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Por qué John Oliver no estuvo a la altura con Donald Trump

Por qué John Oliver no estuvo a la altura con Donald Trump

El programa de noticias y entretenimiento de HBO atacó al candidato a la presidencia de Estados Unidos sin demasiada imaginación. Porque lo cierto es que Last Week Tonight with John Oliver podía haberlo hecho bastante mejor en su programa-ataque contra Donald Trump. Sí, quedará marcado el apellido Drumpf que ahora Twitter y los pundits americanos con tan buena

El programa de noticias y entretenimiento de HBO atacó al candidato a la presidencia de Estados Unidos sin demasiada imaginación.

Porque lo cierto es que Last Week Tonight with John Oliver podía haberlo hecho bastante mejor en su programa-ataque contra Donald Trump. Sí, quedará marcado el apellido Drumpf que ahora Twitter y los pundits americanos con tan buena gana usan para nombrar al candidato a la presidencia norteamericana, pero la reputación de Oliver no ha estado a la altura de lo que Trump exigía.

Donald Trump es un candidato racista, demagogo, abusón y una amenaza contra la sociedad estadounidense. La agresividad con la que el establishment político del país le ataca ahora mismo carece de precedentes, y sin embargo los votantes acuden en masa a votarle semana a semana, primaria tras primaria. Es esa cantidad de flechas de papel que no han hecho nada sobre el escudo populista y malhablado de Trump la razón por la que John Oliver tenía que haber asestado un golpe bastante más envenenado y relevante.

Donald Drumpf

Porque Last Week Tonight with John Oliver no es otro programa más y el escrutinio que le debemos siempre es mayor. No es un programa de noticias satírico al uso, como lo era el Daily Show de Jon Stewart, y no es un programa de entretenimiento ligado a la actualidad como lo son los late night de las networks(Jimmy Fallon, Seth Meyers y compañía).

John Oliver, a diferencia de los mencionados, afronta la actualidad política con argumentaciones mucho más cuidadas; hay espacio para la risa en cada one-liner, pero está todo sustentado por una investigación periodística previa. En varias ocasiones hemos escuchado a Oliver decir eso de: Había 20.000 páginas de documentos, ¿y sabéis qué? Nos las hemos leído todas.

Ese tipo de declaraciones le permitían a Oliver recibir los aplausos de la bancada, pero también hacer que sus discursos fueran mucho más contundentes. Y en un tiempo en el que, ya lo hemos dicho aquí, tira más un GIF que una portada del New York Times, el programa de HBO tenía que haber sido más ambicioso en ese apartado —sobre todo teniendo en cuenta que venían de un parón invernal y tuvieron tiempo de sobra para preparar algo bestia de verdad.

John Oliver Tabaco

Trump tiene multitud de debilidades; algunas ya han sido explotadas por varios medios de comunicación (Trump University o las bancarrotas, por ejemplo) e incluso se ha preguntado por ello a Trump en los debates republicanos de turno. Pero la labor de Oliver siempre ha sido otra: la de exponer información vergonzante y contradictoria de los poderosos y la de hacer entretenimiento de las fallas políticas de los protagonistas de cada programa.

Los episodios sobre las tabacaleras, el espionaje gubernamental o la FIFA estuvieron muy por encima de las circunstancias y todavía hoy actúan como referentes en YouTube a la hora de atacar a las instituciones que tanto la han cagado en sus respectivos campos, pero nada va a recordarse de este capítulo sobre Donald Trump, que simplemente ha repetido casos expuestos por los diarios y las cadenas de televisión estadounidenses y los ha decorado con un par de juegos de palabras y chistes fáciles.

Vale, sí, Donald Drumpf hará mella, pero es algo que podía haber viralizado cualquier otro tuitero con un mísero GIF.

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