"Fresh Off the Boat", la ABC se aficiona a las familias - el Hype
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Pérdida de series

“Fresh Off the Boat”, la ABC se aficiona a las familias

“Fresh Off the Boat”, la ABC se aficiona a las familias

Una familia taiwanesa se muda de Washington D.C. a Orlando para vivir su propio american dream, en esta genial sitcom protagonizada por Constance Wu. Cuando Modern Family aterrizó en el canal ABC hace ya más de cinco años, la cadena de Disney activó el sonar family friendly en busca del próximo éxito de audiencias, crítica y

Una familia taiwanesa se muda de Washington D.C. a Orlando para vivir su propio american dream, en esta genial sitcom protagonizada por Constance Wu.

Cuando Modern Family aterrizó en el canal ABC hace ya más de cinco años, la cadena de Disney activó el sonar family friendly en busca del próximo éxito de audiencias, crítica y premios que la serie protagonizada por Sofía Vergara había por entonces (y hasta ahora) probado ser.

Por el camino fueron dejadas a su suerte, y por ende como aperitivo para el oso de la cancelación, un puñado de sitcoms. Comedias fallidas que lo han probado casi todo: desde un paterfamilias con problemas del corazón que deja su negocio en manos de su hijo en Family Tools, hasta una idílica familia nuclear norteamericana que pasa a compartir barrio con una comunidad de extraterrestres en The Neighbors.

También ha habido éxitos, por supuesto. No le ha ido nada mal a la nostálgica The Goldbergs, sobre una familia de histéricos basada en las memorias ochenteras de un chaval en plena efervescencia adolescente, que quiere grabarlo todo. Como Pablo. Y lo mismo con la hace ya unos meses estrenada Black-ish, sobre una familia afroamericana que lucha por salvaguardar su herencia étnica y destruir los estereotipos raciales –con variedad de resultados.

En un término medio entre estas dos últimas, y aprovechando de forma bastante obvia los méritos de The Goldbergs y de Black-ish, llegó hace unas semanas Fresh Off the Boat, también de la ABC y con un inicio de temporada igual de prometedor. Pero leamos la sinopsis primero y saquemos conclusiones más adelante.

Fresh off the boat

Fresh Off the Boat se traslada a la Florida de los años noventa para contar la historia de una familia taiwanesa -con tres hijos ya nacidos en suelo estadounidense- que trata de adaptarse a su nuevo hábitat tras mudarse desde Washington D.C. a Orlando.

Mmm… Ni Los Ángeles, como en Black-ish, ni en Pennsylvania, como en The Goldbergs. Ni blancos ni afroamericanos. Ni en el siglo XXI ni en los ochenta. Ni adinerados ni de clase media. Fresh Off the Boat hace lo justo para distanciarse de sus compañeras de calendario sin que por ello seamos incapaces de ver el tremendo parecido que guarda con ambas. Ahora, y aquí viene lo bueno, es probable que Fresh Off the Boat sea la mejor sitcom de las tres.

Tal y como en The Goldbergs, la serie creada por Nahnatchka Khan (Don’t Trust the B***** in the Apartment 23) toma como narrador y protagonista al chaval que acaba de entrar en la adolescencia. En este caso, Eddie Huang. Gran parte de las tramas episódicas de Fresh Off the Boat han girado en torno a él hasta ahora, pero básicamente porque permiten a los guionistas lidiar de forma más amplia con los estereotipos de la época. Es más sencillo sacar chistes del conflicto generacional y de las exigencias culturales de una familia sobre un adolescente intrépido que de cualquier otra forma.

Claro que la verdadera estrella de la serie es, con sobrada diferencia, Constance Wu, que interpreta a la madre, Jessica Huang. El esfuerzo en su dicción, que también se aplica a lo mucho que lucha su personaje por hacerse un hueco en el suburb de Orlando en el que vive con su marido e hijos, parece ahuyentar las carcajadas, pero basta adaptarse a su interpretación para abrazar su vis cómica, que la tiene. Y le sobra.

Fresh Off the Boat suelta chistes con mucha facilidad, pero es Wu quien le da ritmo a los tiempos y ofrece las mejores catarsis humorísticas de la serie. La burla y el desenfado con los que después los guionistas afrontan los prejuicios raciales, el marcado conservadurismo cultural asiático o el estereotipado american dream del marido finiquitan un tramo inicial que aventura grandes momentos. Yo no me la perdería.

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