Las máquinas nos humillan - el Hype
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Peón en séptima

Las máquinas nos humillan

Las máquinas nos humillan

Hace un cuarto de siglo nadie creía que un ordenador sería capaz de ganarle al campeón mundial. A un jugador fuerte, sí. Pero al mejor de todos, no. En 1996, Kasparov (1963), el ajedrecista número 1 desde hacía más de una década y uno de los mejores de la historia, le ganó a la potente computadora

Hace un cuarto de siglo nadie creía que un ordenador sería capaz de ganarle al campeón mundial. A un jugador fuerte, sí. Pero al mejor de todos, no.

En 1996, Kasparov (1963), el ajedrecista número 1 desde hacía más de una década y uno de los mejores de la historia, le ganó a la potente computadora Deep Blue por 3 a 2. ¿Tan solo por 3 a 2?, pensamos muchos. Apretada había estado la cosa. Quizá Kasparov se confió en exceso, sobrevalorando sus propias fuerzas. El asunto necesitaba aclararse. Al año siguiente, Deep Blue y el gran Kasparov volvieron a enfrentarse a seis partidas. Un escalofrío recorrió el orgullo creativo de todos los ajedrecistas, me atrevería a decir que de toda persona con amor propio: Deep Blue le ganó limpiamente a Kasparov por 3,5 a 2.5.

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Tras el revolcón sufrido por los jugadores de ajedrez con cabeza, sentimientos y corazón, tocaba sopesar fríamente lo que estaba ocurriendo, metidos como estamos en un desmelenado proceso de revolución tecnológica. Pues pasaba algo sencillo y al tiempo descorazonador -porque así perdemos un poco más el control de nuestro destino-: las máquinas nos daban un nuevo revolcón, nos humillaban otra vez, como habían profetizado en sus relatos Ray Bradbury, Isaac Asimov, Arthur C. Clark o el genial Stanislaw Lem: son las naves espaciales -inventadas por nosotros, eso es cierto- las que nos llevan a otros planetas, los coches corren mucho más que los humanos, los cajeros automáticos, que por lo visto nunca se equivocan, hacen sus propias cuentas y deciden si nos dan dinero o no a las tres de la madrugada, en los servicios de muchos restaurantes los sistemas inteligentes deciden apagar la luz cuando a ellos les da la gana, dejándonos en la oscuridad y la incertidumbre, los e-mails han sustituido a los carteros…

Estos últimos días se ha jugado la 6 temporada de un encuentro de ajedrez entre sofisticados ordenadores alimentados con billones de datos. La final la juegan la computadora Bacalao (precioso nombre) contra la computadora Komodo 7x. Bacalao tiene 3.164 puntos de ELO y Komodo 7x, 3.155. Ambas tienen respectivamente 284 y 275 más ELO que el campeón del mundo Carlsen (2.880).

He reproducido varias  partidas de Bacalao contra Komodo 7x. En muchos momentos no entendía prácticamente nada. Para aclararme, tuve que analizar los lances más complejos… con la ayuda del sistema de análisis Fritz. Otra vez, en manos del dichoso cilicio.

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