Un Halloween con Bette Davis - el Hype
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Cine y TV

Un Halloween con Bette Davis

Un Halloween con Bette Davis

Una de las actrices que más partido sacó a su crepúsculo actoral fue Bette Davis, que intervino en varias cintas de horror dando lo mejor de sí misma. Son muchos los actores del Hollywood clásico que en la última parte de su carrera se refugiaron en el género; Ahora bien, unos llevaron mejor que otros ese

Una de las actrices que más partido sacó a su crepúsculo actoral fue Bette Davis, que intervino en varias cintas de horror dando lo mejor de sí misma. Son muchos los actores del Hollywood clásico que en la última parte de su carrera se refugiaron en el género; Ahora bien, unos llevaron mejor que otros ese retiro, a veces forzado. La protagonista de La loba supo aprovechar sus arrugas pronunciadas y la expresión encallecida de su rostro, la mirada y esos ojos profundos que parecían leer el alma o maldecir a sus partenaires femeninos y masculinos, para sacar oro de personajes torturados o víctimas de oscuras conspiraciones.

A continuación, proponemos cinco películas, algunas con la categoría de clásicos del género, donde la Davis brilló en el cine de sobresaltos. Historias casi siempre ambientadas en caserones góticos que esconden un secreto. Vamos, perfectas para pasar el día de Halloween como el diablo manda.

Su propia víctima (1964)

Un auténtico festín para los fans del terror psicológico y de Bette Davis. La actriz americana se atreve a poner cara a dos hermanas gemelas muy diferentes entre sí pero unidas por una cosa: la maldad intrínseca que llevan en la sangre. Una es millonaria y triunfadora, y la otra alcohólica y perdedora. Al inicio del filme, una de ellas asesina a la otra y se intercambia por ella. Dirigida con pulso por Paul Henreid, que aprovecha el blanco y negro para mostrar las luces y sombras de este relato de codicia y mezquindad, Su propia víctima funciona como una cinta de suspense a lo Alfred Hitchcock con un punto retorcido.

Canción de cuna para un cadáver (1964)

Piedra de toque del american gothic (ese género que lleva el terror a las zonas de la América profunda) que, junto a ¿Qué fue de Baby Jane? (1962), forma parte del fantástico díptico de horror granguiñolesco firmado por Robert Aldrich. La Davis interpreta aquí a una anciana atormentada por un enigmático y terrible crimen en el que estuvo involucrada; el asesinato aparece al inicio del filme con un alucinante juego de sombras que aún pone los pelos de punta. Heredera de una fortuna y de una mansión que, como la Usher de Edgar Allan Poe se cae a trozos, será víctima de un complot que, aprovechando su supuesta locura, pretende arrebatarle todas sus posesiones.

Scream, Pretty Peggy (1973)

Una de las perlas de la era dorada del terror televisivo yanqui de los setenta. Lleva la firma de dos maestros del terror inglés, Gordon Hessler y Jimmy Sangster, y se mira en el espejo de Psicosis (1960) y el cine gótico clásico (heroína femenina acechada por extrañas fuerzas en un caserón), en el caso que nos ocupa, un trasunto juvenil de Karen Carpenter, para proponer una tv-movie por encima de la media con una fuerte imaginería del horror. Ahí están las imágenes en penumbra de la supuesta asesina blandiendo un cuchillo, o las diabólicas esculturas en sangre que realiza uno de los protagonistas. Bette Davis nos regala una madre alcohólica y torturada que será clave para la resolución de la historia.

Pesadilla diabólica (1976)

Se trata de la obra maestra de Dan Curtis (figura clave del terror americano de los setenta) fuera de la televisión y una película que aún hoy sigue siendo imitada para bien; ahí tenemos el ejemplo de la estupenda Sweet, Sweet Lonely Girl, vista en la pasada edición del Festival de Sitges. Pesadilla diabólica es una muestra inspiradísima de terror gótico clásico, pero desde una óptica festiva, ya que mezcla las atmósferas trabajadas y la sugerencia con fugas al gran guiñol bien ejecutadas. Un filme sobre casas malditas con un desenlace over the top que sigue provocando escalofríos en la espina dorsal. Davis aquí es la abuela de una familia que sin quererlo se mete en la boca de lobo. Y no saldrá muy bien parada.

Los ojos del bosque (1980)

Ahora nadie lo recuerda, pero la Disney a finales de los setenta y principios de los ochenta alumbró diversos títulos cercanos al cine de género con ribetes oscuros que escapaban al tono amable de la productora. Fueron anomalías que se han acabado convirtiendo en títulos de culto como Abismo negro (1979), El carnaval de las tinieblas (1983) y, claro está, Los ojos del bosque. Basada en una conocida novela de Florence Engel Randall, dirigida por John Hough, un perro viejo en esto del terror, y escrita por Brian Clemens, caballero del fantastique británico, The Watcher in the Woods expone una estimulante y desprejuiciada historia -con la Davis haciendo otra vez de madre torturada- que mezcla terror y ciencia ficción, llena de imágenes fantásticas: espejos que no reflejan a las personas, rituales de iniciación y un clímax final desbocado.

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