello y D’Acquisto, que le introdujeron en sus nuevas técnicas de mezclar, el corte, el slip-cue, y a cuadrar el compás, las cuales puso en práctica durante unos años para algunos como D’Acquisto, en sus mejores años, cuando David Mancuso formuló sus ideas sobre cómo desarrollar una sesión, abandonando la idea de mezclar, buscando más un estado de ánimo que un virtuosismo musical. Con ello consiguió una profunda narrativa musical que, en palabras de Larry Levan, podía llegar a saltar las lágrimas de los presentes en aquellas fiestas.

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