La mer + El topo - el Hype
Share on Pinterest
Share with your friends










Enviar
728 x 90

On connaît la chanson

La mer + El topo

La mer + El topo

A Julio Iglesias uno se lo imagina paseando de lino blanco en un atardecer playero, aparcando en batería un descapotable en Miami junto a otros deportivos, amenizando romaces entre maduritos regados con cócteles de colores, comprando relojes que brillan más que su señora (y truhana) sonrisa y… ¿en una película de espías? Que no se diga

A Julio Iglesias uno se lo imagina paseando de lino blanco en un atardecer playero, aparcando en batería un descapotable en Miami junto a otros deportivos, amenizando romaces entre maduritos regados con cócteles de colores, comprando relojes que brillan más que su señora (y truhana) sonrisa y… ¿en una película de espías?

Julio Iglesias + El Topo

Que no se diga que somos demasiado finolis. En este caprichoso blog, somos omnívoros tanto musical como cinematográficamente. Y si Julio Iglesias merece una entrada, pues se la damos y andando. Quien quiera cohartadas prestigiadoras que sepa que la canción seleccionada es su ilustre versión de La mer (la gran canción de Charles Trenet de 1946 que también popularizó Bobby Darin en inglés como Beyond the sea) interpretada, nada más y nada menos, en el célebre Olympia de París (el mismo escenario del bulevar de las Capuchinas que iluminó a Jacques Brel, Frank Sinatra, Beatles y Rolling Stones o Paco Ibáñez). Una toma en directo que hace tres años fue la guinda de El topo, un film de espías supremo que unió al escritor John le Carré, al director escandinavo Tomas Alfredson y a Julito en una misma y gloriosa secuencia.

El Topo (2011, Tomas Alfreson)

Como toda buena película de espías de los años de plomo, El topo es un galimatías de agentes dobles o triples tan lioso como magnético. “¡No se entiende!”  bramaran los espectadores con déficit de atención o con excesivas ganas de entenderlo todo, todo y todo para disfrutar de una película. Y hasta puede que tengan razón. Pero, de alguna manera, cuando este ovillo argumental se acerca a su fin, empieza sonar La mer y, mecida en su hortera oleaje, la película parece que se resuelva por arte de magia. Julio Iglesias deshace la entropía. Julio Iglesias como deus ex machina. Julio Iglesias como inesperada banda sonora en una fiesta de espías-oficinistas en la que caen todas las caretas. Y Julio Iglesias como vencedor musical postrero de una película que hasta entonces parecía que iba a tener como ganador sonoro a otro Iglesias (Alberto, magnífico en todos los pespuntes setenteros de su soundtrack original). Porque, ¡hey!, al final, Julio siempre triunfa. No lo olvidéis nunca.

Joan Pons
AUTHOR
PERFIL

Artículos relacionados

Comentar

Debes ser registrado para dejar un comentario.

La Cabina 2017

LO + VISTO

Últimos artículos del autor







Lulú – Teatre Talia

Nuestros autores