Humor y glamour con Elle Fanning - el Hype
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Lifestyle

Humor y glamour con Elle Fanning

Humor y glamour con Elle Fanning

Una actriz abanica una roca; Luego, cuida de su tierna mascota; Más tarde, airea el correo que recibe de sus admiradores; Después, se broncea y hasta juega a buscar encuadres, formando con sus dedos un rectángulo panorámico. El relato, como podréis comprobar, no tiene la menor gracia. Ahora, los que al menos chapurreéis el inglés,

Una actriz abanica una roca; Luego, cuida de su tierna mascota; Más tarde, airea el correo que recibe de sus admiradores; Después, se broncea y hasta juega a buscar encuadres, formando con sus dedos un rectángulo panorámico. El relato, como podréis comprobar, no tiene la menor gracia. Ahora, los que al menos chapurreéis el inglés, haced el favor de mirar una de las últimas producciones de la revista Vogue.

Efectivamente, la maravillosa polisemia del inglés y el carisma inagotable de Elle Fanning han tenido mucho que ver en que esta pieza sea uno de esos -ansiados pero cada vez menos excitantes en tanto que abundantes- fenómenos virales. Mientras escribo este post, el clip lleva cerca de cuatro millones de reproducciones en Facebook y ha sido compartido en redes por cabeceras de moda y estilo de medio planeta. El hábil guión recupera -y exprime hasta la espasmo- un chiste que hace tiempo vimos estampado hasta en camisetas, aquel célebre I am a huge metal fan. ¿Lo recordáis?

I'm a huge metal fan

Elle Fanning’s Fan Fantasy riza el rizo y va camino de ser un refrescante paradigma sobre el uso del humor inteligente en la comunicación de moda. El sector peca, en mi opinión, de tomarse demasiado en serio en demasiadas ocasiones. Y nosotros -revistas, periodistas, estilistas, diseñadores y demás profesionales de la industria- debemos reconocer que preferimos que el monstruo de la sofisticación no sonría: glamour y elegancia son términos que dibujamos mejor sobre un rictus torcido, sobre un rostro altivo, sobre una efigie hierática.

El relato de la moda suele abundar en ese algo inalcalzable, aspiracional y lujoso que la rodea: si no la puedo tener, la deseo más. Y, claro, la sonrisa amplia, la risa sincera, el subidón de una carcajada irrefrenable está al alcance del más común de los mortales. A la moda -y no es preocupante- le sienta mejor el mal humor, reconozcámoslo.

Dicho lo cual, ¿no provoca una envida sana sanísima este breve fashion film, que es un cortometraje hilarante? ¿Podríamos haber hecho en España, por ejemplo, un ejercicio así de audaz? ¡Con lo que nos gustan los dobles sentidos, los juegos de palabras y toda suerte de chistes léxicos! ¡Y la de cómicas geniales que tenemos en cartera! Solo necesitamos una montaña, un cirio, un perro y algo de gente que rodee a una de nuestras mejores actrices.

Yo ya me lo imagino: Una candela. Una Peña. Candela Peña. El can de Candela. La Peña en la peña. Mucha peña con la Peña. ¡Dales candela, Candela!

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