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La nueva cinemática

Las lágrimas de Laida Lertxundi

Las lágrimas de Laida Lertxundi

La galería bilbaína La Alhóndiga muestra varios trabajos de la artista afincada en California. La hemos entrevistado para El cine que viene de RNE y nos invita a escuchar I worry de Barbara Christian y He´s down on me de Betty Green, mientras conocemos más de su obra y su persona. Las lágrimas de Laida

La galería bilbaína La Alhóndiga muestra varios trabajos de la artista afincada en California. La hemos entrevistado para El cine que viene de RNE y nos invita a escuchar I worry de Barbara Christian y He´s down on me de Betty Green, mientras conocemos más de su obra y su persona.

Las lágrimas de Laida Lertxundi estaban secas mientras se alejaba de Washington  Square. No era por el frío del febrero neoyorkino, sino porque alguien le dijo que la estructura metálica que rodea el interior de la inmensa biblioteca de la NYU se acababa de colocar para evitar los dos suicidios anuales de alumnos que saltan por el patio hasta reventarse contra el mármol del suelo. Ella no podía estudiar cine en una fábrica de títulos en la que una formación artística quedaría eclipsada por la competitividad.

The room called heaven

The room called heaven

Llora cuando te pase, pensó mientras escuchaba My tears are dry de Hoagy Lands en su reproductor de mp3. Un tren que tomó en Penn Station la llevaba hacia el norte. Contra el curso del Hudson a su izquierda, adelantaba cascotes flotantes de hielo. Se alejaba 100 millas de Manhattan hasta alcanzar el campus que acoge la sepultura de Hannah Arendt, asomando entre la nieve: Bard College.

My tears are dry

My tears are dry

Peter Hutton enseñó después a Laida cómo rodar en 16 mm. Por eso las limitaciones del celuloide han conformado su manera de trabajar. La economía del rollo de película, su luminosidad, su contraste, así como sus tiempos de metraje, que acaban marcando la estética de su peculiar cine experimental. Lo procesual, donde una búsqueda es un fin, se da en la convivencia con un grupo humano de colaboradores a ambos lados de la cámara, cuya idiosincrasia queda en las antípodas de un rodaje convencional. Tan lejos como la distancia entre LA, California y Utskor, Noruega.

Un amanecer en Lax Riddle Unit (2011) sólo puede ser acompañado con una canción como Love attack de James Carr, porque quizás ningún género musical como el soul se parece tanto a su cine: los instrumentos atrás y la voz en primer plano expresando el alma, que deja al descubierto sentimientos que no necesitan de más arreglos. Varias canciones lleva en la cabeza la cineasta vasca cuando rueda y acabarán sonando de manera diegética en alguna toma del plano que materialice. Por su emoción o por su letra encajarán en su cine, como cuando escuchamos My tears are dry en una panorámica hacia el cielo en su cortometraje homónimo.

Utskor: Either/Or

Utskor: Either/Or

A veces sus películas se construyen cuando ecos literarios, cinematográficos y musicales se materializan en una imagen genuinamente californiana, como en la instalación We Had the Experience But Missed the Meaning (2014), aunque también sus sentimientos políticos pueden aterrizar en Noruega para elaborar un paralelismo transnacional como en Utskor: Either/Or (2013). En ambos casos y como en casi toda su obra, los grandes conceptos e ideas dominantes entran en crisis para dejar desnuda la terrenal humanidad del día a día.

Hasta el 18 de mayo puedes ver una buena muestra de sus trabajo en la galería La Alhóndiga de Bilbao.

Lax riddle unit

Lax riddle unit

Samuel Alarcón
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